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Lunes, 29 de noviembre de 2010

CINE › A LOS 29, JESSICA ALBA ESTá DISPUESTA A CORRER MáS RIESGOS CON SUS PAPELES

“No me veo como una diosa del sexo”

La actriz tuvo un par de escenas fuertes en Machete, de Robert Rodríguez, que sorprendieron en alguien que siempre se negó a hacer desnudos. “La película es muy divertida, pero también transmite ciertos mensajes serios acerca de la inmigración”, dice.

 Por Gill Pringle *

Si la mayoría de las actrices harían cualquier cosa para llegar a la cima, una vez que llegan hasta allí a menudo todo cambia porque se ponen quisquillosas. Pero no Jessica Alba. ¿De qué otro modo pueden explicarse sus escenas “sudorosas” con un tipo de más del doble de su edad, por no mencionar su asombrosa escena de desnudo en la bañera en el film de Mexploitation sexy Machete? No sólo la cámara se entretiene largamente sobre Alba mientras ella se ducha, también la muestra en escenas de cama con un ex convicto interpretado por el veterano actor Danny Trejo, de 66 años. Se dijo que la ropa interior que usó en la escena de la ducha fue removida digitalmente, pero así y todo es sorprendente para una actriz que siempre esquivó la desnudez en pantalla. “¿Usted piensa que esta versión es sexy? En el guión original yo interpretaba a gemelas y había mucho más sexo”, bromea ella, dejando abundantemente en claro que no se toma a sí misma demasiado en serio. “Pero nunca me sentí muy cómoda con ese asunto. Me pongo nerviosa y frenética, supongo, así que le dije a Robert (Rodríguez, el director de la película), ‘ésta es una película fantástica y me encantaría ser parte de ella, pero no me siento cómoda haciendo eso’, y él dijo ‘oh, vamos a reescribirlo y haremos algo con lo que te sientas cómoda’.”

Machete es notable no sólo por la audacia de elegir actores como Alba y Robert De Niro junto a otros mucho más apagados como Lindsay Lohan, Don Johnson y Steven Seagal. Pero, y esto es más importante para Alba, también marca su primera película interpretando a una latina: una agente de inmigraciones de Estados Unidos. “Robert es un auténtico pionero. Nadie hubiera elegido a Salma (Hayek) para nada hasta que él les dijo: ‘Miren, es fantástica’. El realmente les abrió Hollywood a actrices como nosotras, que nos rehusamos a interpretar estereotipos. Y sí, Machete es explotadora, pero también siento que no podríamos haber hablado de los mensajes sociales y políticos de los que habla esta película si no participáramos de la diversión de ser parte de una película de exploitation. Es muy divertida, pero también transmite ciertos mensajes serios acerca de la inmigración. Yo crecí con señales de tránsito que mostraban a un padre, una madre y un chico corriendo en el aire”, dice ella, recordando su infancia cercana a la frontera entre México y Estados Unidos, en San Diego, donde su padre trabajaba en una base de la Fuerza Aérea norteamericana. “Esas señales todavía están puestas. Es como cuando ves conejos cruzando y entonces hay una pequeña imagen de un conejo, pero ésta muestra a una familia y el niño literalmente está volando por el aire. Y eso es con lo que crecí. Siempre íbamos a Tijuana o Rosarito, del otro lado de la frontera, porque mi padre siempre quiso que estuviera conectada con eso. Siempre fue un tema importante para Robert y para mí, porque crecí con esa realidad, y justo ahora un estado hizo algo muy estúpido y aprobó una ley muy racista e idiota, entonces esta película ha tomado una vida propia”, dice Alba, de 29 años.

La actriz confiesa que tomó a Machete como una oportunidad para repasar su español. “Era peor al principio y mejoró hacia el final. Pero quería que fuera así, y mi cadencia era muy gringa al principio, pero para el final había mejorado. Pero realmente lo intento. En casa hablo un poco con mi hija, pero es sólo material muy básico. Mi objetivo es que ella sea trilingüe porque vamos a mandarla a una escuela francesa y después recibe español todos los días en casa”, dice Alba, quien se casó en una ceremonia privada con su novio Cash Warren, en mayo de 2008, unas pocas semanas antes de que naciera la hija de ambos, Honor. La maternidad, insiste la actriz, ha sido transformadora. “Creo que en verdad estoy un poco más salvaje y libre desde que la tuve porque, una vez que ella se fue a dormir, me junto con los amigos de mi mamá y nos ponemos a bailar en casa. Suena muy pavote pero es real. Ciertamente es algo que antes no hubiera hecho”, dice la actriz, cuyas elecciones posbebé han sido intrigantes, ya que fueron desde el romántico ensamble multiestelar Día de los enamorados hasta el thriller de asesino serial The Killer Inside Me. “Lo sé, es raro, ¿no? Creo que todo el mundo esperaba que empezara a hacer películas familiares”, dice Alba, quien a continuación aparecerá en la comedia Little Fockers con De Niro y Barbra Streisand, antes de reunirse con Rodríguez, el director de Machete, para interpretar a una sexy mamá espía en la película de aventuras para chicos Mini Espías 4.

