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Viernes, 19 de agosto de 2011

MUSICA › TRISTAN E ISOLDA EN EL ARGENTINO DE LA PLATA

Wagner, monumento al amor

Esta ópera estrenada en Munich en 1865 es un punto de inflexión en el mundo de la música. En ella “la dramaturgia pasa por la música”, según Marcelo Lombardero, el director de escena de la puesta que se verá a partir de hoy.

 Por Diego Fischerman

En algunas de las versiones se trata de un caballero no demasiado agraciado ni particularmente caballeroso. En otras es alguien de una gran valentía, pero demasiado afecto a los trucos y engaños. Para el poeta bretón Thomas es, además, un experto tañedor del arpa. Y en el libreto escrito por el propio Richard Wagner, basado en la versión de Gottfried von Strassburg, Tristán es una víctima más que un traidor. El amor que lo une a Isolda es tan desmesurado que se impone no sólo a los códigos de la caballería, sino a todo lo mundano, incluyendo el apego a la vida.

“Ya que nunca he sentido la verdadera felicidad del amor, pretendo erigir un monumento al más bello de los sueños, un monumento en el que este amor esté convenientemente saciado de principio a fin; he concebido en mi mente Tristán e Isolda, la más simple, pero también más viva creación musical”, escribía Wagner a Franz Liszt en 1848, durante su exilio en Suiza, después de haber participado en el levantamiento de Dresden de 1848. Punto de inflexión en el mundo de la música, en esta ópera, estrenada en Munich en 1865, “la dramaturgia pasa por la música”, según define Marcelo Lombardero, director de escena de la puesta que hoy se estrenará en el Teatro Argentino de La Plata. Con dúos que duran 45 minutos y una escena explícitamente estática, se trata de un desafío enorme para los cantantes y, desde ya, para los teatros que desean representarla. De hecho, para La Plata se tratará de un estreno. Lombardero, que no puede evitar su mirada como director del Argentino, además de la del régisseur, remarca: “Corrimos un límite. Más allá de que este espectáculo guste o no, plantea que se pueden hacer cosas que antes eran impensables. Hasta ahora había en la Argentina un solo teatro que podía hacer Tristán e Isolda, el Colón, que además en cuatro décadas la puso en escena sólo dos veces, en 1977 y 1998. Ahora, también el Argentino puede hacerla. Y con dos elencos donde, por otra parte, trabajan juntos grandes cantantes de carrera internacional con notables artistas argentinos”.

El director Arturo Toscanini bromeaba diciendo que en el tiempo que Tristán e Isolda demoraban en declararse su amor, una pareja de italianos hubiera tenido cinco hijos. Lombardero explica: “Sus tres actos son inmóviles. No hay acción dramática. A lo sumo hay pequeñas escenas con tensiones que se resuelven rápidamente. El duelo o la batalla son números cortos. El trabajo del director de escena siempre es resolver problemas y, en este caso, el problema es ayudar a que la obra sostenga esa música y esas palabras”. Representada en Chile en 2007 y 2009 y en la República Checa el año pasado, aunque con algunos cambios para su versión platense, esta régie se plantea, para su responsable, “en un espacio de virtualidad; en una suerte de hiperrealismo fantástico, con mucho del comic para adultos, donde lo que sucede tiene más que ver con la música que las propias acciones de los protagonistas”. En su mirada sobre la obra, Lombardero trabajó junto al escenógrafo Diego Sciliano y la vestuarista Luciana Gutman, “alrededor de tres mundos estéticos: la leyenda medieval, el romanticismo de Wagner y una actualidad futurista”.

Dicen que, en el momento de morir, Liszt dijo una sola palabra: “Tristán”. Y para los compositores de finales del siglo XIX y comienzos del XX, esta ópera genial y fuera de cualquier molde significó un verdadero abismo. Nietzsche escribió: “En vano busco en todas las artes una obra que posea una fascinación tan peligrosa, una infinitud tan estremecedora y dulce como el Tristán y hasta todas las cosas peregrinas de Leonardo da Vinci pierden su encanto al sonar su primera nota”. La primera nota, precisamente, o más bien el primer acorde, además con una configuración absolutamente novedosa, rompe el sistema narrativo basado en tensiones y distensiones que había regido la música de tradición europea y escrita durante al menos tres siglos. Con dirección musical de Alejo Pérez, Tristán e Isolda se estrenará en el Argentino hoy a las 19 y tendrá nuevas funciones el próximo domingo 21, a las 17; el jueves 25, a las 19; y el sábado 27 y domingo 28, nuevamente a las 17. Con iluminación de Horacio Efron y la participación de la Orquesta y el Coro estables del teatro, la ópera tendrá como intérpretes a Leonid Zakhozhaev y John Charles Pierce alternando el papel de Tristán, Katja Beer y Eiko Senda en el de Isolda, Hernán Iturralde y Christian Peregrino como el Rey Marke, Douglas Hahn y Fabián Veloz como Kurwenal, Leonardo Estévez y Ernesto Bauer en el papel de Melot, Adriana Mastrángelo alternándose con Eugenia Fuente en el de Brangania, Gustavo Monastra con Francisco Bugallo en el de pastor, Mauricio Thibaud y Oreste Chlopecki como timonel, y Sergio Spina y Santiago Bürgi como un joven marinero.

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Tristán e Isolda, “la más simple, pero también más viva creación musical”, según Wagner.
 
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