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Miércoles, 12 de agosto de 2009

CINE › LEONARDO FAVIO FUE EL GRAN GANADOR DE LA 57ª EDICIóN DE LOS CóNDOR DE PLATA

El gran baile del Aniceto y la Francisca

El film Aniceto obtuvo nueve galardones en la ceremonia que organiza anualmente la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. También hubo distinciones para Cordero de Dios, El nido vacío y La mujer sin cabeza, entre otras.

 Por Oscar Ranzani

El último largometraje de Leonardo Favio, Aniceto, fue el gran ganador en la ceremonia de premiación de la 57ª edición de los Cóndor de Plata que otorga anualmente la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. De las once nominaciones, Aniceto obtuvo nueve galardones: Mejor Película, Director, Guión adaptado (Favio, Rodolfo Mórtola y Verónica Muriel sobre el cuento “El cenizo” de Jorge Zuhair Jury), Revelación masculina (Hernán Piquín), Fotografía (Alejandro Giuliani), Montaje (Paola Amor), Dirección de arte (Andrés Echeveste), Sonido y Música (Iván Wyszogrod). La gran perdedora de la noche fue Leonera, de Pablo Trapero, que tenía diez nominaciones y no cosechó ningún premio. Paradójicamente, el último film de Trapero había sido votado el año pasado por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina como la representante argentina para la precandidatura a Mejor Película Extranjera en la última edición de los Premios Oscar. La ceremonia de entrega de los Cóndor se realizó en el Estudio Mayor de Canal 7, que transmitió en directo. Allí estaban actores, actrices, cineastas, técnicos, representantes del ambiente artístico, la presidenta del Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (Incaa), Liliana Mazure; el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, y el presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer.

En el rubro Mejor Película, Aniceto se impuso a El nido vacío, Leonera, La cámara oscura y Lluvia. En tanto, Favio conquistó el premio al Mejor Director, cuya terna completaban Daniel Burman, Lucrecia Martel, María Victoria Menis y Pablo Trapero. El director de Gatica, el mono confesó que la ceremonia del lunes a la noche se trató de “una reunión muy especial para mí. Me reencuentro con grandes actores, y muchos de ellos debutaron en mis películas. También muchas actrices, mucha gente que amo, que quiero y que estoy seguro de que cuando llegue el momento que atisbo no tan lejano van a ser parte de la vanguardia que nos defienda de tanto horror como hay en el mundo, y de tanto horror que, aunque ustedes no lo crean, intenta cercarnos”. Y después reflexionó: “Yo suelo decir que para hacer cine, para toda obra de arte y para toda obra de bien hay que llevar a la izquierda a la gente y a la derecha a Dios. Ese es el único secreto y yo creo que lo he llevado a cabo y a rabo en toda mi tarea. Lo he hecho con mucho amor y siento un profundo y entrañable amor por mis actores y mis personajes”, expresó el cineasta emblema del cine clásico argentino. Favio también dio gracias “a todos y a todas los que, de alguna u otra manera, apoyan las artes y apoyan a la buena gente”.

El Cóndor de Plata al Mejor Director se lo entregó Mazure, elogiada por Favio, quien le expresó: “Muchísimas gracias porque hacía muchos años que no sentía tanto apoyo para nuestro cine”. Previamente, Mazure había anunciado que, por iniciativa de Tristán Bauer, el Incaa contará desde 20l0 con un canal dentro del sistema satelital –de acceso libre y gratuito– para difundir el cine argentino a todo el territorio nacional. Favio también tuvo palabras elogiosas para Coscia –que le entregó el Cóndor a la Mejor Película–, aunque resbaló al mencionar al secretario como ministro de Cultura. Agradeció a este funcionario “también venido de las líneas del cine. Sé que él va a hacer un gran trabajo”. Luego, Favio le dijo a Coscia: “Quiero agradecerte porque rara vez en mi larga vida de cineasta se me hicieron tan fáciles las cosas como con tu paso, en el que dejaste una marca en el Instituto Nacional de Cine”.

