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Sábado, 24 de agosto de 2013

MUSICA › ANA PRADA PRESENTARá SU áLBUM SOY OTRA ESTA NOCHE EN NICETO CLUB

“Pasaron cosas que me transformaron”

La cantante uruguaya completa con este disco una “trilogía” comenzada con Soy sola y continuada con Soy pecadora. Es un trabajo con un cruce que se encuentra en algún mojón intermedio entre la canción rioplatense, la latinoamericana y el libre albedrío estético.

 Por Cristian Vitale

Ana Prada ya no es sola ni pecadora. Ahora es otra y lo primero a descartar es que esa otra remita al cuarteto que formó antes de mandarse sola, en los albores del siglo. “Sabía que me lo iban a preguntar, pero no –se ríe–, no hubo esa asociación, aunque podría haberla habido perfectamente. Estoy muy agradecida al grupo La Otra, porque aprendí mucho allí, sobre todo de lo riesgoso que es cantar sin instrumentos... pero nada que ver.” Lo segundo es que tal otredad se manifieste en música. Aun con matices y sutiles fugas, Soy otra, flamante disco que Prada mostrará esta noche en Niceto (Niceto Vega 5510), expresa una búsqueda de cruce cuya esencia no contrasta con Soy sola y Soy pecadora, los trabajos que completan su trilogía de “soy”. Un cruce que se encuentra en algún mojón intermedio entre la canción rioplatense, la latinoamericana y el libre albedrío estético. “No sé. No ando fijándome a qué suenan mis temas. Se trata de hacer lo que la canción necesita para sonar bien, y esto es una constante”, sentencia.

–¿Dónde está la otredad de Soy otra, entonces?

–En que respecto de las otras “soy” hubo una redención, un cambio personal, digamos. Me ha cambiado la vida, porque me he preguntado varias veces si esto que soy hoy es lo que quería de mi propia vida. Quizá soy otra respecto de lo que yo misma me imaginaba. Por otro lado, cuando uno se para en un escenario y muestra algo de uno mismo, genera la posibilidad de ciertas proyecciones en los demás que no tienen nada que ver con lo que una es. Me pasa a mí cuando voy a ver a alguien que no conozco: me imagino todo, cómo vivirá, qué habrá comido en el camarín; le pongo muchas cosas que no tienen que ver con esa persona. Y esta vida con más exposición implica eso. ¿Qué puedo generarle yo a esa persona como para que se emocione, o tiemble? Ojalá pudiera ser todo eso.

–El Soy otra, entonces, vendría a derribar cierta imagen que tiene la gente que la sigue.

–Un poco sí, y un poco también es que no soy más sola, y tampoco pecadora. Me pasaron un montón de cosas en la vida que realmente me han transformado.

Ensordece el ruido urbano de una tarde en la plaza Dorrego, San Telmo. Los caños de escape sin silenciador de los autos que pasan por Defensa, más los tangos viejos que eyectan de los parlantes para seducir turistas, atentan contra toda concentración posible. Ana Prada, en tal marco, intenta explicar cómo ese “ser otra” se expresa en las canciones. “Hay algunas que son post título y otras pre. ‘La entalladita’ (canción mexicana popularizada por Amparo Ochoa) la venía tocando hace tiempo, y otras como, bueno, ‘Soy otra’ se relacionan más. Igual, no sé si tiene un ‘que ver’ grande, porque cuando hago canciones no estoy pensando filosóficamente en el concepto. Podría hablar también de la zamba ‘No te podría quitar’, porque me cuestiono qué carajo estoy haciendo con mi vida. Por un lado, soy otra, no la que quisiera ser, y por otro no te cambiaría esto por nada del mundo. Me refiero a este trabajo en el que uno adquiere una responsabilidad muy grande, y a veces no sé si tengo la fuerza para hacerlo”, confiesa.

–¿Qué otras canciones definen el post?

–“Solo un rumor”. La hice pensando en un tipo de personalidad que se da en tiempos de depresión personal y ahora quiero cantarla distinto. Me da lástima el estribillo y necesito cambiar el “quién te ha dicho a ti que yo te quiero”, que es tan feo, por “quién te ha dicho a ti que no te quiero” (risas). También “Soy otra”, la canción, que habla de una mina, en una estructura de dos décimas y un estribillo, que representa un desengaño respecto del concepto del amor como el todo de la vida. Un poco lo contrario de Soy pecadora, donde el amor aparece asociado al placer, al deseo.

–Lo apolíneo y lo dionisíaco.

–Pongamos, sí. Es una historia que no sé si tiene tanto que ver conmigo, pero sí con un cambio, con que llegué a los 42 años y la verdad me siento diferente, crecida (risas).

–Esa otra que no fue, ¿es un ideal?

–No tengo la menor idea. Durante mucho tiempo fui varias cosas. He sido alguien que ha vivido en el campo, que ha tenido contacto con la naturaleza, y no ha tenido nada que ver con la exposición o los escenarios. Esa es una, y esta que soy hoy es alguien que aquella nunca hubiese imaginado. Siempre digo que si no hubiese sido cantante habría sido peón rural. La vida te va llevando por otros lados inesperados.

–Los cruces musicales con Teresa Parodi, junto a quien grabó el disco Y qué más o la cubana Yusa, por ejemplo.

–Tal cual. Teresa ha sido algo maravilloso para mí, en lo musical y en lo humano. La agarré medio de madre (risas), incluso tengo la edad de su hija. Fue increíble, porque Teresa hizo canciones como “Apurate José”, “Pedro Canoero”, cientos de temas que no podés creer, o te dice “sí, porque estábamos allá con Violeta”, o “con la Negra” ¡y son Violeta Parra y Mercedes Sosa las personas de las que te está hablando! Me sentí muy amparada por ella. Con Yusa, otra cosa. Ella es cubana, tiene una formación súper erudita, pero con mucho swing (risas). Nos divertimos mucho, sí.

–La canción que cierra el disco es “Otra pecadora sola”, justo un juego de palabras para sellar la trilogía.

–Es una canción en sí misma, antes que nada. Pero, sí, también podría pensarse como una síntesis. Me gustó para cerrar el disco y, de paso, pensar en los otros dos.

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“Quizá soy otra respecto de lo que yo misma me imaginaba”, arriesga Ana Prada.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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