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Jueves, 14 de marzo de 2013

MUSICA › EL SAXOFONISTA GEORGE GARZONE INICIA UNA SERIE DE SHOWS EN LA ARGENTINA

“El jazz se construye mientras se toca”

El músico estadounidense, reconocido como uno de los maestros más importantes de su instrumento, actuará hoy en el Festival de Santa Fe y se presentará luego con diversas formaciones. Además, claro, brindará clínicas.

 Por Diego Fischerman

Fue profesor de Branford Marsalis y Johua Redman, entre muchos otros. Su sonido tiene una homogeneidad sorprendente; logra la misma redondez y espesor en los extremos graves y los agudos y a cualquiera sea la velocidad y la brevedad de los sonidos. George Garzone es reconocido como uno de los maestros más importantes de su instrumento, ha tocado con casi todos, tiene un trío extraordinario, The Fringe, desde hace cuarenta años –es una especie de leyenda en la zona de Boston– y llegó a la Argentina en octubre de 2011, como parte del grupo de estrellas que tocó en el breve Festival de San Luis, junto con el trompetista Wallace Roney, el pianista Cyrus Chestnut, Rufus Reid en contrabajo y Antonio Hart en batería.

Y volvió. Se enamoró de la Argentina (y de una argentina), grabó junto al saxofonista Ricardo Cavalli para el sello Rivorecords, se hizo habitué de la disquería Minton’s y sus consuetudinarias tertulias y desde hoy protagonizará un nuevo raid que comenzará con la inauguración del Festival de Santa Fe (ver recuadro) y continuará con actuaciones junto al cuarteto del saxofonista Ricardo Cavalli y en quinteto con el trompetista Mariano Loiácono, además de varias clínicas para instrumentistas. “Hay músicos que no dejan de ser maestros mientras tocan. Yo trato de ser un profesor que no deje de ser un músico mientras enseña”, dice, ya en Buenos Aires, mientras mira a través de la ventana de un bar temiendo una lluvia que, como suele suceder en esta ciudad, nunca llegará. Su estilo potente, denso y cálido a la vez, tiene de Coltrane las frases espiraladas, esa manera de ascender y desarrollar los pequeños motivos haciéndolos girar sobre sí mismos como universos en expansión. Pero entre sus fuentes hay una menos evidente, Wayne Shorter, a quien no duda en reconocer como el último gran transformador del jazz en general y de la manera de tocar el saxo en particular.

Garzone, profesor en el Berklee College of Music, en el New England Conservatory, en la Long School of Music, en la New York University y en la New School for Jazz and Contemporary Music, se sorprende de su discreta celebridad porteña. Y es que los discos de Fringe se venden en Minton’s más que en Nueva York. “Allí soy un músico para músicos”, sintetiza, con algo de ironía. Lo que, por supuesto, no es del todo cierto. Fue integrante del noneto del también saxofonista Joe Lovano, con el que ganó un Grammy, y en un notable quinteto con el propio Lovano, el fantástico John Lockwood en contrabajo (que también integra The Fringe), Joey Calderazzo en piano y Bill Stewart en batería, grabó Four’s and Two’s, uno de los discos más alabados del jazz más o menos reciente. “Hay en el jazz –dice– una tensión siempre enriquecedora entre el sonido individual, el estilo de cada músico y el sonido grupal, la interacción. Ahí es donde se elabora el lenguaje.” Y ante la pregunta de cómo funciona esa relación en su caso particular, y en contextos tan distintos como su trío (que completa el baterista Bob Gullotti), el grupo de Danilo Pérez, el de John Pattitucci, Jamaaladeen Tacuma, Rachel Z o los de sus amigos argentinos, afirma: “Tengo suerte. Toco con gente que entiende cómo toco. Y me junto siempre con músicos muy abiertos. El jazz se construye con todo lo que uno ya sabe, por supuesto; con toda la música que uno ha escuchado y con todo lo que ha practicado y tocado con otros músicos. Pero, sobre todo, se construye mientras se está tocando y se construye con lo que uno va escuchando a medida que toca. Entonces es obvio: hay que saber tocar y escuchar al mismo tiempo. Los músicos que escuchan bien son los que mejor tocan”.

En el festival santafesino, además de dar una clínica, se presentará con el cuarteto de Cavalli, que completan Guillermo Romero en piano, Carlos Alvarez en contrabajo y Eloy Michelini en batería. Con ellos actuará también mañana y el sábado, a las 21.30, en Thelonious Club (Salguero 1884, 1º piso), donde presentará material de su próximo disco para Rivorecords, Suite Italoamericana, y repasará el del álbum ya publicado, Heart to Heart. Y el domingo, en el mismo lugar, Garzone tocará junto a Loiácono, Alan Zimmerman en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y el baterista Pepi Taveira. La actividad del saxofonista se completará con una clínica de ensamble, que ofrecerá mañana en Tamaba (Alsina 1994, información en el teléfono 4952-9803). En junio estará de regreso. Seguirá grabando, participará de los festejos por el vigésimo aniversario de Minton’s y continuará jugando el juego que mejor juega y que más le gusta: el de tocar escuchando a otros y haciendo que los otros, escuchándolo a él, toquen mejor que nunca.

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Garzone, saxofonista y profesor de grandes músicos.
 
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