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Viernes, 18 de septiembre de 2009

CINE › EN SAN SEBASTIAN, EL SECRETO DE SUS OJOS ENCABEZA LA DELEGACION ARGENTINA

El secreto es poder competir

Sólo la película de Juan José Campanella es parte de la competencia oficial en el Donostia Zinemaldia. La cinematografía francesa, en cambio, tendrá tres representantes, además de una retrospectiva repleta de nombres fuertes.

 Por Horacio Bernades

Desde San Sebastián

Con un 23 por ciento más de entradas vendidas en relación con la edición anterior y su programación reducida en un día –coletazo de la recesión hipotecaria, que en España se sintió más que en otras partes–, arranca hoy la 57ª edición del Festival de Cine de San Sebastián, que se extenderá hasta el sábado 26. Ultima cita fuerte del calendario de festivales internacionales para el territorio europeo, el Donostia Zinemaldia sucede, como todos los años, al de Venecia y se superpone en sus primeros días con el de Toronto, que está terminando. Fiel a su perfil, la nueva edición de San Sebastián destaca, en su menú, grandes nombres del cine de autor, visitas ad hoc, llamativos estrenos internacionales, además de una ventana abierta al cine latinoamericano en general y el argentino en particular. Aunque últimamente menos generoso en este punto, el festival que se realiza en el País Vasco sigue siendo la vidriera internacional más importante para el cine del sur del Río Grande, y esta nueva edición intentará revalidar un antecedente que no por menguado deja de ser tal.

Acompañada por una importante delegación oficial –con la presidenta del Incaa, Liliana Mazure, a la cabeza–, la escuadra argentina tendrá a El secreto de sus ojos por buque-insignia y desplegará en otras secciones el resto de sus naves. La arrasadora película de Juan José Campanella (coproducida por la compañía española Tornasol Films) viene de llamar la atención en Toronto y es la única latinoamericana en competencia oficial. Puede sonar a escasa esa presencia y sin duda lo es, teniendo en cuenta que el cine argentino llegó a tener, en ediciones recientes, dos y hasta tres películas en competencia. Esa escasez no hace más que confirmar la tendencia del festival, observada en las últimas ediciones, a desplazar el cine de la región hacia otras secciones de la programación, manteniendo en competencia oficial una presencia apenas mínima y necesaria. Debe tenerse en cuenta, de todos modos, que uno de los tres films españoles en competencia oficial se filmó en Argentina, con tema y elenco íntegramente locales. Se trata de Los condenados, de Isaki Lacuesta –todo un conocido del Bafici, gracias a las anteriores Cravan vs. Cravan y La leyenda del tiempo–, que trata las repercusiones actuales de una experiencia de guerrilla rural en los ‘70. Por otra parte, Ricardo Darín y Abel Ayala –recordado protagonista de El polaquito– encabezan el elenco de El baile de la victoria, nuevo largometraje de Fernando Trueba, filmado en Chile meses atrás.

La contracara de la reducida presencia latinoamericana es el cine francés, que multiplicará por tres su participación en la competencia oficial, con lo nuevo de Bruno Dumont (Hadewijch, que brilló en Toronto), François Ozon (la intimista Le refuge) y Christophe Honoré (Making Plans for Lena, con Chiara Mastroianni y la veterana Marie-Christine Barrault). Esa multiplicación gala tiene que ver con una de las dos retrospectivas de este año. Integrada por casi medio centenar de películas d’auteur, producidas en Francia durante las últimas décadas, la retro, que lleva por nombre La Contraola, releva el “después de la nouvelle vague”. Los nombres de Olivier Assayas, Claire Denis, Catherine Breillat, Leos Carax y Arnaud Desplechin se apilan, entre muchos otros, en esa sección, dando lugar a un vasto despliegue de la delegación francoparlante, que se percibirá a partir de hoy en las inmediaciones de la Kontxa vasca. Otros platos fuertes de esta 57ª edición serán la presentación (en competencia oficial) de Chloe, lo nuevo de Atom Egoyan, así como de Whatever Works (en la que Woody Allen dirige a su doble dark, Larry David), The Imaginarium of Dr. Parnassus (la última de Heath Ledger, dirigida por Terry Gilliam) y Green Days (documental de Hana Makhmalbaf sobre la reciente resistencia iraní al fraude electoral).

También podrán verse aquí, entre las exhibidas ya en otros festivales, perlas del tamaño de La cinta blanca (la última de Michael Haneke, ganadora de Cannes), The Limits of Control (Jim Jarmusch) y las delicatessen asiáticas Vengeance (Johnnie To + Johnny Hahliday) y Mother (de Bong Joon-ho, el de The Host). Ah, y Tarantino y Brad Pitt acaban de bajar del avión, para presentar, esta misma noche y en esa joya restaurada de la arquitectura de fines del siglo XIX que es el Teatro Victoria Eugenia, Bastardos sin gloria, que aquí en España es novedad. De vuelta al cine argentino y descontada la película de Campanella, la que a priori se destaca es la nueva de Israel Adrián Caetano, que compite en la sección Horizontes Latinos, dedicada al cine de la región. Se trata de Francia, pequeño film de cámara, autoproducido por el realizador, que viene de proyectarse en Venecia y traerá seguramente aquí al director y su estrella, Natalia Oreiro. Aunque, con Caetano, hasta último momento no hay forma de saber. Por su parte, 77 Doronship, de Pablo Agüero –que se presentó en abril pasado en el Bafici– competirá en Zabaltegui, la paralela más importante del festival.

Otra película que pudo verse en el último Bafici (El último verano de La Boyita, de Julia Solomonoff) y un estreno absoluto (La invención de la carne, de Santiago Loza) completan la participación argentina en Horizontes Latinos. Pero debe tenerse en cuenta que la uruguaya Gigante, también vista en el Bafici, está dirigida por el argentino Adrián Biniez. También que Los viajes del viento, del colombiano Ciro Guerra, está coproducida por la compañía porteña Cine Ojo. Y que Marea de arena, del mexicano Gustavo Montiel Pagés, está filmada en Argentina, protagonizada por Daniel Kuzniecka y coproducida por la firma de Pablo Rovito. En tren de argentinidades al palo, cómo no mencionar la participación, en la sección Cine en Construcción (destinada a la presentación de proyectos sin terminar), de Rompecabezas, de Natalia Smirnoff, debut en la realización tras una larga carrera en la industria. Y cómo no sumarle a todo ello el rubro “casi argentinos”, representado en esta ocasión por el uruguayo Daniel Hendler. Este, tras convertirse en uno de los rostros emblemáticos del cine de la margen izquierda del Río de la Plata, se prueba por primera vez en la dirección, con Norberto apenas tarde, incluida también en Cine en Construcción. Y ahora sí, el besugo está servido.

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Quentin Tarantino llegó a San Sebastián junto a Brad Pitt para presentar Bastardos sin gloria.
 
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