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Viernes, 2 de mayo de 2008

MUSICA › GABI LA MALFA Y LAS CANCIONES INTIMAS DE SU DISCO SOLAZ

“Cada tema es un mundito”

Con invitados como el Mono Fontana, Lucas Nikotián y Cardozo, la cantante debuta con una música nacida de “una situación, un clima, estados emocionales y cuestiones afectivas” que concibe como parte de un proceso de juego y búsqueda.

 Por Julia González

Puede que el destino de Gabi La Malfa ya estuviera escrito desde el vientre materno, porque a partir de allí la música fue la constante a lo largo de su vida. El mundo inevitable de Los Beatles, María Elena Walsh y Elis Regina fueron las influencias que le mostró su madre, María del Carmen Aguilar, creadora y docente de su propio Método de Lenguaje Musical, técnica famosa en el mundo musical por revolucionar la forma de entrenamiento auditivo. A los seis años, Gabi ya cantaba a dos voces con quien fuera su primera maestra, su madre, y a los 17 empezó a estudiar canto. A la hora de elegir una carrera tradicional, se anotó en alguna que no la apasionó, luego se anotó en otra, pero tampoco funcionó, entonces se quedó con la música.

“Fue como una no decisión, casi”, dice Gabi en su departamento, descalza, sentada en la posición de loto entre almohadones y apenas iluminada por algunas lámparas. Entonces parece que esta imagen se desprendiera de la tapa de su primer disco, Solaz, donde se ve un dibujo de ella, sentada a lo lejos, y con seres dándole vueltas, saltando a su alrededor. Gabi empezó a componer hace diez años, a los treinta, con el complejo de no saber si era demasiado mayor para hacerlo. Algo dentro suyo dijo que no y se dejó llevar. Su profesor de guitarra, Edgardo Cardozo, un buen día le dijo que quería oír alguna canción suya, entonces ella tocó “Platónico”. “A él le gustó mucho –recuerda Gabi–. Después de escucharlo grabado, me confesó que ese tema lo hacía llorar y que algún día iba a hacerlo.”

Fue así que en Amigo, el disco que Edgardo Cardozo grabó con Juan Quintero el año pasado, el track 11 es “Platónico”. “Algunas canciones del disco surgieron hace bastante. Me sirvió mucho la conexión con Edgardo Cardozo, que me enseñó cuestiones de guitarra que para mí fueron inspiradoras, entonces enseguida me dieron ganas de decir algo con esos elementos.” Así fue que las canciones brotaron solas desde los estados emocionales y afectivos, y las guardó en algún lugar que más adelante se transformaría en su disco.

Con invitados como el Mono Fontana, Lucas Nikotián y Cardozo, Gabi La Malfa (que es su apellido y no un nombre de fantasía) deja de lado la timidez y se anima a salirse del círculo de sus amigos para mostrar sus canciones bellas como sencillas.

–¿Como definiría su disco?

–Como una colección de pequeños momentos emocionales. Cada uno es un mundito, cada tema es un mundito que genera, por lo menos en mí, una situación, un clima, estados emocionales y cuestiones afectivas. Y es también juguetón. Hay cosas que son más de juego y búsqueda.

–La tapa del disco, donde hay un dibujo suyo que la muestra sentada en el piso tocando la guitarra, ¿quiso significar el juego también?

–Sí, sí, claro, con personajes que me están rodeando y cada uno tiene cierto significado y que representan qué es lo que me pasó. Bueno, yo quise dibujar algo y le dije al diseñador: “Hacé algo que tenga que ver con una persona a la que le pasan personajes por alrededor”, que era lo que me pasó a mí cuando empecé a componer las canciones. Como duendes que aparecen. Tiene que ver con cosas redensas de la vida de uno, pero que en una canción se alivianan, empiezan a ser un juego, como un problema de amor. Entonces en una canción puede tomar un cauce más juguetón. Bueno, vamos a hacer algo que transforme la densidad en música, ¿no?

–¿Qué la une a la música?

–¿Qué me une a la música? Qué buena pregunta. A ver, yo creo que es un vínculo, como un camino de descubrimiento hacia mí misma, otras personas tendrán otros caminos equis, a mí me surgió éste, de ver quién soy. Me parece que es eso, una herramienta de búsqueda que me permita responder la pregunta de “para qué estamos en esta vida”, que otros la tienen puesta en otro lado. Podría hacer otra cosa para buscar eso mismo, pero lo que más me importa en la vida creo que es eso, la búsqueda de mi ser, por medio de la música.

–¿Por qué le interesa enseñar el método que creó su madre?

–¿Por qué me interesa? Yo empecé hace veinte años a enseñar el método y, en principio, me interesó porque el laburo que empecé a hacer con lo que sabía era un laburo interesante, con gente, con música y eso fue creciendo cada vez más. Realmente es de los mejores que yo vi para enseñar música, es muy completo, muy minucioso, muy detallista, muy cariñoso con el pobre estudiante que va, deambula por los conservatorios y no pega una. Como que tiene algo muy bien hecho.

–¿Podría resumir en qué consiste el método?

–Consiste en aprender música entrenando el oído, lograr el entrenamiento auditivo con cada elemento nuevo que se trabaja. Por ejemplo, negras y silencio de negras. Eso se estudia, se lee, se entrena, se compone con eso, se hacen dictados con eso, entonces queda incorporado para siempre, y cada elemento nuevo se entrena hasta incorporarse, ¿no? No queda en el plano teórico, entones es un método que te obliga sí o sí a aprender, a incorporar los elementos en serio y usarlos para la música.

Gabi La Malfa presenta su disco Solaz los viernes 2 y 9 de mayo en Noaveztruz (Humboldt 1857) a las 21. Entradas $15. Reservas al 4777-6956.

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Gabi La Malfa empezó a componer después de los treinta años.
Imagen: Pablo Piovano
 
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