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Viernes, 10 de abril de 2015

MUSICA › JUANSE PRESENTA SU DISCO CON VERSIONES DE PAPPO, ESTA NOCHE EN EL TEATRO OPERA

“Es el gran legado del blues nuestro”

El ex Ratones Paranoicos grabó Pappo X Juanse más como una celebración de su amistad con el Carpo que como uno de esos homenajes que aparecen cada tanto. “Trabajé muchos años con él, simplemente hago versiones de mucho de lo que tocamos juntos en vivo”, afirma.

 Por Mario Yannoulas

“Mejor que haya recursos limitados, ¿te imaginás si tuviéramos que retratar un disco con temas de Yes?”, bromea Juanse con el fotógrafo de Página/12 en las pulcras y minimalistas oficinas de Pelo Music: “Eso me lo enseñó el Carpo: si hay más de tres tonos, no es rock.” Ser un ex Ratones Paranoicos no es lo que lo ocupa ahora, sino la evocación del catálogo de uno de los amigos que le dejó la música, a lo largo de catorce tracks que muestran una preferencia por aquel primer Pappo’s Blues y sus clásicos, desde “Desconfío” hasta “Fiesta cervezal”, con invitados como Andrés Calamaro, Peteco Carabajal o su hijo Daland (ver aparte: http://www.pre.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/35204-8516-2015-04-09_1.html).

El disco Pappo X Juanse va a ser presentado hoy oficialmente, en vivo, desde las 21.30 en el Teatro Opera. Apartado de las lecturas nostálgicas, el protagonista resalta a Norberto Napolitano como autor tradicional, además de iluminar su costado más tierno y cándido, como contracara de los murmullos que aún lo dibujan como animal urbano, a diez años de su muerte. “Es el gran legado del blues nuestro. El verdadero punto de este disco es la inauguración del tradicionalismo dentro del blues y el rocanrol en la Argentina. Los temas de Muddy Waters los toca todo el mundo, con los suyos va a terminar pasando lo mismo”, vaticina. “La primera idea fue simplemente grabar canciones en el estudio, pero no iba a hacerlo en una situación que considerara incorrecta. Justo me llamó Pelo Aprile para decirme que le gustaría que grabara un disco de Pappo con mi banda. Lo fundamental es cómo se dio: grabarlo en ION con Portugués Da Silva, con mi banda actual, y esa producción.”

–Varias cosas llaman la atención del repertorio que eligió. Por ejemplo, que no incluyó nada de Riff, ¿por qué?

–La idea fue volcarme hacia algo de lo que me pudiera hacer responsable, y eso era Pappo’s Blues. A Riff lo tuve más que nada como una gran banda de rocanrol que surgió en un momento en el que Pappo recibió un reconocimiento masivo desde su imagen, y en el que habían cambiado los medios, el rock se había vuelto más popular y accesible. Elegí la etapa en la que sólo lo conocía la gente que escuchaba rock, porque hasta la década del ’80 él era un personaje que algunos creían conocer, no una figura mediática. No andaba siempre con campera de cuero ni iba en moto a todos lados, era un tipo al que se le podría decir “hi-ppie”. Quiero rescatar ese aspecto, menos conocido.

–¿Cómo impactó eso en su obra?

–Si bien la etapa de Riff fue muy rica en lo musical y lo estético, le quitó el contenido real a Pappo’s Blues para su siguiente etapa, porque al principio, al no ser conocido por su imagen, sí lo era por sus letras. Con el tiempo, el guitarrista fue tapando al compositor, al arreglador, al poeta, algo que sólo logró recuperar parcialmente con Blues local. Recuerdo que en su momento fuimos a Del Cielito a grabar el disco Juanito y el Carposaurio, que nunca salió, y de ahí surgió material que se transformó en Blues Local, en Caso Cerrado o Pappo & Amigos. Dentro de mi espíritu, siempre estuvo la idea de reconstruir esa situación.

–¿Y cómo se vincula esa experiencia con este disco?

–Musicalmente, volvemos a darle la posibilidad a la gente de encontrar la obra de Pappo en un aspecto mucho más completo, desde el punto de vista técnico. Que esas grandes estructuras poéticas y musicales estén hechas con una producción de lo que con el tiempo se fue llamando “más profesional”. Lo de Pappo en la primera época es excelente, hay muchas grabaciones muy buenas. A mí la que más me impactó siempre fue Volumen 2, temas como “Tren de las 16” o “Solitario Juan”.

–¿Esto es un homenaje?

–No, es una celebración. Puede terminar siéndolo, pero eso lo hace la gente al entrar en contacto con el material. Sería una especie de justificación para el homenaje, pero no es el tributo el objetivo, precisamente. Trabajé muchos años con él, simplemente hago versiones de mucho de lo que tocamos juntos en vivo, más cosas que grabé en forma original, y también elementos que me gustan de los temas que compuso a lo largo del tiempo.

