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Domingo, 29 de enero de 2006

CINE › “ILUMINADOS POR EL FUEGO” ES FAVORITA

El Premio Goya cumple 20 años y puede ser argentino

La película de Tristán Bauer es firme candidata. En otros rubros, también compiten Marcelo Piñeyro y Pablo Echarri.

Por Elsa FernAndez–Santos *
Desde Madrid


Las dudas –y este año parecen muchas– estarán despejadas en la noche de hoy. La gala de la 20a edición de los Premios Goya que otorga la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España repasará la historia de unos galardones que arrancaron en 1987 en un teatro de la Gran Vía madrileña. Veinte años después, bastante lejos del bullicioso centro, en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones que proyectó el arquitecto Ricardo Bofill, cuatro filmes españoles se disputan la estatuilla a la mejor película de 2005: Obaba, de Montxo Armendáriz; Princesas, de Fernando León; 7 vírgenes, de Alberto Rodríguez, y La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet. En el rubro mejor película extranjera de habla hispana, la argentina Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer, es la favorita.

Si hace un año una película, Mar adentro, de Alejandro Amenábar, se proclamaba sin sorpresa alguna absoluta ganadora de la noche, este año la quiniela se presenta mucho más abierta. Con diez candidaturas, Obaba parte como favorita. Le siguen Princesas, con nueve; Ninette, de José Luis Garci, con siete; 7 vírgenes, con seis, y –con cinco cada una– La vida secreta de las palabras; Camarón, de Jaime Chávarri, y El método, producción española de otro argentino, Marcelo Piñeyro, que también le puede deparar una estatuilla a Pablo Echarri, como mejor actor revelación. De las películas favoritas sólo dos de ellas, Princesas y 7 vírgenes, han superado el millón de espectadores.

Las cifras del cine español han sido este año ligeramente más optimistas: ganó casi 400.000 espectadores respecto de 2004. Aunque de las diez películas más taquilleras del año sólo una fue creada por un cineasta español: Torrente 3, de Santiago Segura. Una comedia cuya recaudación sólo fue superada por la última entrega de La guerra de las galaxias, de George Lucas.

Pese a que la comedia es un género que nunca ha tenido demasiada suerte en los premios del cine español, dos veteranos comediantes, Antonio Resines y Concha Velasco, serán la pareja que presentará la gala de este año. Dirigida por Fernando Méndez–Leite, cuenta con un guión del propio Leite y del hijo de Concha Velasco, Manuel Martínez Velasco.

La Academia mantiene su habitual hermetismo en torno de los detalles de la ceremonia. “Fernando no quiere que salga una sola palabra de nosotros”, señala Ana Arrieta, directora general de la Academia. La producción de la gala (la junta directiva de la Academia elige al equipo que cada año se va a encargar de la dirección, del guión, de la presentación y del contenido artístico de la ceremonia), se realiza con los derechos de retransmisión de televisión y con los aportes que hacen diversas instituciones, organismos y empresas. La Academia tampoco ofrece, de momento, datos sobre el gasto de este año.

El pasado lunes, los primeros camiones con el equipo de producción empezaron a montar las pequeñas oficinas que desde Ifema gestionan los detalles de la gala. A mediados de la semana arrancaron los ensayos con los presentadores y los invitados. Un año más se intentará evitar que la larga duración (más de tres horas) rompa el ritmo de la ceremonia. Algo que este año parece aún más complicado.

Inevitablemente, el pasado pesará en la ceremonia del 20º aniversario. La fecha invita a mirar atrás. Los primeros Goya se entregaron un lunes de 1987 en el cine Lope de Vega de Madrid. Casi era primavera y en la foto de la noche coincidieron, entre otros, Sara Montiel, Amparo Rivelles, Ana Mariscal, Emiliano Piedra, Elías Querejeta y Antonio Ferrandis. Asistieron los reyes. La absoluta ganadora fue El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez. Mejor película, mejor guión y mejor director. Además, Fernán Gómez logró el Goya al mejor actor por Mambrú se fue a la guerra. Cuentan que el actor, que no asistió a la gala, ni siquiera siguió los premios por televisión. Cenó temprano y se fue a dormir.

Su ausencia fue comentada y la ceremonia, altamente criticada: “He oído decir en la radio que fue una gala muy hortera”, comentaba el entonces presidente, José María González Sinde. Y añadía: “No lo entiendo. Sólo es por el hecho de ver a gente bien vestida”. Sin embargo, poco a poco, los Goya encontraron su rumbo y hoy a casi nadie se le ocurriría no ir “bien vestido”. Las grandes firmas de la moda internacional se ofrecen a muchas de las actrices candidatas para vestirlas y hasta la Academia cuenta con un estilista para coordinar el vestuario de los invitados que entregan algún premio. Apenas cinco años después de su nacimiento, los Goya lograron convertirse en la vidriera promocional más importante de la industria española. Además de premios, la ceremonia dejaba un buen número de anécdotas que han quedado registradas en el recuerdo: la de 1996, apoteosis de la familia Bardem, al ser premiados Javier Bardem, Pilar Bardem y Miguel Bardem; la eterna ausencia de Rafael Azcona, que con seis Goyas y uno de honor jamás ha pisado una gala, o cuando Pedro Almodóvar le entregó a Carmen Maura el premio a la mejor actriz por Ay Carmela con un trozo del Muro de Berlín en la mano y le dijo que si aquel muro había caído, cómo no iba a caer el que había surgido entre ellos dos. Recuerdos sacados de 20 años de historia de una noche en la que el cine español parece creer en sí mismo.


* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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Gastón Pauls en una escena de la película, rodada parcialmente en Malvinas.
 
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