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Viernes, 19 de febrero de 2010

MUSICA › LOS NUÑEZ CON RUIZ GUIÑAZU TOCAN HOY EN EL IFT

La joven guardia del Litoral

El chamamé, la polca y el rasguido doble suenan renovados en el bandoneón y la guitarra de Los Núñez y en la percusión de Ruiz Guiñazú. Esta noche hacen su primer teatro porteño. “Tenemos un respeto tan grande por la música que no ponemos frontera”, dicen.

 Por Karina Micheletto

“Esta música parte de un paisaje y una raíz, pero transmite sentimientos universales”, señalan.
Imagen: Pablo Piovano.

Forman parte de la guardia más joven entre los que están dotando de nuevos aires y nuevas formas a una música que alguna vez fue considerada menor. El chamamé, la polca y el rasguido doble suenan renovados en el bandoneón y la guitarra de Los Núñez y en la percusión de Ruiz Guiñazú, tres jóvenes músicos que ahora presentan su primer teatro en Buenos Aires, esta noche, a partir de las 21.30, en el teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549). Una fecha porteña que coincide con la presentación de Raúl Barboza en otra sala: el doblete refleja, seguramente, cierto estado de situación de las posibilidades de la música litoraleña.

Juan y Marcos Núñez, los hermanos que han conformado un tándem musical con Chacho Ruiz Guiñazú, se reconocen transitando un camino que antes abrieron figuras como Barboza –“uno de los máximos referentes actuales”, lo definen–, Chango Spasiuk, Rudi y Nini Flores y también Liliana Herrero, Coqui Ortiz, Carlos “Negro” Aguirre o Tilo Escobar. Lo suyo es otra de las formas posibles para lo que presentan como “música del Nordeste argentino” en su disco Tierra de agua, donde además de hacer temas propios muestran sus versiones de próceres del chamamé como Tránsito Cocomarola o Isaco Abitbol, pero también de Hermeto Pascoal.

Los Núñez nacieron en Campo Viera, Misiones, tierra de cultivos de té y yerba mate. Para ellos la música comenzó a sonar “en el vientre materno”. Con familia musiquera de parte de padre y madre, Marcos optó por la guitarra, Juan por el bandoneón. Así empezaron a transitar escenarios siendo muy chicos, primero secundados por su padre, que los acompañaba con el bajo y el acordeón. Como dúo ganaron fama primero en la región, giraron por el país, por Brasil, y también llegaron hasta Taiwan, Australia y Nueva Zelanda. Se incorporaron después al grupo de Chango Spasiuk, donde conocieron a Ruiz Guiñazú y se lanzaron a la experiencia del trío.

El recorrido de Chacho Ruiz Guiñazú no parte de una pertenencia estrictamente territorial: nació en Mendoza, vivió en Córdoba, comenzó a incursionar en la música en formaciones como Los Músicos del Centro y con artistas como Litto Ne- bbia. “Pero cuando empecé a conocer los festivales, me empezó a interesar mucho el desarrollo de la parte rítmica de la música del Litoral, el chamamé, el rasguido doble o la polca paraguaya se me presentaron como un universo muy rico para explorar”, explica el músico. “No tenemos referentes de grandes compositores que hayan tenido percusión, tradicionalmente lo más cercano a una base rítmica es el contrabajo. Eso me desafió, quise meterme a desarrollar percusiones relacionadas con el color, el paisaje y la atmósfera que se respira en el Litoral.”

Los Núñez también defienden el desafío que les toca: “Teníamos mucha inquietud por mostrar las posibilidades de una música que siempre fue subestimada”, dice Juan. “Teníamos unas ganas locas de salir a mostrar la riqueza de este género, y en cuanto vimos lo que pasaba con esta música en otros lugares del mundo supimos que no nos equivocábamos: acompañando al Chango hemos visto llorar de emoción a gente muy lejana a nuestra cultura, que ni siquiera hablaba español. La conexión es inmediata, porque esta música parte de un paisaje y una raíz, pero transmite sentimientos universales. Despierta todos los sentidos en cualquier lugar del mundo.”

“Buscamos tocar una música con las características populares, pero con una mirada actual. Hacemos las versiones que nos salen a nosotros, que tenemos entre 28 y 31 años, influenciadas por toda la música que escuchamos, como es lógico”, define Marcos Núñez. “Tenemos un respeto tan grande por la música que no ponemos fronteras, y por eso nos atrevimos a versionar a nuestro modo a los maestros del chamamé, pero también un vaión de Hermeto Pascoal. Nosotros vivimos con esta música, es parte nuestra, inevitablemente. Pero también, inevitablemente, tenemos otros sonidos alrededor nuestro. De todo eso está hecha nuestra música.”

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