Aniceto marcó el regreso de Favio a la dirección, después de nueve años: su último film había sido Perón, sinfonía del sentimiento –que Página/12 editó en DVD–. Y Aniceto es un film-ballet protagonizado por prestigiosos bailarines clásicos (Hernán Piquín, Natalia Pelayo y Alejandra Baldoni), inspirado en el clásico Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza... y unas pocas cosas más (1967), una de sus obras cumbres, basada en el cuento “El cenizo”, de su hermano Zuhair Jury. Piquín, que fue la Revelación masculina, manifestó su alegría y su sorpresa porque “uno no está acostumbrado a recibir premios de cine, menos por ser un bailarín. Gracias Favio porque me abriste los ojos a este mundo que me encanta y porque sin vos no podría haber hecho nada de esto”, le dijo el bailarín.

De las once nominaciones que tenía Cordero de Dios, dirigida por Lucía Cedrón, se alzó con cuatro: Mejor Opera Prima, Mejor Guión Original (Cedrón y Santiago Giralt), Mejor Actriz de Reparto (Malena Solda); mientras que Jorge Marrale compartió el premio al Mejor Actor junto con Oscar Martínez (en este último caso por El nido vacío). Al recibir el Cóndor, Cedrón dedicó el premio a “dos tigres”: “Primero a quien me dio la vida y a quien le debo también el oficio: mi padre”, y el segundo es “a quien le voy a dar la vida yo en el año próximo, que se está echando una superfiesta en este momento debajo de mi ombligo. A los dos por el don de la vida”, expresó la hija del cineasta Jorge “Tigre” Cedrón.

Marrale le agradeció a Lucía: “En verdad fue un proceso maravilloso haber hecho la película y el trabajo que hiciste vos para que esta película fuera artísticamente bella, después de haber atravesado tanto dolor. Me complazco de haber estado en esta película, el gusto y el honor de poder compartir este premio con Oscar (Martínez). Quiero dedicarle este premio a un queridísimo maestro que se nos fue hace muy poco tiempo, con quien tuve el honor de hacer su primera y su última película: Alejandro Doria”, dijo el protagonista de Cordero de Dios. Martínez fue más escueto al agradecer a Daniel Burman (director de El nido vacío) y a la Asociación de Cronistas “por esta yapa de compartirlo con un hermano queridísimo y un gran amigo por el que siento una creciente admiración”.

María Onetto, protagonista de La mujer sin cabeza, dirigida por Lucrecia Martel, se quedó con el premio a la Mejor Actriz. Onetto compone a una mujer que atropella algo, cree que mató a alguien y, desde entonces, entra en un estado de extrañamiento en su relación con su entorno.

No faltaron las emociones colectivas en los momentos de los reconocimientos a la periodista Clara Fontana y al maestro de fotografía Ricardo Younis. Lo mismo sucedió con los Cóndor a la Trayectoria a leyendas artísticas como Diana Maggi y Federico Luppi. El actor señaló que “a medida que pasa el tiempo, uno valora cada vez más profundamente los momentos amables. Este es uno de ellos. El otro es que he visto hoy un elenco multitudinario incapaz de ser pagado por nadie: pude saludar y ver a un montón de amigos que hacía muchísimo tiempo que no veía. Enorme emoción: es un Cóndor. Se me dio por pensar que un cóndor que vuela tan alto, tan lejos y que es tan fuerte y tan resistente, bien podría ser la expresión metafórica del país que queremos: alto, fuerte, resistente y poético”. Y Luppi tuvo una demostración de cariño por parte de Leonardo Favio: “Dios quiera que pronto podamos trabajar juntos”, le señaló el director. Muchos deben haber deseado que aquel instante mágico pronto se convierta en otro momento histórico para el cine argentino. Ojalá que así sea.

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Favio junto a Hernán Piquín, quien fue distinguido en el rubro Revelación masculina.
Imagen: Télam
 
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