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Miércoles, 25 de mayo de 2016

MUSICA › LOS FABULOSOS CADILLACS REGRESAN CON DISCO Y SHOW

“Cuando estamos juntos, es como si el tiempo no existiera”

El grupo liderado por Vicentico y Sr. Flavio retornará el viernes a las bateas con La salvación de Solo y Juan, un álbum conceptual y primero enteramente con canciones nuevas desde 1999. Al día siguiente, la banda tocará en el Luna Park.

 Por Eduardo Fabregat

Los Fabulosos Cadillacs están de regreso. Sí, es cierto lo que dice Gabriel Fernández Capello (a) Vicentico, que “los Cadillacs siempre están activos” (Y agrega: “nosotros lo vivimos de esa manera; a lo mejor aisladamente pero estuvimos haciendo conciertos, es nuestro modo de trabajar”). Pero también es cierto que La salvación de Solo y Juan, el disco que aparecerá este viernes, es el primero con material completamente original desde La marcha del golazo solitario (1999): La luz del ritmo (2008) y El arte de la elegancia (2009) totalizaban siete canciones nuevas, junto a versiones de viejas páginas actualizadas a través del sonido de una banda que ha evolucionado y mutado. Una banda a la que su propia audacia la ubica a años luz de los prejuicios que la persiguieron en sus comienzos. Una banda (o parte de ella) que está sobre el escenario del Teatro Sony, reformulada en su modelo 2016, para responder sobre lo que se acaba de ver y escuchar: Flavio Cianciarulo, Vicentico, Fernando Ricciardi, Mario Siperman, Dany Lozano, y los jóvenes Astor Cianciarulo y Florián Fernández Capello, son los que vienen a responder por las 14 canciones –o 13 canciones y una “Obertura del Faro”– que componen el 14º disco de estudio de los Cadillacs, y sobre el show que darán este sábado en el Luna Park, ya con entradas agotadas.

No es un disco cualquiera de los Cadillacs. Ninguno lo es, claro, pero La salvación de Solo y Juan es el primer álbum explícitamente conceptual de la banda. En un momento del intercambio con la prensa, Flavio explicará que “a veces hay discos que fluyen conceptualmente sin que uno se lo proponga, como Fabulosos Calavera”. Pero lo cierto es que los Cadillacs nunca se habían propuesto una obra como ésta, que cuenta la historia de los hermanos Solo y Juan Clementi, sin olvidar el rol central de su padre Averno, encargado del Faro Artiglio: un Rey del Swing al borde de los Acantilados de la Bestia. “Este disco tiene una raíz muy lejana en el tiempo. En el ‘97 o ‘98, mientras estábamos de gira, pensábamos en hacerlo”, explica Vicentico. “La historia de los hermanos Clementi tiene un montón de años, al principio sin foco, lejanamente, y cada año que iba pasando íbamos agregando detalles y escribiéndonos; incluso en los años en que nos veíamos menos, nos mandábamos mails sobre el tema. El título La Salvación existe hace un montón de años, es una vieja idea nuestra y a la vez muy actual. Es que cuando estamos juntos es como si el tiempo no existiera”.

La tapa de La salvación de Solo y Juan es obra de Dr. Alderete.

Ya podía entreverse en las primeras cuatro canciones que el grupo reveló, hace un par de semanas, a través de singles con los personajes centrales –quienes, con sus llamativas máscaras, daban vueltas por la presentación– engalanando las tapas. Las canciones adelantadas daban pistas de un disco en el que el grupo, con historia detrás o no, investiga otro formato sonoro. La escucha en la sala de su sello discográfico lo confirmó: magníficamente ilustradas con una serie de clips en los que el inmenso paisaje costero es protagonista, las expresiones de los Cadillacs modelo 2016 invitan a un viaje bien diferente, y en el que aún así se advierten marcas de identidad.

–¿Cómo fue el proceso creativo de este disco? Son las canciones las que trajeron a los Cadillacs, o volver a trabajar específicamente para un disco produjo esto?

Flavio: –En este disco teníamos el buen rumbo de atarnos a un hilo conceptual muy claro. Primero fuimos diseñando eso, y eso nos alumbró –o nos oscureció, también– el camino para hacer las canciones. Muchas veces fueron las canciones las que motivaron rumbos y modificaciones del argumento, y otras el argumento fue el que nos pidió que compusiéramos una canción que hable, no sé... de un abuelito satánico.

–Es curioso lanzar un disco conceptual en una era en la que se dice que se escuchan más canciones que discos.

Vicentico: –Eso es lo que se dice, pero creo que muchos de nosotros escuchamos discos enteros, y a veces canciones. Lo que tiene “lo que se dice” es que parece que es verdad, y en general no lo es. Eso no importa: en este caso, lo hicimos así. Siempre que hacés un disco, esperás que sea escuchado entero; si después la gente escucha solo canciones... no importa.

