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Sábado, 29 de diciembre de 2012

MUSICA › LA TEMPORADA 2012 DEL JAZZ EN LA ARGENTINA

Una actividad inagotable

El Festival Internacional Buenos Aires Jazz se convirtió en el centro motorizador de una escena intensa, que tuvo réplicas en los encuentros jazzísticos de Rosario y Córdoba. Los clubes porteños, como siempre, hicieron lo suyo.

 Por Diego Fischerman

Que en el recorrido por lo más importante del año, en el campo del jazz, el lugar central lo ocupe el festival que la Ciudad dedica al género, ya es un dato. Y es que varios elementos otorgan a este encuentro dirigido por el pianista Adrián Iaies un papel excepcional, no sólo para la escena argentina sino en el panorama de los festivales de jazz del mundo. Lejos de la mera sucesión de conciertos, y más allá del excelente nivel general, los encuentros entre músicos extranjeros y argentinos, la importancia dada al aspecto formativo, los encargos y proyectos especiales que acaban aportando repertorios y miradas nuevas, hacen que este festival se convierta en un centro neurálgico para la actividad local.

En ese sentido, tal vez resulte ejemplar el proyecto que unió al gran baterista y compositor John Hollenbeck con la big band de la carrera de jazz del Conservatorio Manuel de Falla, que dirige Ernesto Jodos. El trompetista Tom Harrell en la apertura, el guitarrista Ralph Towner, brillante a pesar de presentarse en un dúo con Javier Girotto (un clarinetista y saxofonista argentino radicado en Italia), que no estuvo totalmente a su altura, otro guitarrista, pero eléctrico, Marc Ducret, con su trío integrado por Bruno Chevillon en contrabajo y Eric Echampard en batería, los locales Jodos, Francisco Lovuolo, y el inclasificable (afortunadamente) Pollo Raffo, estuvieron entre lo mejor de una semana intensa que tuvo réplicas en los festivales de Rosario y Córdoba. Mar del Plata, por segundo año, y Ushuaia, en su cuarta edición, también aportaron para la continuidad de una actividad casi inagotable, de la que los clubes porteños –Virasoro, Vinilo, Thelonious, Boris, ocasionalmente Notorious– dan buena cuenta.

Parte de esa actividad se traduce en discos y a la producción de BAU, BlueArt y PAI se sumó, desde el año pasado, la aventura de Rivorecords, totalmente dedicado al jazz argentino y al repertorio de standards. Nuevas ediciones de Paula Shocron, Ernesto Jodos y Francisco Lovuolo, más algunos nombres más recientes, como los de la cantante Florencia Otero, la pianista Tatiana Castro Mejía y la saxofonista Ada Rave, se añaden a un pelotón de músicos excelentes –Pipi Piazzolla que editó un disco en trío, por fuera de Escalandrum;el pianista Eduardo Elía, el saxofonista Luis Nacht con el muy buen Lo invisible; Ramiro Flores, Gustavo Musso y otro álbum excelente, Our Song– que en 2012 estuvieron lejos de quedarse quietos. Y Iaies, más allá de su papel como director del festival, entregó, como músico, dos discos a falta de uno: Melancolía, en cuarteto con Ezequiel Dutil, Pepi Taveira y Mariano Loiácono, y Conversaciones desde el arrabal amargo, en dúo con el contrabajista Horacio Fumero. En cambio, en materia de visitas extranjeras, fuera del festival prácticamente no sucedió nada. Apenas, las presentaciones de John Zorn, George Garzone y Frank Carlberg, y la actuación de Forever, un grupo en el que Chick Corea se homenajea a sí mismo y, desde una perspectiva camarística, con Stanley Clarke en contrabajo y Lenny White, recuerda a Return To Forever. El proyecto se consigue sólo a medias, sobre todo por la falta de flexibilidad y adecuación del baterista al formato del trío acústico.

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Adrián Iaies, director del festival porteño de jazz, publicó además dos discos.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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