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Lunes, 27 de junio de 2016

MUSICA › DREAM THEATER, SU NUEVO DISCO Y UN SHOW EN EL LUNA PARK

“Es un tiempo para distopías”

La banda de metal progresivo presentará mañana en Buenos Aires The Astonishing. Según su guitarrista, John Petrucci, se trata de un relato conceptual que lleva un paso más adelante la eterna pretensión de grandeza del quinteto neoyorquino.

 Por Mario Yannoulas

John Petrucci puede conceder una interpretación de “Purple Rain” con la guitarra, pero también escribir una historia de corte futurista-medieval para la banda de metal progresivo más popular del mundo. Dream Theater lanzó en enero su decimotercer disco de estudio, The Astonishing, un relato conceptual que lleva un paso más adelante la eterna pretensión de grandeza del quinteto neoyorkino. “Esa versión de ‘Purple Rain’ que circula en YouTube es muy vieja, creo que la grabaron durante una clínica o una entrega de premios. La hice porque se me pegó la canción cuando salió la película, y solía tocarla con mis amigos”, le aclara el guitarrista a Página/12 desde su casa, a propósito de la canción del recientemente fallecido Prince.

Pero, al parecer, cuando a Petrucci le llama la atención algo que ve en la tele, tiende a inspirarse. Así usó su fanatismo por Game of Thrones y Star Wars para escribir la historia que ilustra The Astonishing, su primer disco conceptual desde Metropolis II: Scenes From a Memory, quizás su trabajo más celebrado hasta el momento. “Cuando algo alcanza definitivamente a mucha gente por la historia, porque hay personajes creíbles, por la calidad de la presentación y producción, tiene un gran impacto en el público, y uno se puede involucrar”, destaca el músico.

Después de una primera gira por Europa y los Estados Unidos, mañana desde las 19 se va a concretar un nuevo retorno de Dream Theater al Luna Park –donde registró un DVD en vivo–, y el show que traerá consigo, en el que van a ejecutar el material nuevo de punta a punta, parece sorprender al propio creador. “Va a haber un video que acompaña a toda la historia y permite seguir a los personajes en la pantalla. Es un gran show en vivo, algo cercano a un musical o una ópera, pero hecho desde una mirada prog-rock”, explica el guitarrista y principal impulsor del material. Todo empezó en su cabeza hace tres años, cuando imaginó un futuro distópico a siglos de distancia que, sin embargo, no significa el fin de todo. “Siempre fui de escribir historias, eso se puede ver en algunas canciones de Dream Theater, sobre todo en el disco Scenes From a Memory. Creo que la música progresiva es perfecta para meterse en historias complejas, y esta es seguramente la más compleja que escribí”.

–A pesar de ser distópica, ha remarcado que se trata de una historia sobre esperanza, ¿por qué?

–Porque habla de un futuro en el que ya no existen artes creativas ni expresiones personales, la única música que se escucha está hecha por máquinas para mantener el control. Pero el personaje de Gabriel encarna a la esperanza porque, al tener el don de la música, puede llevar la bandera de los oprimidos y mostrarles que se puede componer, tener una mejor vida para sí y para sus hijos.

–Entonces la humanidad entra en conflicto con la tecnología…

–En efecto, la tecnología está jugando un rol enorme en la composición, producción y distribución de música. En la historia, la población pretende crear un arte perfecto a través de computadoras y otros tipos de inteligencia artificial, pero el resultado es terrible. No se puede prescindir de la capacidad creativa de los humanos. Es un tiempo para pensar en distopías, están pasando muchas cosas que llevan a preguntarse sobre el futuro.

–El disco tiene muchas más partes acústicas, y más canciones cortas que sus anteriores producciones, ¿a qué se debe?

–La música fue compuesta especialmente para la historia, en torno a escenas que tenían duraciones variables. Algunas requirieron de mayor ambientación, había que crear diferentes estados en algo más de dos horas de desarrollo. Había que buscar matices y salirse un poco de lo eléctrico.

–También hubo cambios en el funcionamiento: esta vez escribió las letras usted, y compuso la música junto al tecladista Jordan Rudess, ¿cómo lo tomaron los otros miembros?

–Compartí la historia con los muchachos apenas la tuve lista. Todos estuvieron de acuerdo en seguir adelante, si bien Jordan y yo escribimos la música, los otros miembros le dieron un sentido, crearon sus propias partes, se involucraron desde su lugar. James (La Brie, cantante) trabajó mucho para poder interpretar a todos los personajes y hacerlos sonar creíbles.

–¿Cree que con este trabajo salieron de su zona de confort?

–Todo se dio muy naturalmente. Todos los discos que hicimos y todas mis experiencias como compositor y productor abrevaron en esto. No podría haber hecho algo así hace diez, cinco o tres años, tenía que ser ahora. Fue un desafío enorme, incluimos orquestaciones en el disco completo, y además hubo que desarrollar el show en vivo.

–¿Es más complejo traducir un argumento como este a un concierto?

–Siempre es un desafío, hoy es difícil que la gente se siente a escuchar un disco entero, como hacíamos antes. Por eso la producción del vivo, que es la más grande que tuvimos hasta ahora, hace que las cosas tomen mucho más sentido.

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Dream Theater, una banda de virtuosos, con larga trayectoria.
 
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