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Lunes, 29 de marzo de 2010

MUSICA › KEVIN JOHANSEN + THE NADA + LINIERS EN CIUDAD CULTURAL KONEX

Stand up de canciones dibujadas

El show que proponen el cantautor y el dibujante mixtura música, imágenes y relatos. Pero en un momento la cosa se desmadra y se lo ve a Johansen dibujando y a Liniers calzándose la guitarra para versionar a Bob Dylan. Todo en un ambiente muy relajado.

 Por Karina Micheletto

Suele suceder que las relaciones que empiezan como una bonita amistad y devienen en otra cosa terminan... raras. Para bien o para mal, a grandes y simples rasgos. Es éste el caso. El primero de los casos, si se toman estos dos abarcativos parámetros clasificatorios. Kevin Johansen, cantautor destacado entre la “nueva trova” local. Ricardo Liniers Siri, Liniers, dibujante, historietista que también instaló un nombre propio con su trabajo en la última década. Podrían no haberse cruzado nunca, pero se hicieron amigos. Y aquella bonita amistad fue tomando formas creativas comunes cada vez más extendidas, hasta llegar a lo que durante este mes volvieron a presentar en el Konex, y en pocos días sonará en un disco grabado en vivo: un show en el que música, imágenes y relatos van transformando la escena, más que en un recital, en una suerte de stand up musical dibujado.

Ya lo contaron: todo comenzó cuando desde el suplemento No de este diario Liniers le dedicó a Johansen una historieta en la que “lo bardeaba con cariño”; el músico la vio y lo invitó a un recital. Con el tiempo Liniers dibujó la tapa del último disco de Johansen, Logo, con más tiempo de por medio fue coautor del libro Oops!, que el año pasado ambos artistas editaron “a dúo”. Pero el dibujante también cruzó la línea y pasó a la escena del vivo: primero tímidamente, proyectando sus dibujos desde una computadora o mostrando los trazos de pinceles, lápices y carbonillas a través de una cámara que lo tomaba desde el techo. Ahora, ya forma parte del show desde arriba del escenario. Y así es como Kevin Johansen, que ya presentaba con un signo + a su banda The Nada, sumó también al equipo a su amigo Liniers.

Kevin Johansen + The Nada + Liniers es un recorrido por los cuatro discos del músico nacido en Alaska y también por los pájaros, conejos, señores narigones, duendes sombrerudos y demás criaturas del universo Liniers. La idea inicial es que el dibujante vaya creando al ritmo de los temas sobre una gran tela colocada como fondo del escenario. Pero pronto todo se desgenera –para usar un término Johansen– hasta llegar al momento en que el músico pasa a dibujar –travestis amarillos, parece que es lo que mejor le salen– y el dibujante se calza la guitarra y hace su propia versión de Bob Dylan, ofreciendo las debidas disculpas del caso.

Cuando Liniers –que increíblemente luce, habla y se mueve como sus dibujos– pasa a despacharse con una serie de monólogos en un supuesto tema a medio escribir (“El mono tributo”), el rumbo del stand up queda inserto en el show. “Arrancó dibujando en las sombras, y ahora ya no lo podemos bajar del escenario. ¡Hemos creado un monstruo!”, lo carga Johansen al dedicarle “El palomo”. A Liniers se lo ve un poco disfrutando la escena, otro poco venciendo la timidez, pero a partir de ese personaje –que es el de él mismo, seguramente– el tándem funciona.

El mismo tono relajado que habilita Johansen para un concierto diferente, abierto a la anécdota personal y al guiño de complicidades varias. Y el escenario al aire libre en el patio de Ciudad Cultural Konex funciona para llevar la propuesta a un ámbito casi peñero, donde unas mil doscientas personas –veinteañeros y cuarentones, algunos con sus niños– cantan y bailan paradas o eligen el reparo más cómodo de las amplias escaleras que cruzan el patio.

Los temas de Johansen disparan ritmos –la “cumbia andina glam” de “En mi cabeza”–, personajes –la “Cumbiera intelectual”, el travesti “Daisy”–, frases –“lo que mata es la humildad por acá”, de “Buenos Aires anti-social club”, “Hacele caso a Salgán, no te metás en De Lío”–, homenajes irónicos. Y en medio del repertorio vuelven sets como el Charango Sensation 2000, con versiones andinas de “Hotel California” y de “Take on me” de A-Ha, en dúo instrumental con Maxi Padín.

En la banda se lucen Enrique “Zurdo” Roizner en batería, Juan Alvarez en bajo, Sebastián Massolo en guitarra, Mariano Massolo en armónica, y se suma cada fecha un invitado diferente: el viernes pasado estuvieron Lisandro y Rocío Aristimuño, el sábado Enrique Vázquez, antes se sumó Fabiana Cantilo para hacer “Pupilas lejanas”, el tema que comparte con Johansen en su último disco. Lo próximo de Johansen + The Nada + Liniers llegará en CD y DVD, cuando se edite Vivo en Buenos Aires, con la participación de invitados como Kiko Veneno, Ileana Cabra de Calle 13, Fernando Cabrera y Paulinho Moska. Así conformada, ésta no sólo es una banda extendida: también es una banda dibujada.

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Johansen y Liniers, un guiño de complicidades varias que en pocos días se traducirá en disco en vivo.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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