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Sábado, 3 de septiembre de 2016

MUSICA › MARIA GADU VIENE A PRESENTAR EN LA TRASTIENDA SU CD TITULADO GUELÃ

“Es un trabajo de descubrimiento”

Por primera vez en la Argentina con un show propio, Gadú cantará los temas de su disco más personal. “Lo hice sola, lo produje y lo grabé en casa, para componer y producir buscando nuevas sonoridades”, cuenta.

 Por Santiago Giordano

Por su capacidad de actualizarse sin prejuicios, pero sin perder rasgos tradicionales de color y contenido que la hacen atractiva de distintas maneras, la música brasileña siempre tiene algo para decir. Maria Gadú, cantante y compositora nacida en San Pablo en 1986, es una de las artistas de las nuevas generaciones que bien refleja esa idea de movimiento continuo que no pierde las coordenadas. Lo muestra en Guelã, su tercer disco, que presentará en La Trastienda (Balcarce 460) el 8 de setiembre a las 21, junto a Federico Puppi en violoncello, Lancaster Pinto en bajo y Felipe Roseno en batería.

Dentro del formato de canciones directas, en las que guitarra y voz constituyen un epicentro sentimental, Maria Gadú atravesó distintos territorios expresivos, con temas propios y duetos de los más variados, desde el crooner Tony Bennett hasta Lenine, Caetano Veloso y Pedro Aznar, entre muchos otros. Sin abandonarse a las dulzuras de las canciones que terminan sabiendo todos, Maria Gadú ha logrado ampliar su espectro expresivo con sutilezas tímbricas para lograr otro sonido, un sonido personal que sin embargo no rompe la idea de intimidad que caracteriza sus composiciones.

Por primera vez en la Argentina con un show propio –había venido en 2014 para actuar junto a Lenine en el Gran Rex– Maria Gadú mostrará los temas de un disco que no duda en definir diferente a los dos anteriores. “Decididamente busqué otro sonido para estas canciones que dan forma a Guelã –explica a Página/12–. Es un disco que hice sola, lo produje y lo grabé en casa, durante un período bastante largo en el que me encerré con esa idea: componer y producir buscando nuevas sonoridades”.

–¿Por dónde pasa la novedad en el sonido que logró?

–Fundamentalmente por la guitarra eléctrica. Mi instrumento siempre fue la guitarra acústica, pero en este disco encontré en la eléctrica un sonido interesante y lo puse al frente. Utilicé una serie de pedales que me dan otras posibilidades para intervenir en el sonido y eso me resultó atractivo y muy divertido. Es un disco basado en la guitarra eléctrica y en la voz, que además incorpora otras sonoridades, como el violoncello. Pero no es un disco virtuoso, ni nada que se le parezca, es más bien un trabajo de descubrimiento, de desarrollo de mi gusto. Creo que logré ligar las canciones con un sonido común y eso es muy importante.

–¿De dónde parte tu gusto musical?

–De muchas cosas y muy diferentes. De la música brasileña aprecio mucho a Caetano Veloso y me enloquece el forró, voy y vuelvo continuamente desde Luiz Gonzaga hasta Milton Nascimento y Chico Buarque. Me gusta el rock inglés, escucho mucho Vivaldi y Chopin, también música africana. Eso y mucho más forman una mezcla natural que no pasa solamente por el formato de la canción.

–¿Cómo fueron apareciendo las canciones del disco?

–No soy una compositora prolífica. No tengo un método para componer. Mis canciones son, en cierto modo, confesiones, por eso cuando aparecen trato de atraparlas. Este es un disco corto si se quiere, pero muy sincero. Lo hice con las canciones que tenía, no había que inventar nada para rellenar. Tenía pocas, las que salieron, y elegirlas no fue un problema. A diferencia de los anteriores, que eran canciones como un álbum de fotos varias, Guelã es un retrato único.

–¿De qué hablan sus canciones, hay un tema central que las atraviese?

–¡Mi tema soy yo! (risas). Mis canciones son egocéntricas, hablo de mis cosas. Todo empieza en mí, aun variando temas, desde la muerte y la vida hasta el amor y la admiración por otros. Nunca pude ser una compositora voyeur, o de escribir una historia imaginaria. Posiblemente después de las canciones de este disco mis asuntos se hayan agotado y tendré que probar a escribir desde otros lugares.

–¿Cómo fue su formación musical?

–Me considero una música de la calle. Desde muy chica comencé a desenvolver mi musicalidad en casa, pero cuando tenía 12 empecé a tocar afuera. Y no volví más, anduve como música callejera por Italia y por Irlanda. No me considero autodidacta porque aprendí mucho de otros, pero de manera informal, observando, compartiendo y escuchando a los más viejos.

–¿Se siente dentro de la tradición musical brasilera?

–La música brasileña, la MPB, que apareció después de la bossa nova, marcó una identidad muy fuerte. A partir de ahí las generaciones sucesivas tuvieron una referencia muy sólida, pero siempre buscaron un equilibrio entre la tradición y la marca personal. Por ejemplo la generación que viene después de Caetano es muy diferente, si pensamos en un Lenine. Y es porque hubo aperturas hacia otras cosas, incluso de más allá de Brasil y eso se tradujo en otro sonido, que es otra manera de ver el mundo. Más tarde llega la generación de un Paulo Moska, que también tiene características precisas que la distinguen. Cuando llega mi generación parece menos arraigada, más road music, porque estamos más atentos a la música internacional. Estamos en esa búsqueda, con músicos como Tulipa Ruiz o Dani Black, que son muy importantes dentro de mi generación.

–¿Y por qué diría que usted se destaca dentro de esa generación?

–Porque de pronto y sin saber muy bien por qué me encontré en el mainstream, vendiendo discos. Pero eso ya pasó, fue una diferencia de posicionamiento, nada más.

–Eso hizo que tenga una proyección internacional y grabar, por ejemplo con Tony Bennett.

–Eso fue surreal (risas). Yo estaba en mi casa cocinando y escuchando el disco de duetos de Tony Bennet, que por entonces escuchaba mucho. En eso suena el teléfono y era... ¡Tony Bennet! Yo pensé que era el vecino para que bajara la música. Pero no: era él que me invitaba a grabar algo juntos. Todavía hoy no le encuentro explicación a esa llamada y me pregunto en qué punto mi música fue interesante para él. De todas maneras lo hicimos y fue un privilegio absoluto, que además llegó sin que yo lo esperara.

–¿Y ahora qué espera de este disco que presenta en Argentina y en la misma gira en Uruguay y Chile?

–Ya le digo, no soy de crearme expectativas. Pero me gustaría que esta música sirva más para unir que para dividir los gustos.

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“De la música brasileña aprecio mucho a Caetano y me enloquece el forró”, confiesa Gadú.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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