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Domingo, 12 de julio de 2015

MUSICA › JIMMY PAGE HABLA DEL CIERRE DE LAS REEDICIONES DE LED ZEPPELIN

“Hasta donde sé, creo que aquí he hecho un buen trabajo”

El legendario guitarrista estuvo trabajando un largo tiempo en las remasterizaciones de su ex banda y el último trío de discos promete más material inédito que los anteriores: podrá escucharse una colaboración de Plant y Page con la Bombay Orchestra en 1972.

 Por Pierre Perrone *

En 1972, Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, se apareció con un plan maestro, pero falló en la ejecución. “En esos días, cuando ibas a Australia no había vuelos directos. Tenías que parar obligatoriamente en todas esas ciudades en el medio”, recuerda el músico. “Yo vi una manera en la que quizás podíamos ir a El Cairo con Led Zeppelin. Podíamos grabar allí con una orquesta. Y también podíamos jugar en la cancha de cricket en Bombay, y también grabar en India... y después seguir hacia Australia. Era una gran idea. La única pequeña cuestión es que no existía la infraestructura para hacer esa clase de cosas”, murmura Page. El músico, que ahora tiene 71 años, viajó por primera vez a India en 1967, luego de unirse a The Yardbirds, el grupo inglés que también le dio al mundo otros héroes de la guitarra como Eric Clapton y Jeff Beck. “De todos los grupos populares que nos siguieron, el primero que tocó en Egipto e India fue The Police en 1980, muchos años después de eso. Pero eso fue sólo una idea que tuve, cosas que a uno se le ocurrían en esos tiempos para resolver las cosas”, dice.

Armónica, melódica y psicológicamente, el Medio Oriente y las regiones sudasiáticas ejercieron una especial fascinación en muchos músicos que empezaron a hacerse conocidos en los años sesenta. The Grateful Dead hizo tres shows cerca de la esfinge y la Gran Pirámide de Giza, Egipto, en septiembre de 1978; una década antes, The Beatles y Donovan pasaron algunas semanas en Rishikesh, al norte de India, practicando Meditación Trascendental en el ashram de Maharishi Mahesh Yogi. De hecho, George Harrison y Brian Jones, de The Rolling Stones, introdujeron el sitar y la tampura en el canon del pop a mediados de los sesenta.

Pero Jimmy Page y su compañero de banda, el cantante Robert Plant, pueden tener un mayor derecho a reclamar la fama como piomberos de lo que eventualmente terminaría conociéndose con la etiqueta de world music. En octubre de 1972, el dúo hizo una parada en Bombay, regresando de la segunda gira de Led Zeppelin por Japón. Una cosa llevó a la otra y, antes que nadie pudiera darse cuenta, ambos habían abandonado el Taj Hotel y estaban zapando con una banda de músicos locales en un bar pulguiento llamado Slip Disc. Desafortunadamente nadie grabó la improvisada sesión de una hora de duración que siguió: quizás Page se hubiera asegurado de conseguir una copia para considerarla como parte de uno de los companion discs que estuvo curando mientras ponía el majestuoso catálogo de Led Zeppelin en sintonía con los estándares del siglo XXI.

De cualquier manera, el guitarrista hizo algo igualmente impactante al desenterrar impactantes versiones de estudio de los clásicos de Zeppelin “Friends” y “Four sticks” que él y Plant grabaron con la Bombay Orchestra en 1972. “Ellos eran los músicos que proveían música pop india, música para películas de Bollywood, el equivalente de lo que yo solía ser en los sesenta, cuando trabajaba como músico sesionista”, dice el instrumentista cuyas partes de guitarra reforzaron los primeros singles exitosos de The Kinks, The Who y Lulu. “Pensé que sería un proyecto realmente fascinante, ir a un estudio en Bombay, no tener un arreglador musical y pedir instrumentos como el sarangi, el mridangam, la tabla y los violines. Sabía que iba a funcionar, y así fue. Robert y yo fuimos apenas con la guitarra acústica y le dimos forma a todo el asunto apenas en el curso de una tarde y noche. Una vez que ‘Friends’ estuvo lista, no iba a dejarlo así”, insiste. “Toda la cuestión realmente estaba funcionando. Además hicimos un intento con el equivalente de ‘Four sticks’, porque el sonido de la percusión era fascinante. Esas fueron las dos cosas que terminaron saliendo de la grabación de esa jornada.”

