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Sábado, 28 de agosto de 2010

CINE › LA REALIZADORA ESTHER ROBINSON HABLA DE A WALK INTO THE SEA: DANNY WILLIAMS AND THE WARHOL FACTORY

Una nueva mirada sobre la Factoría

La documentalista neoyorquina recuperó unas home-movies de su tío que dan cuenta de un costado desconocido de la legendaria Warhol Factory. “En la visión de Danny, los famosos se ven todos muy distintos, son sólo personas”, explica.

 Por Leonardo Ferri

Cuando Esther Robinson llevó a su abuela para que conociera su lugar de trabajo –ahora que tenía un horario fijo y un lindo escritorio– no pensó que ese tour de oficinas terminaría por revelar una vieja historia familiar oculta, y que a su vez le daría la inspiración para hacer su primera película. Cuando la ahora cineasta le presentó a su jefe, el presidente de la Warhol Foundation for the Visual Arts –un hombre mayor pero todavía sexy, impecablemente vestido con su camisa perfecta y con un encanto natural–, la abuela le confesó: “Mi hijo Danny fue el novio de Andy Warhol, vivió con él y su madre”. Robinson, la nieta, no salía de su asombro por ver a su abuela de 92 años en pleno juego de seducción, pero mucho más por la revelación. A Walk into the Sea: Danny Williams and the Warhol Factory es el resultado en forma de documental que da cuenta de aquella Edad de Plata rebosante de fiestas, dinero, droga y fama que rodeaban a la Factory de Warhol, y que se verá hoy y mañana en el Puma Urban Fest, en el Auditorio Buenos Aires.

“Danny Williams desapareció en 1966, antes de que yo naciera, y crecí sin que nadie de mi familia hablara de él”, cuenta Robinson desde Nueva York, en charla con Página/12. “Creo que en todas las familias pasa eso de tener a alguien que todos conocemos o algo que todos sabemos, pero de lo que no se habla, y en mi familia, ese alguien y esa cosa eran Danny y su desaparición”, explica. No fue hasta 1999 que se topó con su historia, cuando trabajaba en una organización que funcionaba dentro del mismo edificio que la Fundación Warhol. Hasta ese momento había trabajado como productora de películas, tarea que su abuela consideraba poco seria. Pero como en este nuevo trabajo tenía un horario y un escritorio, ella, que en ese entonces tenía 92 años, fue a visitarla. Y allí sucedió el encuentro.

–¿Y qué sintió cuando escuchó semejante declaración?

–Quedé shockeada.

A partir de ese momento sucedieron varias casualidades, o quizá no tanto, dado que estaban hablando de Warhol y Williams en un lugar en el que era muy posible que alguien los haya conocido. Como fuere, alguien que pasaba por ahí escuchó la conversación, y una vez que la abuela se fue, le dijo a Robinson que tenía que contactarse con una tal Callie, que no era otra que la encargada del archivo fílmico de la Fundación, porque tenía información acerca de su tío. “Tardé tres semanas en llamarla”, cuenta Robinson. “Fue todo muy desestabilizante y raro: pasó de ser un tema del que no se hablaba a de alguna manera ‘encontrar’ a mi pariente, y conocer a mi abuela de otra manera... Necesité un tiempo para procesar toda esa información, porque cuando uno empieza a desentrañar este tipo de historias, nunca sabe con lo que se va a encontrar”, dice.

Cuando Robinson finalmente llamó a Callie, recibió una de esas respuestas que sólo podrían darse dentro de un guión: “Estoy muy contenta de que hayas llamado, estuve tratando de ubicarte desde hace siete años: tengo las películas de tu tío”.

A Walk into the Sea –que ya se vio en el Bafici 2008– cuenta la historia de dos jóvenes Williams y Warhol en pleno apogeo de ese estudio de arte que se llamó The Factory y que era frecuentado por nombres como Bob Dylan, Mick Jagger, Brian Jones, Truman Capote, Joe Dallesandro (la entrepierna protagonista de la tapa de Sticky Fingers, de los Rolling Stones) y Lou Reed. Justamente en la película es que se ven las primeras filmaciones de la Velvet Underground, antes de que se convirtiera en banda de culto y emblema de la ciudad de Nueva York. Lugar de vanguardia por excelencia, La Factoría era un lugar forrado íntegramente de papel de estaño, espejos rotos y pintura plateada, que le valieron su nombre alternativo de Silver Factory (Factoría de plata). Era también donde Warhol promocionaba a las llamadas Warhol Superstars, a las que les permitía gozar durante cierto tiempo de su estrellato (los famosos 15 minutos de fama), para luego elegir a otra.

El film intercala las entrevistas a algunos de los sobrevivientes de aquella época con imágenes de los veinte rollos de Williams, recuperadas por la directora. “Conocemos a la gente que aparece en los films gracias a Andy Warhol, pero con la visión de Danny se ven todos muy distintos, son sólo personas”, explica.

–Cuando vio los films, ¿qué descubrió en ellos?

–Parecía que alguien me estuviera hablando directamente. Obviamente no era mi ojo, pero me era muy familiar y me di cuenta enseguida de qué era lo que estaba tratando de contar. A veces las historias son cuestiones de ego de quien las hace, pero la historia de Danny era la de esa persona invisible que mira desde afuera.

* La tercera edición del Puma Urban Fest se llevará a cabo hoy y mañana en el Auditorio Buenos Aires (Av. Pueyrredón 2501). Además de la proyección de A Walk into the Sea, estarán también The Pixar Story y New Born. Habrá conferencias y proyecciones de reconocidos artistas urbanos, como Leslie Iwerks, el brasileño Calma y el argentino Liniers. Musicalizarán en vivo Charlie 3, Lucas Martí, 107 Faunos, Polen y Carca, entre otros. Para ver la programación completa, ingresar a urbanartfest.com.

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Warhol durante la época en que fue filmado por Williams.
 
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