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Jueves, 2 de julio de 2009

MUSICA › COMO FUE EL INICIO DE LA GIRA MUNDIAL DE U2 EN BARCELONA

La noche espacial de Bono

El cantante, el guitarrista The Edge, el bajista Adam Clayton y el baterista Larry Mullen Jr. dieron la largada a su 360 Tour con el que presentan su duodécimo álbum, No Line on the Horizon, y que agotó las 90 mil entradas disponibles.

 Por Jordi Miró

El concierto del martes de U2 en Barcelona parecía una película de ciencia ficción: unas 90 mil personas esperaban a que salieran los “extraterrestres” de la inmensa nave espacial que había aterrizado días antes en el Camp Nou. “Three. Two. One. Go.” Se apagaron las luces y entre gritos, luces y flashes aparecieron, uno por uno, los integrantes de esa enorme estructura metálica de más de 50 metros de altura, de cuyo techo colgaba una pantalla de 360 grados y con unas patas que llegaban hasta la mitad del campo de juego. Hasta que apareció el capitán de la nave, vestido de negro y con unos inconfundibles anteojos semitransparentes, y empezó a lanzar el primero de los mensajes de la noche: “Breathe” (Respiren). Así empezó la noche espacial que Bono y compañía –el guitarrista The Edge, el bajista Adam Clayton y el baterista Larry Mullen Jr.– le regalaron a Barcelona para iniciar su nueva gira mundial, 360 Tour, con la que presentan su duodécimo álbum, No Line on the Horizon.

Días antes, mientras los barceloneses veían con emoción cómo tomaba forma la nave espacial bautizada “The Claw” y cómo se habían agotado en pocas horas las 90.000 entradas disponibles, Bono ya había avisado que la noche del martes iba a ser distinta. “Es realmente impresionante”, decían los fans al ver por primera vez de cerca ese coloso aterrizado en el Camp Nou. La estructura presentaba un escenario circular del que salían dos puentes que conducían a un pasillo también circular, gracias a lo cual los músicos iban a tener la posibilidad de “mezclarse” con el público. Y fue distinto, finalmente: durante más de dos horas de show innovador, la mítica banda irlandesa hizo vibrar al público de emoción con más de veinte temas. En el repertorio figuraron canciones claves como “I Still Haven’t Found What I’m Looking For”, “Beautiful Day”, “City of Blinding Lights” o “Bloody Sunday”, que ya han cruzado varias generaciones con la etiqueta de clásico.

Como siempre con esta banda, que es casi tan ideológica como musical, hubo varios momentos en que el espectáculo se parecía más a un mitín liderado por un agitador de conciencias o a una ceremonia elegíaca. Por ejemplo, cuando Bono, antes de “Angel of Harlem”, dijo emocionado: “Esta canción era para Billie Holliday, pero esta noche es para Michael Jackson”, y luego remató la canción con algunos pasajes conocidos del Rey del Pop, como “Don’t stop ‘til you get enough”. O cuando en la enorme pantalla apareció el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, el otro gran artífice junto a Nelson Mandela del final del apartheid, con un mensaje de solidaridad para combatir las enfermedades que, como el sida, azotan Africa. Y también cuando aparecieron en el pasillo del escenario personas con la máscara de la líder opositora birmana y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi (en arresto domiciliario desde hace años), mientras Bono entonaba su “Walk on” y decía: “Hoy caminamos por ti”.

Pero lo de “noche espacial” tiene su justificación más allá de la nave: cuando llegó “In a little while”, Bono recordó los 40 años que han pasado desde que el hombre pisara la Luna y tuvo unas palabras para los astronautas que están en el espacio. Entonces se encendió la pantalla y aparecieron en directo (y ante la estupefacción del público) los tripulantes de la Estación Espacial Internacional. Bono dialogó un buen rato con ellos, que entre otros mensajes dijeron que “Barcelona se ve preciosa desde el espacio”. También parecía de otro planeta la imagen de Bono cantando “One” vestido con la camiseta del Barça y su nombre con el número uno en el dorso. Claro que más de otro planeta sería ver a Leo Messi jugando en el Camp Nou vestido de negro y con unos inconfundibles anteojos semitransparentes. Aunque visto lo de U2 en Barcelona, todo puede ser.

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El concierto de U2 en Barcelona se parecía a una película de ciencia ficción.
Imagen: EFE
 
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