“En ese momento, el material resultante no era adecuado para sacarlo bajo el nombre de Led Zeppelin”, continúa Page. “Era 1972 y todavía estábamos trabajando en el cuarto álbum. Todavía no habíamos sacado Houses of the holy. Y ahora es un momento excelente para mostrar ese material”, dice Page sobre el puñado de tracks que refuerzan Coda, la colección de out takes originalmente lanzada en 1982, y que ahora se ve generosamente expandida con dos discos extra. Una movida ciertamente sorprendente, considerando lo que la antecedió.

En el curso del año pasado, con la aparición de cada tanda sucesiva de relanzamientos, el guitarrista puso a consideración del público el material especialmente curado por él en Olympic Cinema, el ex estudio de grabación donde Led Zeppelin, The Rolling Stones, The Who, the Jimi Hendrix Experience y Queen hicieron algunos de sus discos clásicos. Cada vez, el guitarrista de negro vestuario mantuvo sus cartas bien ocultas contra el pecho. Pero a la hora de develar la más reciente y última tanda de remasterizaciones, que incluye Presence (1976) y In through the out door (1979), parece mucho más relajado.

“Es la jubilación. Hay que entender que estuve trabajando en todo esto por un tiempo muy largo. Para visualizar un proyecto como éste, con todas las sustanciosas cajas y los discos que acompañan... a la hora de diseñarlo había cientos de horas para escuchar; no era sólo otra banda sacando su material con un par de bonus tracks. Era algo que se aplicaba a todos los formatos de escucha”, explica. “Estoy realmente emocionado, porque para la gente a la que le gusta Led Zeppelin ahora hay el doble de información de la que existía antes, y tiene una calidad realmente buena. Hasta donde sé, creo que aquí he hecho un buen trabajo.”

Los fanáticos de la vieja guardia estarán encantados al descubrir “Pod”, una reflexiva pieza instrumental escrita por John Paul Jones, incluida en el companion disc de Presence. “Es algo completamente diferente a cualquier cosa que suena por ahí. Presence tiene una real intensidad, y se fue construyendo como un disco de guitarras con momentos épicos como ‘Achilles last stand’. Y esto es oscuro”, reflexiona Page, comparando esos momentos de galope de Led Zeppelin con la contrastante atmósfera que “Pod” introduce en la narrativa del grupo. “John Paul Jones había comprado un Yamaha GX-1, al que Stevie Wonder llamaba ‘la máquina de los sueños’, lo más avanzado en tecnología en lo que hace a sintetizadores. Era un instrumento que realmente lo inspiraba mucho. ‘Pod’ es una canción soberbia. Debo decir que, cuando empezó a girar la cinta, fue tal sorpresa... un tema que el resto de la banda realmente no recordaba demasiado, y es emocionante poder compartirlo ahora. Es buenísimo. Me gusta eso: me gusta presentar algo sorprendente.”

De manera similar, una versión alternativa de “Bonzo’s Montreux”, grabada en los Mountain Studios de Suiza y agregada a Coda, remarca la invalorable contribución que el difunto baterista John Bonham hizo para que Led Zeppelin tuviera ese sonido que conquistó a las masas. “Estábamos sólo John y yo, y hablamos de hacer algo como esto, una orquesta completa de batería. Y por supuesto, él podía hacer algo así. Lo más importante era tener bien hechas las afinaciones de la batería, con lo que uno pudiera escuchar todas las notas y se volviera una pieza muy musical. Fue hecho en 24 canales. En 1982 hicimos una aproximación muy tentativa, porque hacía muy poco que habíamos perdido a John. Todavía se sentía como si estuviera con nosotros”, dice el guitarrista sobre su compañero de banda, que murió en 1980 tras beber más de un litro de vodka en 24 horas y ahogarse en su propio vómito.

La adición de dos discos con material extra ciertamente transformó a Coda, de su carácter de idea tardía a parte fundamental del catálogo de Led Zeppelin. Aun cuando algunos aún no soporten demasiado el blues rock demasiado simplista de “Sugar Mama”, que en su momento fue descartado y archivado. “Lo hicimos para el primer disco, en este mismo estudio, muchos años atrás, en 1968. Volvimos muchas veces aquí, por supuesto. Coda es ahora una verdadera celebración de todo, del grupo, de la manera de tocar de cada uno de nosotros. En ‘St. Tristan’s sword’ nos divertimos mucho en el estudio. Era solo bajo, batería y guitarra, sin sobregrabaciones de ningún tipo. Es realmente agradable escuchar cómo encajábamos juntos”, argumenta Page, cuya inspirada curaduría para estos lanzamientos introdujo a la banda a toda una nueva generación de oyentes. “Por muchos años ha quedado claro que, mirando varias décadas atrás, los músicos jóvenes se acercaron a Led Zeppelin porque es un libro de texto muy rico sobre música. Sé lo que eso significa: que hemos pasado la posta.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

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