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Jueves, 9 de abril de 2009

MUSICA › KEN STRINGFELLOW, UNA RAREZA EN LA ESCENA PORTEñA

“No queremos ningún cliché”

Fue fundador de The Posies y ya estuvo en la Argentina como guitarrista invitado de R.E.M. Esta noche, en La Trastienda Club y junto a The Disciplines, mostrará cómo suenan en vivo las canciones de su notable disco Smoking Kills.

 Por Luis Paz

La carrera musical de Ken Stringfellow, entiende él, se explica recurriendo a la idea del caleidoscopio: “Son trozos que se acomodan y van formando patrones distintos cada vez que sumás otro pedazo”, dice. Las piezas, claro, tienen diferentes texturas, colores y tamaños: aquella experiencia casi catártica de fundar The Posies en 1986; los momentos de colaboración con Lagwagon y Big Star –influencia histórica en la construcción melódica de Posies–; la grandilocuencia de R.E.M., con quienes colaboró a largo plazo como guitarrista; y, más acá en el tiempo, el álbum Smoking Kills, de Ken Stringfellow & The Disciplines, que lo trae a Buenos Aires para presentarlo hoy en La Trastienda Club, en lo que sabe de antemano que será “un tipo de experiencia muy distinta” a su recital con la banda de Michael Stipe en 2001 en el Campo de Polo: “Con R.E.M. no hay riesgo, nada puede fallar. Fue una noche increíble, con Beck. Pero luego de un show me gusta recordar las expresiones en las caras del público, saber que afecté uno a uno. Es lo que prefiero”.

Stringfellow construye su discurso desde el conocimiento y no tiene problemas para hacer las pausas que cree necesarias o para consultarle a Mario Barassi –guitarra y voz de Súper Ratones, quienes presentarán su flamante disco epónimo hoy luego de Ken, como corolario de una relación que nació con su participación en un homenaje a Posies– sobre qué es conveniente decir y qué no sobre el show. Básicamente, las incongruencias tienen que ver con la lista de temas y un conflicto inherente al rock como cultura de masas: balancear entre lo que quiere mostrar el artista, comúnmente “lo nuevo”, y lo que quiere el público, que no siempre es lo mismo. “Al venir y ver el nivel de promoción que le dieron al disco de los Disciplines, con cosas grandes en radio y televisión, quiero enfocarme en eso. Tengo muchos caminos, pero éste es en el que estoy poniendo más energía. Big Star camina solo, pero esto debe ser empujando. Así que tocaré básicamente este disco y, quizá, algo de Posies”, adelanta.

Una de esas “cosas grandes en radio y televisión” fue su visita a la Rock & Pop, donde se enteró de que los Posies fueron incluidos en un compilado de ¿Cuál es? en 1996. “Si el sello hubiera avisado, con Jon seguramente hubiésemos intentado venir antes. Pero nadie dijo nada.” Jon es Jon Auer, coequiper a la hora de escribir canciones y melodías en aquel grupo emblema del punk pop independiente de fines de los ’80 y comienzos de los ’90. Y el sello es Geffen, otra pieza fundamental para la historia. “No tuvimos problemas en buscar un éxito, siempre basándolo en nuestra música, y Geffen fue una gran oportunidad para tocar, nos permitió tomarnos el tiempo para grabar y nos posibilitó trabajar con tipos geniales como Don Flemming”, reconoce Stringfellow.

¿Qué pasó entonces? A grandes rasgos: “Jon se puso algo negativo y me dijo que no podía seguir en la banda. Fue triste, porque habíamos vendido medio millón de copias (de sus tres discos en el sello: Dear 23, Frosting On The Beater y Amazing Disgrace) y yo creía que cosas más grandes vendrían, pero no podía obligarlo. Nuestra relación con Geffen no fue del todo buena, pero fue una etapa básica para aprender a movernos y mejorar”. El histórico sello –que publicó Double Fantasy, de Lennon, y Appetite For Destruction, de Guns N’ Roses, entre otros– cerró la historia con el compilatorio Dream All Day (2000), cuando ya había sido fagocitada por Universal. Stringfellow, que ya había tenido una experiencia a mayor nivel cuando compartió con Auer el regreso de Big Star para su gira de 1993, colaboró en el medio con Lagwagon, The Minus 5 (la banda paralela de Peter Buck) y Chariot; recorrió los grandes festivales (Roskilde, Live 8, Rock in Rio) junto a R.E.M., y en el último tiempo mechó su carrera solista con participaciones en White Flag. El caleidoscopio se siguió moviendo y aquí está, a horas de reencontrarse con el público argentino y hacer lo que mejor sabe.

El motivo es claro: Smoking Kills, del que se puede decir que sigue siendo espontáneo como la música de Posies, aunque con una resignación de parte de la fuerza en pos del armado melódico. Que es ineludible su contemporaneidad con Arctic Monkeys, Franz Ferdinand y Hot Hot Heat. Y que incluye un par de estribillos muy efectivos y puentes en tiempo bajo à la Radiohead, pero hiperquinéticos. Un buen disco, en verdad.

Las texturas musicales son responsabilidad de la banda noruega que lo acompañó en la grabación –Bjorn Bergene en viola, Bord Helgeland en bajo y Claus Heiberg-Larsen en batería–, “unos maniáticos que son la síntesis del garaje escandinavo” de estos días, que según Ken está caracterizado por “buenos músicos de rock y punk de garaje que toman todos los clichés del rock and roll como estandarte”. The Hives, sólo un ejemplo. “Pero nosotros no queremos ser otro ejemplo de eso, no queremos ningún cliché, queremos creación y expresión, algo honesto.”

Como parte de aquella escena independiente compartida con los Pixies –Pixies & Posies es, curiosamente, un set de plástica centrado en los cuentos de hadas de Disney–; de aquel Seattle en tiempos de la revolución grunge; y también como documentalista de la Generación X (fueron parte de la banda de sonido de Reality Bites, la película que Ben Stiller estrenó en 1994, sobre el amor en los ’90 y con Ethan Hawke y Winona Ryder en los roles protagónicos), Stringfellow supo entender los cambios en la escena y mantenerse a flote colaborando, editando o produciendo. Y debió acostumbrarse a la era digital, con la que colabora con podcasts en la radio online ScannerFM, de Barcelona.

“Siempre le digo a las bandas que produzco que entiendan que el estudio no es una caja mágica y que no hay Mago de Oz, sino que la sala es simplemente la cámara de fotos más cara que podés comprar. Si sonás como una mierda, vas a sonar como una mierda agradable, pero mierda al fin. Hay que ser responsable con lo que uno hace”, alecciona Ken.

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“Mi carrera es un caleidoscopio, trozos que se acomodan y forman patrones distintos cuando sumás otro pedazo.”
Imagen: Bernardino Avila
 
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