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Lunes, 22 de julio de 2013

MUSICA › LA SINFONICA NACIONAL EN TRES CIUDADES DEL NORESTE ARGENTINO

Clásicos a orillas del río Paraná

Posadas, Resistencia y Formosa fueron el escenario de la gira de la orquesta con el violinista Xavier Inchausti como solista. Fue ovacionada en conciertos en que parte del público escuchaba por primera vez una sinfónica en vivo.

 Por Diego Fischerman

Desde Resistencia

La llegada de la Sinfónica Nacional a ciudades como Posadas, Resistencia o Formosa, donde estuvo entre el jueves y el sábado pasado, o incluso mucho más cerca de la ciudad de Buenos Aires, en San Miguel, Luján o en el Conurbano donde toca habitualmente, provoca una especie de conmoción. Son caras nuevas, y eso se nota en esos lugares. Son casi cien personas que andan por las calles con instrumentos o estuches extraños. Pero, sobre todo, cuando están en el escenario, producen algo que no se puede comparar con ninguna otra cosa. La impresión de escuchar una orquesta sinfónica en vivo, su poderío, sus sutilezas, sus contrastes extremos, no se parece a nada. Y mucha gente, en estas giras que encara el organismo dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, tiene la oportunidad de escuchar algo así por primera vez.

El jueves en el Centro Cultural del Conocimiento de Posadas, el viernes en el Centro Cultural Guido Miranda de Resistencia y el sábado en el Centro Cultural Predio Ferial “Vuelta Fermoza” de Formosa, en la que se presentó con el joven violinista Xavier Inchausti como solista. Los dos primeros conciertos fueron conducidos por su titular, Pedro Ignacio Calderón y el restante por Darío Domínguez. El programa incluyó, de Gioacchino Rossini, la Obertura de la ópera El barbero de Sevilla, Introducción y Rondó caprichoso Op. 28 de Camille Saint Saëns

Preludio y Allegro de Fritz Kreisler, Fantasía Carmen Op. 25 de Pablo Sarasate: Huapango de José Pablo Moncayo, el primer movimiento de la Bachiana No. 4 de Heitor Villa Lobos, dos danzas de la Suite del ballet Estancia de Alberto Ginastera y Capricho español Op. 34 de Nikolai RimskyKorsakov. Con lucimiento de las cuerdas en el movimiento de la Bachiana (escrita sólo para esa sección de la orquesta) y del concertino en la pieza de RimskyKorsakov y del solista de cello en la obra de Ginastera, la orquesta ofreció, en su actuación en Resistencia, un bis: la célebre Marcha Radetzky, de Johann Strauss (padre), con el plus de Calderón dirigiendo el acompañamiento de palmadas del público.

Creada en 1948, la Sinfónica Nacional, más allá de que posee su sede en Buenos Aires, donde realiza sus ciclos de conciertos habituales, tiene como uno de sus objetivos llevar la música para orquesta a las distintas regiones del país. En este caso, la elección del repertorio buscó la combinación entre obras sumamente populares y algunas de las piezas más características de la producción latinoamericana del siglo XX. La obertura de Rossini y varias de las composiciones que Inchausti tocó como solista, tienen la particularidad de ser parte, casi, del inconsciente colectivo. Una proporción significativa del público las reconoce, aun sin saber cuándo o en qué situación las ha escuchado antes. Y es que, en efecto, tanto Rossini como los fragmentos de la ópera Carmen de Bizet que Sarasate tomó como base para su virtuoso arreglo para violín y orquesta son, a esta altura del partido, música popular y en su sentido más estricto: circulan mucho más allá del conocimiento acerca de su autoría, por ejemplo.

Entre los planes de la orquesta, que el próximo mes actuará en Chacabuco, en la provincia de Buenos Aires, con la actuación como solistas del bandoneonista Carlos Corrales en dos obras de Piazzolla y del tenor Darío Volonté en arias de óperas y zarzuelas. hay varios conciertos sumamente ambiciosos, como el que el propio Calderón dirigirá el 30 de agosto en el Auditorio de Belgrano. Allí, junto a la Sinfonía Nº 5 de Gustav Mahler, estrenará en Buenos Aires el Concierto para cuarteto de cuerdas y orquesta de vientos de Erwin Schulhoff, uno de los compositores perseguidos en la Alemania nazi. Otros conciertos que revestirán especial interés, por sus solistas o directores o por incluir obras muy poco transitadas, siempre en Auditorio de Belgrano, serán el que tendrá a Germás Clavijo como solista en el Concierto para viola de Alfred Schnittke el próximo viernes 9 de agosto (conducido por Hadrián Avila, el programa incluirá también la Sinfonía Nº 2 de Sergei Rachmaninov y Puesta de sol en Entretat de Ariel Hagman), el del 27 de septiembre, en que se interpretará la Suite Nº 1 para orquesta de jazz, de Dmitri Shostakovich, y el pianista Horacio Lavandera tocará el Concierto de Edward Grieg, el del 4 de octubre, donde el pianista Alexander Panizza será el solista del Concierto Nº 3 de Sergei Rachmaninov, la versión del Concierto de Oedipus Rex de Igor Stravinsky, con dirección de Francisco Rettig (el 25 de ese mes) y la interpretación de Sidereus de Osvaldo Golijov, con Calderón en el podio, el primero de noviembre.

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Pedro Ignacio Calderón dirigió un programa que integró clásicos latinoamericanos del siglo XX.
 
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