Determinada a convertirse en actriz desde los 5 años, tenía 11 cuando ganó una competencia en Beverly Hills, cuyo premio eran clases que la llevaron a ser aceptada por un agente. A eso le siguieron rápidamente avisos comerciales y pequeños papeles televisivos, incluidos un par de roles como invitada en Beverly Hills 902010. Después de graduarse, estudió actuación en la Atlantic Theater Company de David Mamet, en compañía de William H. Macy y su esposa Felicity Huffman. James Cameron la eligió entre 1200 postulantes para interpretar el papel de una soldado creada genéticamente en la efímera serie televisiva Dark Angel. Rápidamente la eligieron como la estrella epónima de Honey, en la que su forma de bailar sensual selló su carrera como una importante sex-symbol de Hollywood y le permitió acceder a roles de más presupuesto en Los Cuatro Fantásticos, La ciudad del pecado y Meet Bill.

Regularmente votada como la mujer más sexy del mundo o cosas así, ella ha tenido casi una década para masticar qué significa eso: “¿Todo eso de la ‘diosa sexual’? La mitad del tiempo ni siquiera sé de qué se trata todo eso. Me parece algo más allá de mí. Mucho más allá. Porque no salgo a buscar esa clase de atención. Cuando lo hago, es muy halagador, pero no es a lo que apunto. Solamente quiero estar en películas y no me veo a mí misma de ese modo. No lo celebro especialmente, aunque estoy agradecida de que pase. Pero cuando voy a casa todo eso se diluye. Necesito encontrar tiempo para ser yo misma y no ser sólo una personalidad que es parte del negocio. No estoy segura de lo que la gente piensa de mí y de quién cree que soy. Cuando me ven en esas revistas, siempre es a la medida de cómo tratan de vender la película o a mí, pero ésa no soy realmente yo. Fui educada como católica y siento mucha culpa de la que no puedo desprenderme. En realidad soy sólo una chica simple de los suburbios. Pero muchas veces las revistas no muestran esa parte mía. Estoy orgullosa de mi ascendencia. Crecí en California y mis bisabuelos paternos son de México. Soy medio mexicana y la otra mitad es francesa y danesa. No hace mucho tiempo existía la idea de cómo debía ser una estrella cinematográfica norteamericana, o en qué parámetros había que encajar para ser protagonista de una película, y eso está cambiando. Y estoy muy feliz de ser parte de la diversidad étnica”.

“Durante mi adolescencia, todavía existía un punto de vista muy diferente en cuanto a quién era la chica común, y ahora es muy diferente –continúa Alba–. No crecí entre ricos, así que no encajo en ese otro grupo de chicas. Soy una chica común de los suburbios. La gente que me inspira en la vida real es aquella que trata de mejorar al mundo. Es gente de toda clase, y no quiero señalar sólo a la gente que ya está en el ojo de los medios, porque también hay personas simples, como mi abuela, que me inspiran. O el presidente Obama”, dice la actriz, quien dio apoyo a varias causas, desde campañas contra el sida hasta el National Center for Missing and Exploited Childen, y que también apoyó públicamente a Barack Obama y llamó a los jóvenes a registrarse para votar durante la elección presidencial de 2008.

Felicítenla por su figura impactante en Machete –por no mencionar la habilidad para tirar una patada mortal usando tacos de diez centímetros–, y ella sonreirá. “Seré honesta, ¡me estaban destrozando los pies! Caminar con ellos no es ni la mitad de divertido que metérselos a alguien en el ojo, sin dudas. Personalmente, creo que es más sexy ver a una mujer fuerte, pero en realidad odio el entrenamiento. No lo he hecho con regularidad desde que mi hija tenía tres meses y medio, y ahora tiene más de dos años. Sé que debería entrenarme pero estoy cansada. Ahora estoy haciendo algo para Spy Kids 4. Estoy tratando de volver a meterme en eso, aunque no me resulta nada fácil.”

* The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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“Creo que es más sexy ver a una mujer fuerte, pero odio el entrenamiento”, dice Alba.
 
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