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Jueves, 13 de noviembre de 2014

MUSICA › BOCóN FRASCINO PRESENTA MITO JUNTO A SU BANDA ENGRANAJE

“El rock no es una pavada”

Fue el bajista de la primera formación de Pescado Rabioso, pero desde siempre lo suyo fue la guitarra. Junto a su renacido trío, tocará esta noche en La Perla. “Yo nunca busqué fama sino lo místico del rock and roll”, afirma.

 Por Cristian Vitale

Cuando todo era (casi) nada en el rock argentino, él ya tenía una banda: Engranaje. La integraban, además de su bajo, la guitarra de Pappo, la batería de Horacio “Droopy” Gianello y la voz de Tito La Rosa. “Con esa formación tocamos una sola vez en vivo, en el Teatro Coliseo, el día que Almendra estrenó los tres Robertones de cien... ¡eran como los Stones de acá!”, se ríe Osvaldo “Bocón” Frascino, sobre el minuto cero de una banda que mutó enseguida. Pappo voló tras la Les Paul negra que le ofrecieron Los Gatos; Gianello se integró a los Arco Iris de Santaolalla, y Frascino persistió con Black Amaya y Ricardo Jelicé como reemplazos. “Pasé a la guitarra y tocamos como soportes de los Foundations”, evoca el tenaz Bocón, sobre los primeros pasos de una banda que suspendió su devenir por un largo rato: Amaya pasó a pendular entre Pappo’s Blues, Sacramento, La Pesada y Pescado Rabioso; Jelicé fue a parar a Sacramento, y él –que también pasó por aquella banda– tuvo su cenit en la primera formación de Pescado, la de Desatormentándonos. Hasta allá hay que ir –no al disco en sí, pero sí al contexto– para rescatar “Mi espíritu se fue”, el único tema histórico de Mito, el nuevo disco del renacido Engranaje. “Lo compusimos con el Flaco, pero él lo grabó en el segundo disco, cuando yo ya no estaba en la banda, y le dio una onda más acústica”, detalla el guitarrista.

–Se intuye entonces que vino a ubicar “Mi espíritu se fue” en su impronta original.

–Más eléctrica, sí. Y más dinámica que volada. Más rock fuerte. Lo grabé porque siempre está la onda de hacer algo de Pescado, porque lo pide la gente, y por su musicalidad. Cuando nació Pescado, el Flaco y yo laburábamos juntos en la parte de armonización y de composición. Nos mostrábamos cosas y así nacieron muchos temas que al final no pudieron quedar en Desatormentándonos: “Mensaje a las larvas”, “No pibe”, “La tabla de nada”... En fin, temas que están grabados en una cinta pirata, pero que yo nunca volví a escuchar.

El poderoso, espeso y bien ro-ckero Mito –grabado en el estudio de Federico Gil Solá– es el cuarto disco de Engranaje, desde que Bocón lo refundó como trío en 1995, y será presentado esta noche en La Perla (Rivadavia 2800) con su mentor en guitarra, Daniel Molinari en batería y Adrián Domanski en batería. “Hoy en día, cuando toco en pubs o en clubes chicos, me encuentro con músicos que son veteranos, tipos que no conozco, que tocan muy bien, pero que quedaron sin trascender. Son los tipos que tocan en el under, y eso es lo que me inspiró para componer varias letras de este disco como ‘Rock que sigue’, ‘Marca oscura’ u ‘Hombre de gue-tto’: ‘Siempre es eso, y eso es el rock and roll, ser del guetto marginal’”, tararea Frascino, autor de todos los temas del disco.

–“Siempre en líos, sin costumbres / Sin moneda, ¿dónde ir? / Los lugares habituales / no son propios para mí”, canta en “Marca oscura”, y también entra en sintonía...

–Es que quedó como una cosa marginal de músicos que no llegaron y que forman una especie de mística rockera. Quise expresar eso, porque no quiero que el marketing cambie la vida del artista. El artista siempre tiene que atraer a la gente a su terreno.

–¿Hasta qué punto ese músico marginal lo representa? ¿Se ubica en ese lugar de resistencia, digamos?

–Tal vez. Y no es que esté en contra de la fama, pero son dos caminos distintos. Pappo me decía eso, y yo nunca busqué fama sino lo místico del rock and roll. Lo que significa para un músico su alimento espiritual. Busqué el triunfo por el lado de lo musical. Muchas veces se te cruzan oportunidades comerciales, pero no la voy con eso, porque quiero hacer lo mío.

–Temas de siete u ocho minutos, por ejemplo, como siete de los nueve que pueblan el disco.

–Sí, temas que tienen un desarrollo. Y lo hice a propósito. Después del disco anterior (Darwin) me pedían otro tipo de música, pero quise hacer un complemento. Sé que hoy es difícil hacer esta música en público, porque la constante es tocar con histeria, pero no puedo hacer eso. Siempre hablamos con Black de que la música tiene poder en sí: no porque le des más volumen, más machaque, va a ser mejor. Se trata de llegar a la esencia, a la fuerza que la música tiene en sí misma. Esto, sumado al efecto anticomercial que busqué, te da Mito.

–¿Cuán representativo es este disco de su historia? ¿Cuánto tiene, por caso, del primer Pescado Rabioso, o del embrión de Engranaje?

–El rock que se consolida en esa época... Escuchábamos a Led Zeppelin, a Purple, a Black Sabbath, y por eso los temas son largos. Me decían “la gente se va a cansar”, pero para mí se trata de lo que experimenté como músico en la parte de composición, porque la fórmula compositiva del rock and roll es muy poderosa. Es como un sello que te marca a fuego. ¿O acaso AC/DC no demostró lo que es el rock? Es algo que necesita el rock argentino, porque la cosa se movió para otros lados y por eso hay que olvidarse del dinero fácil para mostrar qué es el rock. Por eso le puse Mito, porque el rock tiene su mitología, su historia de sacrificio, de fe... He visto mucha gente que murió por el rock and roll, por las drogas, por la experimentación, y por una búsqueda de cambio cultural. El rock no es una pavada. Vos a un tanguero de verdad no le podés mostrar una pavada, le tenés que mostrar algo serio. Y lo mismo pasa con el rock.

–¿Qué pasó por su cabeza cuando Spinetta, en aquel inolvidable concierto en Vélez, lo presentó como el “guitarrista estrella” de Pescado Rabioso?

–El guitarrista estrella viene a ser el guitarrista que nace con Clapton y con Hendrix: los guitarristas que se dedican a tocar. Y creo que Luis pensó en eso, porque me conoció así, como guitarrista. Incluso, cuando entré a Pescado no quería tocar el bajo, pero Black Amaya me convenció, porque le gustaba la base que hacíamos juntos. Yo quería tocar la viola, pero acepté porque era importante lo que íbamos a hacer. Igual, grabé las violas en “Dulce tres nocturno” y “Me gusta ese tajo” y con eso estuvo bien.

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“El rock tiene su mitología, su historia de sacrificio, de fe”, afirma Bocón Frascino.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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