–Pero hay cierta inclinación hacia la primera época, la de las letras sinceras y sencillas, algunas al borde de la lisergia...

–A Pappo se lo fue conduciendo hacia el lugar de guitarrista estrella. Es verdad, B. B. King dijo que era uno de los mejores guitarristas del mundo, y eso no se lo dice a cualquiera. Pero si bien sus primeras obras se destacaban por la ejecución, también se apoyaban bastante en las letras. “Malas compañías”, por ejemplo, usa un lenguaje hermético que va hacia algo concreto, y es pura y exclusivamente poético, no hay especulación comercial. Eso es lo que uno rescata. Frases como “Las facultades y la electricidad, en muy pocas personas las puedo encontrar”, hablan claramente de cómo pensaba, aunque ese tema no esté incluido en este disco.

–Hay temas que ya fueron muy abordados, incluso desde el pop. ¿Lo tuvo en cuenta a la hora de elegirlos?

–Es también un desafío. A “Hombre suburbano” lo conozco perfectamente, entonces estoy dando mi tesis sobre algo que parece que ya se hizo. Bueno, ésta es la primera vez que se hace así y pongo mi humanidad al servicio de esa responsabilidad. Es verdad, debería haber un cartel en cada bar del país que dijera “Prohibido tocar ‘Ruta 66’”, pero con ese tema pasa lo mismo. En el caso de “Desconfío”, cuando nos juntamos con Andrés (Calamaro) generamos algo que nos pasa solamente a nosotros, entonces ahí emerge la nueva versión, algo que hacíamos estando Pappo en vida, y por eso no tengo miedo, me resulta fácil reconstruirla. El problema lo tienen los que hacen su versión pensando que van a poder mejorar la original.

–Habló de “Ruta 66” que, al igual que “Una casa con diez pinos”, no fue escrita por Pappo. ¿Por qué las incluyó?

–Porque también le pertenecen. “Ruta 66” surgió en Del Cielito con Juanito y el Carposaurio. Cuando me llamó para que produjera Caso Cerrado, hicimos juntos la traducción de la letra. Fíjese que la que todo el mundo canta es nuestra traducción, con frases que hoy parecen obvias, pero que no lo eran. Cuando Pappo dijo: “Bueno, sí, sé que tú planeas ir”, nos miramos entre todos y pensamos: “Compremos una valija porque vamos a ganar mucha plata”. “Una casa con diez pinos” era el tema que más le gustaba hacer, porque estaba muy vinculado con su espiritualidad. Lo tocaba cuando sentía algo particular en su interior, cuando estaba muy contento o algo melancólico.

–¿Qué aspecto de esa espiritualidad destaca?

–Cuando produje Volumen 8, me costó muchísimo hacerle tocar la acústica. Una vez que lo logré, no podía hacérsela dejar. Pappo era así, no era infantil pero tenía cosas de niño, como ese ser inexperto pero puro que, sin querer, termina recorriendo el camino correcto. Tenía la inocencia de saber que, aunque estuviera haciendo una maldad, todo el mundo iba a tolerarla. Las decepciones que sufrió a lo largo de su carrera lo empujaron a caer absurdamente con la moto, porque aun cuando su espíritu aventurero pudo estar ligado a la velocidad, puedo asegurar que lo que él más disfrutaba era estar descalzo, sentado en la punta de la cama, con una viola eléctrica y sin equipo. Sin ninguna sustancia, sin nada de todo eso que parecía envolverlo: nada más lejos de su personalidad, era un tipo totalmente sano. Ahora, cuando ese ser tan puro, tan sano, entraba en cierto contacto social, se transformaba en un demonio, porque detrás de esas representaciones había algo que no le gustaba.

–Entonces no murió “en su ley”, como se dice cada tanto...

–Los que dicen eso son los que están aferrados al mundo del consumo, al mundo de los ídolos. ¿Qué es el ídolo? Un pedazo de madera que no ve, no habla ni escucha, y que la gente adora necesariamente. Pappo estaba lejos de ser un ídolo. Pappo fue un artista de los más grandes que hubo sobre la Tierra y su desaparición física podría haber ocurrido antes o después, nadie puede decidir cuándo, dónde, ni cómo. Sí tenía el arte incorporado a su personalidad, era un músico. Y los músicos somos por lo general tipos extraños, no saben por dónde agarrarnos. Gandhi tenía una frase muy buena: “Primero te ignoran, después se ríen de vos, después te atacan”. En general, al artista le pasa eso. Y a Pappo le pasó. Protegiéndose de las risas, exacerbó un aspecto aparentemente agresivo que no tenía nada que ver con la realidad.

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“Los temas de Muddy Waters los toca todo el mundo, con los de Pappo va a pasar lo mismo”, vaticina Juanse.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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