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Jueves, 24 de junio de 2010

CINE › BRIGADA A - LOS MAGNíFICOS, DEL ESPECIALISTA EN SUPERACCIóN JOE CARNAHAN

Materializar lo imposible a la mayor velocidad

 Por Horacio Bernades

Allá en los ’80, Brigada A convirtió la vuelta a la acción reaganista de Rambo y sucedáneos en comedia de acción irresponsable y descerebrada. Lo cual representa una superación de la superacción: siempre va a ser más sano tirar bombas como papel picado en Carnaval –que es lo que hacían los cuatro magníficos de Canal 9– que volver a Vietnam para vengar la derrota, como pretendía el muy serio coronel Stallone. Ahora, con el ejército imperial puesto en modo pausa en Irak, el cine resucita a aquellos cuatro alegres mercenarios, identificándose seguramente más con su condición de soldados de fortuna que con la de ex comandos. Por más de alguna referencia al frente iraquí, sigue estando tan claro como antes que el coronel Smith y los suyos no viven en el mundo real, sino en un frasco de muñequitos G. I. Joe.

En lugar de jugar a la ingenuidad retro o a la ironía posmoderna, Brigada A - Los magníficos echa mano de herramientas netamente contemporáneas, como la coreografía visual, la hipervelocidad y el sentido de lo inaudito. Especialidad del realizador Joe Carnahan (el de Narc y Smokin’ Aces, lanzada esta última en DVD), el octanaje está aquí a la orden del día, desde el rescate inicial en el patio trasero mexicano hasta las varias explosiones simultáneas del truco final, en el puerto de Los Angeles. La serie cruzaba las engañifas minuciosamente montadas de Misión imposible con los operativos-comando a cargo de un grupo de descastados, al estilo Doce del patíbulo. Esta versión 2.0 respeta aquella mélange.

Expulsados del ejército por un delito que no cometieron, el coronel Hannibal Smith (Liam Neeson, trocando en gravedad la levedad de George Peppard), el teniente “Face” Peck (Bradley Cooper, el carilindo de Qué pasó ayer), el ranger Bosco Baracus (Quinton Jackson) y el piantado de Murdock (el sudafricano Sharlto Copley, recién salido de Distrito 9) deben recuperar unas matrices para imprimir billetes de 100 dólares, que alguna vez pertenecieron al Sha de Persia (¿?) y ahora cayeron en las peores manos. Como en la última de Polanski, el representante de la CIA (Patrick Wilson, con aspecto de villano metrosexual, alla Cristiano Ronaldo) no parece del todo confiable. La idea del enemigo interno, esencial a la paranoia post 11-09-01, incluye en este caso a la jerarquía militar. Pero lo que importa es la velocidad, insuflada por planos que parecen estar siempre en atropellada fuga adelante. Y, sobre todo, la procura de lo inaudito, propia de los años Lost.

Si en la última Duro de matar Bruce Willis le disparaba a un helicóptero no desde un auto sino con un auto, acá los ocupantes de un tanque militar –que se viene abajo desde un avión en llamas– logran frenar su caída al vacío, generando un efecto de flotación al girar la torreta de derecha a izquierda. Parecida implausibilidad es la del centenar de containers que sobre el final se convierten, en manos de los digitalizadores, en piezas de un Rasti gigante. La voluntad de materializar lo imposible a la mayor velocidad posible hace de esta Brigada A - Los magníficos una especie de licuadora mental, en la que algún coctelero medio loco metió frutillas y pepinos, para ver qué sale. Qué salió no se entiende bien, tal vez porque los pepinos no siempre pegan con las frutillas. Pero el menjunje está rico y es vigorizante.

7-BRIGADA A LOS MAGNIFICOS

The A-Team, EE.UU., 2010

Dirección: Joe Carnahan.

Guión: J. Carnahan, Brian Bloom y Skip Woods, sobre personajes creados por Stephen J. Cannell y Frank Lupo.

Fotografía: Mauro Fiore.

Intérpretes: Liam Neeson, Bradley Cooper, Jessica Biel, Quinton Jackson, Sharlto Copley y Patrick Wilson.

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