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Domingo, 28 de septiembre de 2014

MUSICA › A LOS 66 AÑOS, MURIO RAUL CARNOTA, ARTISTA PERSONALISIMO DE LA ESCENA ARGENTINA

Eterno renovador de la música criolla

Nacido en Almagro y criado en Mar del Plata, el guitarrista, bombisto, cantante, autor y compositor no necesitó ser de tierra adentro para convertirse en referente y autor versionado por gigantes como Mercedes Sosa. Luchaba desde hacía tiempo con el cáncer.

 Por Karina Micheletto

“Yo me suelo aburrir / tocando siempre igual / y me largo a inventar / chacareras con piques de más.
A algunos, con razón / les
pueda disgustar / mi estilo
de tocar / chacareras moviendo
el compás.
No sé si es muy actual / o si
es tradicional / quien la quiera
tocar / que se arrime y comience
a rasguear”


(Raúl Carnota, “La asimétrica”)

La música argentina tuvo en Raúl Carnota a un artista fundamental, responsable de algunas de las páginas más profundas y trascendentes del cancionero, creador fértil en letra y música, destacado intérprete de guitarra y bombo y dueño de un modo de cantar que impuso como una marca personalísima. Ayer, a los 66 años, el guitarrista, bombisto, cantante, autor y compositor falleció víctima de un cáncer en el Sanatorio Güemes. Deja un extenso repertorio que las nuevas camadas de la música criolla –tal como le gustaba llamarla, antes que folklore– toman para sí como un punto de partida identitario, y una rica obra como solista o integrando diferentes tríos y cuartetos con los que también dejó su marca en la música argentina.

Su prolífica carrera comenzó en un breve paso como integrante de Los Huanca Hua, en 1968, y entre 1974 y 1979 como músico acompañante de artistas como Adolfo Abalos, Susana Rinaldi, Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez. Siempre buscó compartir su música en diferentes formaciones, mientras se de-sarrollaba también como solista. El recordado trío que integró junto a Rodolfo Sánchez y Eduardo Spinassi, entre 1979 y 1997, fue un gran momento para esa música que definía como criolla, y todo un fondo musical posible para los ’80 y su primavera democrática. Con Sánchez, Lilian Saba y Marcelo Chiodi, formó un cuarteto entre el ’93 y el ’95 y luego, en el ’98, un trío con Sánchez y Willy González. En 2007 volvió a la formación de trío, con Sánchez y Franco Luciani. La idea de hacer música con otros, de compartir tanto el momento de creación como el del escenario, siempre rondó su carrera, y así lo atestiguan juntadas como las que también propició con Jorge Fandermole. “Yo no arranqué como estrellita, ni siquiera como solista. Cuando empecé con esto de la música, entre el ’73 y el ’83, fui exclusivamente músico acompañante, entonces para mí socializar la música es parte de mi vida”, explicaba esta vocación.

Sus temas fueron versionados por muchos, y siguen siendo elegidos por muchos músicos que se remiten a su obra, por lo que siempre tuvo de original y profundo a la vez: en este sentido, Carnota puede considerarse un creador que siempre se mantuvo “joven”, un eterno renovador, no por una condición de época ni por haber buscado diferenciarse, sino por la materia de la que están hechas sus canciones. Entre todos los que lo grabaron, fue Mercedes Sosa, cuando registró su “Grito santiagueño”, en su disco Como un pájaro libre, de 1983, la que terminó de “hacer conocido” a Carnota, en una época en la que el tema alcanzó categoría de culto, infaltable en cualquier peña o guitarreada que se preciase. “Fue como decían los Les Luthiers en aquel sketch tan divertido: ¡Nos descubrieron, por fin nos descubrieron!”, se reía Carnota recordando aquello. Efectivamente, ése fue uno de los tantos casos en los que la tucumana se adelantó en el “descubrimiento”: lo grabó antes que su propio autor, que lo dejaría registrado después en el disco que hizo junto a Suna Rocha.

Carnota había nacido el 31 de octubre de 1947, en el barrio porteño de Almagro, había crecido en Mar del Plata y se había formado como músico de manera autodidacta, luego de que un accidente automovilístico, a los 19 años, interrumpiera unos incipientes estudios de arquitectura. “¡Yo no me puedo hacer el gaucho!”, se reía él al definir el lugar creativo desde el cual se paraba, tras llamar a uno de sus trabajos (su discazo de 1987) Entre la ciudad y el campo. Y es que Carnota asumía naturalmente la condición abierta de la música, estaba cerca del Río de la Plata, pero también a la música del norte y la sureña, conocía todos esos lenguajes y los volcaba en obras originales en su estructura musical y poética, a la vez que bien simples y “criollas”. Era ese paisaje musical, más que uno geográfico acotado, el que sonaba en sus canciones. “A mí nunca se me ocurrió escribirles a los paisajes”, dijo en una entrevista de Página/12. “Mi paisaje es el hombre: su drama, el humor, los conflictos que atraviesa, el amor. Todo eso me interesa, lo que rodea al hombre. Hay gente que está enamorada de los ríos, de las montañas, del monte, yo no: yo estoy enamorado del hombre. En ‘Como flor del campo’, la que habla es la zamba en primera persona, es una mujer. El único tema que he dedicado a un paisaje es ‘Camino hacia Quimili’”, advertía.

Carnota siempre buscó un sonido que lo distinguiese; impuso una manera de cantar. Compuso cosas formidables en letra y música. Si bien tuvo colaboraciones con muchos colegas fue capaz de algo poco frecuente, un altísimo vuelo en letra y música. Sus temas circularon siempre entre los músicos, que los tomaron para sus repertorios y entre el público que admiró “Grito santiagueño”, “Pecado de juventud”, “Gatito ‘e las penas”, “Pa’l amigo”, “La casi trunca”, “La llave”, “La aclaradora”, “Pecado de juventud”, “Debajo de la morera”y tantos otros. Hace poco el Ministerio de Cultura de la Nación le otorgó el Premio a la Trayectoria, en reconocimiento a su calidad artística, su aporte a la cultura nacional y su compromiso con el arte. En su último disco, su amigo Jorge Fandermole le dedica una bellísima canción, “Corazón de bombisto”: “En la guitarra puja tu sangre por andar, y en el rasguido va contenida y hacia atrás, la cadenciosa luz de los que nunca se irán”.

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Además de sus proyectos, fue músico de Adolfo Abalos, Susana Rinaldi, Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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