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Domingo, 2 de febrero de 2014

MUSICA › LEON GIECO CORONO UNA DE LAS MEJORES LUNAS DEL FESTIVAL DE COSQUIN

Amanecer junto al poder de la canción

El santafesino actuó junto a la murga uruguaya Agarrate Catalina y con su banda de perfil más rockero. Antes, pasaron por el escenario Víctor Heredia, Teresa Parodi –a treinta años de su consagración coscoína–, Franco Luciani, Paola Bernal y Aymama.

 Por Sergio Sánchez

Desde Cosquín

“Soy el único artista que toca en el festival de folklore y en Cosquín Rock”, se alegró Gieco desde el escenario durante la séptima luna. El reloj marcaba las 6 de la mañana y comenzaba a clarear. “Como en los viejos tiempos, el amanecer nos encuentra tocando en Cosquín”, dijo el santafesino sin tono irónico. Era la segunda vez en la jornada que Gieco subía al escenario. Primero lo había hecho con la murga uruguaya Agarrate Catalina, y luego con su banda y algunos amigos de Mundo Alas. El santafesino coronó una de las mejores lunas del festival, no sólo por su interesante grilla de artistas, sino también porque terminó a un horario razonable –las fechas venían culminando a las 8 de la mañana, sin gente– y se respetaron los tiempos de los artistas. La grilla, esta vez, fue más acotada. Además de Gieco, brindaron shows impecables Víctor Heredia y Teresa Parodi, dos históricos en el festival, y Franco Luciani, Paola Bernal, Agarrate Catalina y Aymama le dieron pinceladas de frescura a la jornada.

La apertura estuvo a cargo de Heredia: aunque tocó apenas cinco canciones, el trovador desplegó un show a la altura de las circunstancias y hasta se dio el lujo de presentar novedades, como la bella zamba “Parte del cielo”, compuesta junto a su pianista Gabino Fernández. Y, claro, sonaron las que todos esperan: una conmovedora versión de “Bailando con tu sombra”, “Ojos de cielo”, “El pueblo victorioso” y “Algún día”. “Cuando toco en Cosquín me gusta hacer canciones que todos conocen, porque eso espero de los artistas que admiro”, dijo luego en conferencia de prensa. “Me alegra mucho que la televisión ahora ponga los nombre de los autores y compositores de las canciones”, celebró Heredia acerca de la transmisión. A su turno, Teresa Parodi también agradeció por ese reconocimiento. No era un Cosquín más para ella; se cumplían treinta años de su consagración. “Creo que en este tiempo no ganaría ese premio porque el gran público de hoy, salvo las excepciones, que por supuesto las hay, escucha y demanda otras formas musicales y otros contenidos”, le dijo la semana pasada a Página/12. Es que, según coinciden varios artistas emblemáticos, el festival cambió. En el Cosquín actual hay más lugar para la espectacularidad, para el show televisivo, que para el gesto austero, el silencio y la canción que precisa de un oído atento.

“Esta es una noche muy importante para mí. Por eso, como hace treinta años, voy a comenzar con la misma canción”, dijo Parodi y despertó un aplauso fervoroso con “Pedro canoero”. Entonces, empezaron a subir a escena un sinfín de amigos, aquellos que la “acompañaron en este camino”. El primero en aparecer fue Lito Vitale y juntos interpretaron “La abuela Emilia”. Parodi también se animó a mostrar nuevas interpretaciones y evocó a Víctor Jara con “Angelita Huenumán”. La armónica endemoniada de Franco Luciani –que reemplazó al acordeón típico del Litoral–, la salteña Sara Mamani y la particular propuesta de Tonolec (Charo Bogarín y Diego Pérez) también participaron del concierto de la correntina. Y un cierre de lujo con Mario Bofill, un “autor fundamental” de sus pagos.

La primera aparición de León Gieco fue con la murga Agarrate Catalina, una reconocida agrupación uruguaya. La plaza, claro, se puso de pie para recibirlo. A nadie le importó que el amanecer le hubiera ganado a la noche. En la Catalina es indiscutible el nivel de la pluma de Tabaré Cardozo y el trabajo coral. Y, si a eso se le suma a Gieco, el combo es más que tentador. Junto a la murga, el santafesino repasó algunas canciones suyas, como una versión vocal de “Cinco siglos igual”, “La cultura es la sonrisa”, “De igual a igual” (“Yo pido que tu empresa se vaya de mi país”, cantó y luego repudió a Monsanto) y la cumbia “El ángel de la bicicleta”. Pero también hubo lugar para las composiciones de Cardozo, como “La comedia del hombre” y “Lo que el tiempo me enseñó”. Envueltos en trajes verdes y blancos, y con los rostros pintados, los murgueros le pusieron color a la jornada.

Luego del concierto de Tula, Gieco se subió nuevamente al escenario Atahualpa Yupanqui, pero esta vez acompañado con su banda de perfil rockero. Su show comenzó con un homenaje a Mercedes Sosa, en compañía del guitarrista Nahuel Penissi, que integra el proyecto Mundo Alas. Ambos interpretaron la inmortal “Zamba para no morir”, “Sólo le pido a Dios”, “El argentinito”, “Fachos”, “Malas condiciones” y “Pensar en nada” conformaron la lista de temas. También invitó a Ramona Bustamante, una campesina desalojada que se convirtió en símbolo de la lucha por la tierra.

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“Soy el único artista que toca en el Festival de folklore y en Cosquín Rock”, se alegró Gieco.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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