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Miércoles, 23 de octubre de 2013

MUSICA › JOSé UNIDOS PRESENTARá ADMINISTRACIóN EN EL PODESTá

Entre la música y el periodismo

Lucas Colonna es periodista político, pero crear la banda sonora de un documental hizo que el músico que latía en segundo plano saliera a la superficie. Y el encuentro con Juan Valente ayudó a redondear las ideas de estirpe pospunk de la banda.

 Por Joaquín Vismara

A lo largo de su historia conjunta, el rock y el periodismo basaron la dinámica de su relación entre tironeos y distensiones, un juego de común acuerdo en el que el otro puede pasar de ser un aliado incondicional al peor de los rivales. Para muestra, basta recordar cómo retrató Cameron Crowe sus días de cronista de Rolling Stone en el film Casi famosos o, para mantenerse en estas latitudes, las estocadas agudas que Divididos y Babasónicos le propinaron al gremio en “Paraguay” y “Camarín”, respectivamente. Pero no todo es beligerancia y asperezas, y así es como existen casos de habitantes de ambos mundos que los transitan sin ver en ello una antinomia. Lucas Colonna invirtió gran parte de su tiempo como periodista político tanto en gráfica como en radios, mientras la música ocupaba un tímido segundo plano. De a poco comenzó a darse gustos dentro de su profesión, como programar uno de los temas más rabiosos de Primal Scream en la primera mañana de la radio. “Trabajaba en Rock & Pop con Juan Pablo Varsky y una vez por semana nos dejaba elegir una canción para poner al aire. Elegí ‘Accelerator’ y enseguida empezaron a llamar por teléfono los técnicos de la radio para preguntar qué carajo estaba pasando”, recuerda entre risas.

En 2012, Colonna se encargó de musicalizar Rascacielos latino, un documental de Sebastián Schindel sobre el Palacio Barolo, y la experiencia incentivó la necesidad de seguir adelante. Así fue como empezó a grabar demos sobre los que trabajó constantemente, hasta que se asoció con Juan Valente, quien ayudó a redondear las ideas. Un año y medio después, la aventura en solitario se tradujo a una banda de estirpe pospunk llamada José Unidos, que amplió su formación con Andrés Ferradas y Alejo Vintrob y que presenta su primer trabajo, Administración, mañana, a las 21, en Podestá, Armenia 1740.

–¿Cómo inició el proceso que devino en José Unidos?

Lucas Colonna: –Empezó como una grabación un poco autista, un espacio de fuga y reflexión de la cotidianeidad que fui haciendo a medida que ganaba algo de tiempo. Intenté que ese tiempo fuera tiempo creativo, no regulado por el reloj y la productividad. Fue un espacio para jugar, y se fueron armando las canciones a medida que grababa cosas. Lo conocí a Juan y terminamos el proyecto juntos. Fue una especie de collage, porque en realidad hice la mayoría de las cosas solo, fuera de mi faena cotidiana, grabando capa tras capa. Me encontré con gente interesante en el camino, hasta que con Juan empezamos a trabajar más puntualmente en el disco como concepto. El esqueleto fue algo medio rompecabezas, lo grabé de a domingos y el pibe del estudio me decía: “Estás loco, ¿qué es esto?”. Después se fue redondeando.

–¿Cuánto tiempo tardaron en pasar de una instancia a la otra?

L. C.: –Lo viví como una década, pero fue un año de producción más medio de realización y grabación.

Juan Valente: –Lo que pasó es que estaba todo muy en el aire y había que decidir cómo concluirlo, con qué tipo de formato, y buscar algo que tuviera sentido. Mi tarea fue la de primero ayudar a elegir el grupo de canciones y ayudar a que eso se traduzca a una banda. Encontramos bastante rápido un grupo que a los cuatro nos hace muy felices y se da una dinámica que es muy interesante.

–En las letras hay varias referencias a las redes sociales, pero también al hastío de la rutina diaria, como “¿Qué pensás hacer cuando cumplas tu condena en la celda de Excel?”.

L. C.: –Es un juego o un espacio para pensar la cotidianeidad, pero no necesariamente es por lo laboral, sino más bien por el reloj, los tiempos fijados y consensuados socialmente en los que funciona el mundo. No tiene que ver con una temática laboral, sino con la administración general de la vida, de las emociones y las percepciones. Lo pienso más como una reflexión sobre la temporalidad. Facebook erosiona completamente las individualidades y todos son iguales, con sus fotos y su intención de ser. No quiero ser determinante, pero la mayoría de los perfiles de Facebook que conozco son todos iguales. Es tan difícil ser distinto en la era digital que es mejor ser uno más. La originalidad va por ahí y es mucho más contracultural no querer ser original.

–Decían que este proceso tomó un año y medio en tomar forma. ¿Cómo lograron equilibrarlo con sus actividades personales?

L. C.: –No veo la disociación, porque la subjetividad está en juego todo el tiempo en todo lo que hacés, hagas lo que hagas de tu día. Supongo que parte de mi subjetividad la pongo en juego en ámbitos que no son puntalmente artísticos y otra en un lugar donde sí lo son. A mí me atrae la noción de temporalidad y eso de “cargar el reloj y cronometrar el FAL” (de “Cargar el reloj”, el tema que abre el disco) es decir que el tiempo mata y que la necesidad permanente de vivir ajustado al tiempo de reloj es alienante.

J. V.: –El tiempo está dado, eso es lo angustiante. Por eso es liberador poder plasmarlo.

–¿De qué manera se le marcan las distancias a la vida por fuera de José Unidos y viceversa?

L. C.: –En vez de ir a jugar al golf o al tenis, es ir a hacer música. Es eso, un ejercicio de expresión. Es todo parte de lo mismo. Y sin la cotidianeidad más pura, no podría vivir José Unidos como lo hago.

J. V.: –Yo me dedico a la música todos los días, pero porque trabajo editando sonido, entonces es una cosa diferente. Estoy frente a una computadora combinando cosas para crear sonidos, pero no es lo mismo, lo vivo como laburo.

L. C.: –La administración está en todos los órdenes, porque es la administración del tiempo, en última instancia. Hagas lo que hagas, trabajes en cualquier universo, eso es lo que está en juego. Lo que es presente ahora va a ser pasado en media hora, y es bueno y cruel al mismo tiempo.

–¿Y cómo se saca algo positivo de lo cruel?

L. C.: –Tiene su encanto. Es energético saber que las cosas empiezan y terminan. Las viviste bien y te dejan algo, o las viviste mal y también te dejaron algo. Es liberador no estar atado al momento.

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La aventura en solitario de Colonna se convirtió en banda con el aporte de Valente.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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