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Viernes, 9 de septiembre de 2016

MUSICA › RAMIRO GONZALEZ PRESENTA PEÑERO ESTA NOCHE EN EL ECUNHI

“La canción nos trasciende”

Nacido en La Rioja y afincado en Córdoba, este chayero mostrará por primera vez un disco en Buenos Aires, aunque ya va por el tercero. “La raíz fundamental era volver a encontrarme con la gente bailando en los lugares en los que toco”, asegura.

 Por Sergio Sánchez

Ramiro González es alto, muy alto. Y su voz chayera, para nada estandarizada, entra en tensión con la industria musical, con lo fácilmente digerible en la radio. Lo suyo pasa por otro lado. Pero su canción y su poética son poderosas, y hablan de este tiempo. Nació en La Rioja, pero hace veinte años vive en Córdoba, un foco cultural elegido por muchos músicos de su generación. Tiene 39 años y actualmente reside en Cuesta Blanca, último pueblito camino a las Altas Cumbres. Por primera vez, viene a presentar oficialmente un disco a Buenos Aires: Peñero, el tercero de su cosecha. “Este disco salda varias deudas. Es una forma de celebrar canciones que ya habían sido grabadas por otros artistas, como la Bruja Salguero. Y también salda la deuda con el origen de venir de las peñas, de haberme criado y aprendido en estos espacios, y la deuda con los bailarines. Es el disco que más quiero y tiene que ver con un proceso de madurez”, describe González. Más allá de la búsqueda por las danzas folklóricas, es un disco intimista y no exagera su festividad. Hay chacareras bailecitos (la bellísima “Pachamama”), sayas, cuecas cuyanas, pero también chayas, zambas, una poesía recitada por su padre Pimpe González y una impronta cancionera. “La raíz fundamental era volver a encontrarme con la gente bailando en los lugares en los que toco”, cuenta antes de presentar en formato trío el disco hoy a las 20.30 el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), Av. del Libertador 8465. “Elegimos este lugar por lo que significa y porque es un espacio de resistencia frente al desfinanciamiento”, sentencia.

El disco abre con “Estoy donde debo estar”, una canción que toma posición sobre su modo de entender la música y la de muchos compañeros. “Es un manifiesto de vida, una invitación a identificarnos con lo que nos toca, sin tantas pretensiones. A veces uno piensa que le gustaría ser o hacer tal cosa, y uno es lo que es y anda siempre con lo puesto. Cuando te das cuenta de eso, empezás a ser feliz”, dice González, y con esa misma idea encara su canción. “Tiene que ver con identificarme en este momento de la vida haciendo lo que me gusta y considerar que cada una de las personas con las que uno se cruza están siempre en el lugar en el que tienen que estar. Sentía que algunos de mis amigos estaban tristes por el momento histórico y político, pero yo les decía que no tenían que ponerse así, porque este momento es único y tenemos la posibilidad hermosa de estar vivos”.

En esa aceptación, este poeta y compositor elige construir desde su lugar, en patios, peñas y encuentros, rodeado de pares como el cordobés José Luis Aguirre –otro que pisa fuerte–, el jujeño Pachi Herrera, la coscoína Paola Bernal, el cordobés-riojano Emiliano Zerbini, Raly Barrionuevo y tantos otros. “Siempre me acuerdo de una frase que me gusta mucho de Jorge Drexler, que dice ‘no quiero que lleves de mí nada que no te marque’. Algunos tienen la necesidad de llegar a una canción más exitosa, pero ninguno de esos compañeros tiene como premisa clavar un hit. Si hay una razón fundamental para hacer una canción, primero tiene que ser que nazca de la emocionalidad de uno, de dejar un mensaje claro, de que te acompañe, te abrace, te contenga y te dé alegría. Ese es el sentido profundo de la canción, que es sanadora y nos trasciende”, considera.

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Con Peñero, González se propuso “celebrar canciones que ya habían sido grabadas por otros artistas”.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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