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Miércoles, 9 de diciembre de 2009

CINE › TRISTAN BAUER PRESENTO CHE. UN HOMBRE NUEVO

Un retrato íntimo que conmovió a Cuba

El director de Iluminados por el fuego mostró su documental en el Festival de La Habana ante un público que vio la proyección en silencio y aplaudió entre lágrimas al final.

 Por Oscar Ranzani

Desde La Habana

El año de su nacimiento marcó a fuego a Tristán Bauer: su vida comenzó en 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana. Tal vez por eso, el director intuye que la figura del Che lo acompañó desde siempre. Y desde hace muchos años, el director de Iluminados por el fuego intentó aproximarse a través del cine a esa imagen. Y lo logró: ayer fue el estreno mundial de Che. Un hombre nuevo, la biografía más completa del revolucionario. Se trató de un acontecimiento histórico en el que la gente de Cuba cambió su manera de vivir el cine. Si lo que caracteriza al espectador de la isla es que prácticamente “dialoga” con las películas que mira, aplaudiendo, llorando, riendo o gritando, fue distinto lo que sucedió en el cine Yara de La Habana durante la presentación especial del documental (que no participa de la Competencia Oficial del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano). Es que la gente mantuvo un silencio conmovedor durante la proyección y cuando finalizó, hubo un aplauso colectivo sin gritos ni exclamaciones. Aunque algunos no pudieron contener las lágrimas. En medio de la sala, pudo verse a la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini (ver recuadro), a quien Bauer agradeció su presencia.

Nada menos que doce años es el tiempo que duró la investigación de Che. Un hombre nuevo que, en principio, iba a ser una ficción, hasta que uno de los sobrinos del Che, Taco Guevara, convenció a Bauer de que era mejor realizar un documental. “No queríamos hacer un documental que se quedase en la superficie. Pretendíamos un documental que profundizara sobre todo en el pensamiento de Ernesto Guevara”, comenta Bauer a Página/12. El director siempre habla en plural ya que la investigación y el guión no los realizó en soledad sino con su mujer, Carolina Scaglione. “No nos pusimos límites de tiempo y sí nos pusimos como meta hacer una investigación muy profunda.”

Para lograr ese objetivo, entrevistaron a casi todos los que conocieron al Che, recorrieron los lugares por los que anduvo Guevara y accedieron a dos fuentes que para Bauer son las claves de esta película. “Por un lado, gracias a la generosidad del presidente de Bolivia, Evo Morales, pudimos tener acceso a los archivos secretos del ejército boliviano. Por otra parte, la viuda del Che, Aleida March, nos abrió todos los archivos y escritos íntimos de Ernesto Guevara que revelan una personalidad muy intensa, muy profunda, casi la de un escritor; es decir, alguien que trabaja en la reflexión permanente y que, a la vez, la transforma en palabra escrita.” A esto hay que sumarle la colaboración del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) “que nos permitió acceder a todos los materiales en 35 mm. Hicimos un rastreo por distintas televisoras del mundo, República Checa, Francia, Estados Unidos. Todos estos elementos, todas estas claves que fueron apareciendo, nos dieron la posibilidad de narrar al Che desde otro lugar”, asegura el cineasta.

“Esto es lo único e íntimamente mío, e íntimamente conocido de los dos que puedo dejarte ahora”, le dice Ernesto Guevara a su mujer. Su voz puede escucharse en una vieja grabación que le obsequió poco antes de ir a luchar a Bolivia. Y posteriormente, se lo escucha recitar el poema “Los heraldos negros”, del peruano César Vallejo. Es el comienzo de la película y la grabación da la clave de que el espectador va a encontrarse con muchos materiales inéditos del Che. El film cuenta con la narración en off de Bauer que ordena el relato. A su vez, lecturas de textos que escribió el Che, tanto a su familia como escritos personales en el fragor de la lucha, son leídos por su sobrino Taco Guevara.

Uno de los grandes méritos del documental es que Bauer no recurrió al formato de busto parlante. Si bien durante la investigación entrevistó a todos aquellos que pudieran darle información valiosa, en la película no hay entrevistados. Un poco más de dos horas se sostienen con imágenes de archivo muy valiosas que permiten entender la profundidad buscada y el trabajo de hormiga que significó la investigación. Bauer asegura que cuando se vea el documental en Argentina, la gente se va a sorprender “porque más de uno piensa que todo lo del Che estaba visto”. “Hay desde una entrevista hecha en la vieja Checoslovaquia hasta un escrito que es un prólogo que empieza a escribir y que continúa escribiendo en Bolivia, donde dice en 1965: ‘Si la Unión Soviética continúa por este camino va rumbo al capitalismo’. Son muchos los materiales. Pudimos acceder a los rollos en bruto de los noticieros, no solamente a las notas armadas. Así, aparecen materiales que fueron piezas fundamentales para poder descubrir a este otro Che”, comenta el director.

El film también contiene imágenes del niño Ernesto durante su infancia en Altagracia, donde se menciona que ya de chico le gustaba escribir, y jugar al ajedrez con su padre, que le recitaba poesías. Con tan sólo 17 años, Ernesto Guevara ya había comenzado a escribir sus cuadernos filosóficos. “Algo muy curioso es que había como una triple escritura en él. Primero, en el fragor de la batalla, apenas concluida o durante la misma, tomaba notas en libretitas con lápiz o plumas. Es muy curioso cómo esas libretitas están llenas de palabras y cómo aprovechaba el papel en toda su dimensión. Esos primeros escritos pasaban después a un cuaderno y había entonces una reflexión más profunda. A su vez, ese cuaderno se transformaba en un libro editado. Entonces, esta triple escritura, este escribir permanente, ayuda mucho a acercarse a la profundidad de Guevara”, considera Bauer.

En el documental se puede conocer una entrevista, en donde el Che le explica por qué lo suyo no es una intromisión en otro país, y cómo fue que pasó de ser médico a revolucionario. También hay un audio del Che hablando con la prensa en La Habana, días después del triunfo de la Revolución y otro en el que analiza la Reforma Agraria. Se lo ve en una gira por Asia y Europa para firmar acuerdos comerciales y culturales. Otro de los materiales inéditos es una nota que le realizaron en 1965 en la vieja Checoslovaquia, donde expone sobre la política revolucionaria. Y hay imágenes tomadas en la República Popular de China en 1960, donde habla sobre la amistad entre los pueblos y se lo ve comiendo arroz con palitos. Un rollo inédito muestra el momento en que se reúne por última vez con sus padres, sus hermanos y su tía. Otro viejo film permite observar las últimas imágenes del Che con vida.

“Es una película que mira desde este presente, pero que se sumerge fundamentalmente en el presente del Che”, señala Bauer. “La línea de un Che íntimo y a veces desconocido está acompañada por tensiones del siglo XX, como las luchas de América latina, Vietnam, la crisis de los misiles, Playa Girón. Hay una segunda línea donde está muy presente el momento histórico que le tocó vivir al Che.” Che. Un hombre nuevo aborda definitivamente tres aspectos: el Che íntimo, el Che público y el momento histórico que le tocó vivir, y está estructurado a partir del pensamiento y de la palabra del revolucionario argentino-cubano.

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Con abundante material desconocido, el documental muestra a un Che de carne y hueso.
 
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