Sin dudas, La salvación de Solo y Juan ofrece ambas experiencias. Los amantes de la canción aislada sabrán regodearse con grandes momentos individuales como “El rey del swing”, el baile de clima algo opresivo que propone “Averno, el Fantasma” o “La tormenta”, quizás el tema más pasible de ser asociado a antiguas tendencias Cadillac. Pero desde el arranque con “No era para vos”, el grupo se lanza a un entretejido de guitarras, teclas y voces que –más allá de las asociaciones con óperas rock, simplemente atendiendo a sonoridades y cierta construcción dramática– dejan entrever un cierto aire a The Who. “Somos todos melómanos, a todos nos gusta escuchar mucha música, escuchamos muchas óperas rock y a la vez no escuchamos ninguna para hacer este disco, no pensamos en tal o cual”, señala Vicentico. “Sí estamos cruzados o surcados por todas las músicas; a todos nos gusta mucho la clase de artistas que pueden hacer esa clase de discos”. Flavio aporta que “no hay muchas óperas rock”. “Ya sabemos más o menos cuáles son, así que no tiene mucho sentido nombrarlas”, dice, y señala a Tales of mystery and imagination, el álbum de Alan Parsons Project inspirado en textos de Edgar Allan Poe, como algo que lo movilizó a edad temprana “pero no como una influencia directa en esto”. “Escuchaba los cuentos, la narrativa de Poe transmitida a una canción y como ser humano... No sé si está en esta música, no es una referencia, pero eso me tocó muchísimo como ser humano”.

La historia de los hermanos Solo y Juan (uno, líder de la banda Los Olvidados; el otro, un matemático que “abrazó el dogma del dinero”), entonces, guía a este paquete de canciones. Eso y Averno Clementi, enfermo de dolor, recluido en el faro hasta la caída del rayo que lo convierte en fantasma, rodeados todos por el fragor del mar. “El mar es infinito, el lugar que está pero que menos conocemos. Siempre será una gran caverna submarina inspiradora para todo quien quiera tomar eso, igual que el cielo, la noche. Los hermanos Clementi viven con su padre, quien prende y apaga un faro que está a la vera de un desfiladero, un acantilado, frente al mar. La obra, los personajes nos pusieron por alguna razón allí”, detalla Flavio, quien ya hizo un ejercicio creativo similar el año pasado con Sardinista. “Me anticipé con Sardinista a algo que ya era una idea Cadillac. Aun cuando estamos solos, nosotros somos parte de los Cadillacs, somos parte del mismo sistema creativo y de amor. Ese objetivo con ganas de realizar una obra atándonos a un hilo conductor se practicó en los dos discos: yo lo hice solo en Sardinista y con el grupo en La salvación de Solo y Juan”, señala el bajista y cantante. “Es muy enriquecedor trabajar creativamente sobre una idea que nos juntamos los dos a escribir, y luego aparecían canciones que anticipaban el argumento, o al revés. Es excitante entrar en el mundo de las melodías recurrentes, cíclicas, ver dónde ubicás el hilo argumental y dónde lo sacás, y que todo no quede trillado, como algo documental: que sea una ficción. Me ocupé de saber hasta en términos técnicos qué es una ópera rock y qué no, dónde está el límite. Hay una libertad en el rock. El rock no es como la música clásica, con un rigor de actos, movimientos; en el rock la canción es libre, tal vez lo recurrente son las melodías y atarse a un hilo argumental”.

Cambiar y seguir

Pero por fuera de las disquisiciones sobre la creación y la inspiración están las cuestiones prácticas, de la vida de la banda. A principios de este mes, el sitio Silencio.com.ar dio cuenta de declaraciones en las que Sergio Rotman anunciaba que no formará parte de la gira, que tendrá presentaciones en América Latina, Estados Unidos y Europa (por el momento, el sitio oficial solo anuncia el 4 de junio en el Movistar Arena de Santiago de Chile, el 10 de julio encabezando una fecha del Ruido Fest de Chicago y el 19 de octubre en el Palacio de los Deportes del Distrito Federal mexicano). “No me estoy despidiendo de Los Fabulosos Cadillacs, sólo que me dedicaré a full a mis proyectos”, dijo el saxofonista. “¿Si tiene que ver no haber participado prácticamente en nada del nuevo disco? Y, sí, pero estoy muy bien con todos ellos y volveré algún día”. La pregunta sobre el tema era inevitable.

