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Martes, 2 de diciembre de 2008

CINE › LA MUESTRA EL GRITO SAGRADO. POSTALES DE LIBERTAD

25 años en pantalla grande

Los ocho ejes temáticos que componen el ciclo que comienza hoy en el KM 0 Gaumont permiten un exhaustivo recorrido por las formas y lenguajes que adoptó el cine local para reflexionar sobre el período más nefasto de la historia argentina.

 Por Oscar Ranzani

Si la dictadura anuló toda posibilidad de expresión informativa y artística, el retorno de la democracia, el 10 de diciembre de 1983, encontró a una sociedad que –en su mayoría– festejó el final de la era más nefasta de la historia argentina: esto quedó asentado también en la pantalla grande. Con la nueva era, el cine argentino, tan vapuleado por la censura, se convirtió en un valioso motor de expresión que creció cada año con mayor potencia. Para dar cuenta de la creatividad surgida en estos veinticinco años, el Incaa organizó la muestra El grito sagrado. Postales de Libertad, en la que se exhibirán veinticinco largometrajes que dan cuenta de la riqueza artística que hizo eclosión en democracia. Todos los films podrán verse desde hoy en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont (Rivadavia 1635).

Repartidas en ocho ejes temáticos, las películas abarcan un amplio abanico temático y etario. Una de las que integran “Por la vuelta”, dedicado a realizadores y artistas que se exiliaron como consecuencia del terrorismo de Estado, es El rigor del destino, de Gerardo Vallejo, miembro del Grupo Cine Liberación fundado por Fernando “Pino” Solanas y Octavio Getino. Al regresar del exilio en 1984, Vallejo filmó este largometraje que comienza con la visita de un nieto a su abuelo en Tucumán. El viejo es el encargado de contarle la historia de su padre muerto, abogado de los trabajadores de los ingenios azucareros. Infaltable en “Por la vuelta” es Sur, de Pino Solanas quien, en su página web, señala que “Sur nos cuenta una historia de amor, el de la pareja y la historia de amor por un país”. Pino profundiza su carta a los espectadores explicando que “Sur nos habla del reencuentro y de la amistad. Es el triunfo de la vida sobre la muerte, del amor sobre el rencor, de la libertad sobre la opresión, del deseo sobre el temor. Por eso es la historia de un regreso”.

“El momento de la toma de conciencia” se compone de films que hablan de la necesidad de comprometerse después de lo sucedido. Entre otras, se destaca La historia oficial, de Luis Puenzo, única película argentina que cosechó hasta el momento un Oscar, que pone el foco en una profesora de historia –encarnada magistralmente por Norma Aleandro– que, en los finales de la dictadura, comienza a sospechar que su hija adoptiva puede ser hija de desaparecidos. Esta maestra asume, entonces, una conciencia política, pese al hermetismo de su marido (Héctor Alterio), un personaje oscuro.

Los rubios, de Albertina Carri, integra “La Memoria, las ausencias y los nuevos desafíos de una sociedad en perpetuo cambio”. Este film es un ejemplo del acceso de la generación de hijos de desaparecidos al cine como herramienta para la búsqueda y la reconstrucción de la memoria. Carri, nacida en 1973, tenía tres años cuando sus padres –el sociólogo Roberto Carri y la licenciada en Letras Ana María Caruso–, ambos militantes políticos, fueron secuestrados por un grupo de tareas. En Los rubios, la joven realizadora investiga el destino de sus progenitores, elaborando una obra cinematográfica que se vale tanto del documental como de la ficción.

En “Eso que somos: el cine y la identidad nacional a través de la sátira y la comedia” se destaca Made in Argentina (1987), de Juan José Jusid, que aborda el tema del exilio y el desarraigo, basándose en un libro de Nelly Fernández Tiscornia. “Nuevas miradas, nuevos lenguajes, nueva realidad” y “Ellas también filman”, en tanto, presentan Mundo grúa, de Pablo Trapero, y La ciénaga, de Lucrecia Martel, respectivamente. Ambos son parte de la columna vertebral del Nuevo Cine Argentino surgido en los ’90, que desde sus inicios reflejó temáticas que nunca habían sido abordadas, con líneas narrativas y estilos estéticos que marcaron a las nuevas generaciones, muchos de ellos egresados de las escuelas de cine. Por otro lado, con Martel se profundizó el acceso de la mujer a la dirección, un espacio que históricamente había quedado prácticamente en manos de los hombres y por el que tanto luchó María Luisa Bemberg, entre otras mujeres, a través de la asociación La Mujer y el Cine.

“De soledades y desamparos” tiene como idea mostrar que la soledad y la indiferencia, dentro y fuera de las instituciones, no han sido erradicadas en democracia y que el cine nacional reflexionó al respecto. Un ejemplo de esto es Hombre mirando al sudeste, dirigido por Eliseo Subiela y estrenado en 1986. Hugo Soto tuvo una brillante composición de Rantés, un hombre que se presenta en un neuropsiquiátrico y que dice venir de otro planeta para investigar “la estupidez humana”. El papel del doctor Denis, el médico psiquiatra que lo recibe, es interpretado por Lorenzo Quinteros, cuyo personaje primero lo observa como un simple paranoico, pero después terminará por dudar. Gracias a Rantés, el médico volverá a interesarse por un paciente y, a su vez, mirarlo como lo que es: un ser humano.

“La historia, por fin revisada” incluye una de las películas más políticas del ciclo: Memoria del saqueo, el regreso de Pino Solanas al documental después de casi cuarenta años. Memoria... permite entender que la crisis de 2001 no fue un hecho aislado. Con el foco puesto en la década menemista y la devastación que causó el modelo neoliberal, Solanas desgrana un profundo análisis sociopolítico a lo largo de once capítulos sobre la deuda externa, la degradación republicana, el modelo económico de los ’90, las privatizaciones, el corporativismo y el vaciamiento financiero. Otro de los films de este eje es Garage Olimpo, dirigido por Marco Bechis: ambientada en los primeros años de la dictadura, Garage... es un viaje al horror de las violaciones a los derechos humanos, a través de la historia de una alfabetizadora en villas de emergencia que es secuestrada por un grupo de tareas y confinada a un centro clandestino de detención. Por último, Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer, se basa en el libro de los ex combatientes Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri. Bauer expone no sólo las penurias que padecieron los chicos que fueron a la guerra de Malvinas, sino también las problemáticas a las que están “condenados” los ex combatientes.

* La programación y horarios puede consultarse en www.incaa.gov.ar.

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La historia oficial, de Luis Puenzo, un retrato de la apropiación de menores que ganó un Oscar.
 
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