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Viernes, 24 de junio de 2016

MUSICA › STANLEY JORDAN TOCARA ESTA NOCHE EN EL ND/TEATRO

El guitarrista del “toque mágico”

“El hombre del toque mágico” era el título –y el personaje– de una novela de Stephen Vizinczey. Y también ese guitarrista que aparecía brevemente en un film de Blake Edwards con Bruce Willis y Kim Basinger y que, en 1985, reinauguró el sello Blue Note con un disco que batió todos los records de venta: precisamente Magic Touch. Stanley Jordan, que había comenzando tocando en las calles, llevó la técnica de tapping a dos manos a un nivel de complejidad y perfección inédito. Ya actuó en Buenos Aires en dos oportunidades y hoy a las 21 lo hará por tercera vez, a solas como siempre, en el ND/ Teatro (Paraguay 918).

Más allá de su carrera solista, Jordan, que había estudiado composición con Milton Babbitt, desarrolló una importante actividad como músico terapeuta. Luego de su impresionante raid con Magic Touch –dos nominaciones a los premios Grammy, 51 semanas en el primer lugar de la lista Billboard de jazz, y disco de oro en los Estados Unidos y Japón–, el guitarrista publicó un muy buen disco de standards en 1986, y en los años subsiguientes, Flying Home, Cornucopia y Stolen Moments. En los últimos tiempos ha editado un álbum junto a la banda italiana Novecento –Dreams of Peace, de 2004– y, luego de firmar contrato con el sello Mack Avenue, publicó State of Nature, en 2008 y Friends en 2011. Además, ha aparecido en numerosas oportunidades como músico invitado de grupos como The Dave Matthews Band, The String Cheese Incident, Phil Lesh y Moe and Umphrey’s McGee.

El camino de Jordan es por lo menos atípico. Tocó junto a grandes músicos del jazz como Dizzy Gillespie o Benny Carter mientras era un estudiante. Pero su estilo, aunque basado en la improvisación y en el desarrollo progresivo de los temas, guarda poco contacto con las tradiciones guitarrísticas del género, casi como si se tratara de un individuo único de una especia única. Nacido en Chicago y formado en la Universidad de Princeton, ganó tempranamente un premio en el Festival de Jazz de Nevada. Sus primeros trabajos musicales fueron, sin embargo, en bandas de rock y de rhythm & blues. Cuando Bruce Lundvall, encargado de resucitar Blue Note, lo descubrió tocando en la calle, significó un vuelco absoluto en su vida. “La espiritualidad trabaja a menudo en ciclos. La búsqueda para encontrar a su ser interior y su espíritu puede requerir que uno haga una ruptura decisiva con el mundo exterior”, decía Jordan. “Creo que probablemente la mayoría de las personas, siempre y cuando encuentren su vocación, pueden verse a sí mismos en una especie de capacidad de servicio. En este momento, siento un fuerte deseo de llevar mi música a la gente no sólo para el entretenimiento, sino también para la inspiración y la curación. He encontrado un buen equilibrio y estoy trabajando con más disciplina y dedicación que nunca, aunque cada vez menos interesado en lo que va a resultar de ello. Simplemente dejo que las cosas lleguen”.

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