Vicentico: –Sergio prefirió no estar en esta parte, por cosas de él, porque tiene ganas de... En realidad habría que preguntarle a él, porque sería una falta de respeto que yo diga de qué tiene ganas, pero lo conocemos mucho, hablamos mucho. El prefirió dedicarle este año a sus proyectos. Los Cadillacs son así. Esta es la vez número 30 que Sergio no está (risas). Cuando hicimos el primer demo, en los Estudios del Jardín, grabando de mañana, estábamos haciendo “Belcha” o “Silencio Hospital”, y ahí nos dijo “¡¡Yo me voy del grupo!!”. “Yo soy Todos Tus Muertos”, nos dijo, porque los Muertos lo habían invitado a tocar. Y así montones de veces... Esta vez la diferencia es que no lo dijo enojado, nos dijo ‘no puedo encarar todo esto, no me siento con ganas ahora’. Y no sólo me parecen bien sus razones sino que hasta las apoyamos porque está buenísimo lo que hace. El sólo grabó algunas cosas en el disco, pero la idea es que en México, en octubre, se vuelva a reunir a la banda para seguir tocando, si esa idea sigue cuadrando. Lo extrañamos. Pero está todo bien, cuando veníamos para acá nos mandó un mensaje, mandó besos a todos. No a ustedes, a nosotros.

Para esto es shows, entonces, Dany Lozano explicó que estará acompañado por vientistas invitados en saxo barítono y trombón, buscando sonoridades más graves “porque es lo que pedían estas canciones: otro sonido, otra profundidad”. Pero no es, claro, el único cambio de personal en LFC, que incorporó a los vástagos de las dos cabezas principales. “Para nosotros, Florián y Astor serán siempre niños, aunque ya no lo son”, dice Flavio. “Y están acá porque tocan bien: es más, tocan mejor que nosotros, no es una obsecuencia de padre a hijo. Cuando estábamos grabando, Astor me dijo: ‘Papá, te vas de tempo’, y le dije ‘no, si estoy agarrado al clic’, y me respondió ‘por eso, el clic va por un lado y vos por otro, papá’... ¡y tenía razón! (risas). Florián y Astor están acá porque tocan bien, y es una felicidad para nosotros que los Cadillacs sean familia. Siempre fantaseé con esos combos salseros, cubanos, portorriqueños, donde hay muchos familiares tocando en la misma banda. Es una tradición en la que siempre está primero la música. Siempre fantaseaba con eso, que por ahí no se da tanto en el rock. Y se dio, no lo forzamos”. Vicentico refuerza: “Son nuevos músicos dentro de los Cadillacs y son grandes músicos; nos dio a todos una apertura y una alegría muy grande”. Y para ejemplificar cuenta que La salvación de Solo y Juan se grabó en mayor medida en la casa de Flavio, en un clima relajado. “Héctor Castillo no es sólo ingeniero, es músico y productor, entonces trabajamos a la par buscando el sonido con mucho detalle. Pero no afiebradamente porque estábamos en la casa de Flavio, un lugar donde fuimos millones de veces a tomar mate o meternos en la pileta. Con lo cual el clima era de estar trabajando y al mismo tiempo estar tomando unos mates y si uno no tenía ganas de trabajar se iba al jardín, y volvía a entrar y daba una opinión muy fresca. Armamos la batería en un living, las guitarras en otro cuarto, en otro el control... Fue muy llevadero. Empezamos en junio del año pasado y se extendió hasta febrero, pasamos por muchas etapas, vimos los árboles llenarse de hojas... Fue un proceso muy lindo, después nos fuimos a grabar un par de cosas y mezclar en Nueva York. Trabajamos mucho, pero con mucha liviandad, y también mucha alegría y relax”.

El disco ya está terminado, mañana desembarcará en tiendas virtuales y reales, e inmediatamente será el turno de volver a ver a los Cadillacs en Buenos Aires, donde no se presentan desde el Movistar Free Music de 2013. Teniendo en cuenta un historial de 30 años de música, decenas y decenas de canciones, cabe preguntar cuán complicado puede ser armar una lista de los Cadillacs hoy, y cuánto del disco nuevo sonará en el Luna. “No vamos a tocar mucho del disco, unas cuatro o cinco canciones nomás, porque todavía no salió. Esperamos presentarlo en un concierto más adelante, una vez que el disco haya rodado un poco”, señala Vicentico. “Una vez que vamos a hacer un concierto acá, que hace mucho tiempo que no tocamos, nos da ganas de poder hacer un concierto con canciones de todas las épocas. Y sí, es complicado por un lado y por suerte no lo es, porque nos gusta tocar canciones de todos los discos. No es difícil, es lindo. Y hacemos versiones diferentes... Las canciones viejas siguen siendo nuevas para nosotros”. La alusión a los 30 años de Bares y fondas y la posibilidad de alguna especie de conmemoración dispara una última reflexión del hombre que firma como Vicentico pero al que todo el mundo llama Gaby: “Nosotros todavía tocamos Bares y fondas como si fuera hace 30 años; es diferente quizá para la gente que está afuera y piensa los años, pero para nosotros... estamos haciendo una lista y hacemos ‘Silencio hospital’, y lo tocamos como si fuera un tema de este disco. Somos eso siempre: lo que tiene de lindo la música es que parece no tener época. Uno toca esa canción y vuelve a esa época. Y el tiempo no existe.”

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En el concierto del sábado, los Cadillacs repasarán su historia y sólo harán un puñado de canciones del nuevo disco.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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