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Miércoles, 25 de abril de 2012

CINE › ENTREVISTA AL ISRAELí JOSEPH CEDAR, QUE MAñANA ESTRENARá AQUí PIE DE PáGINA

“Hay algo muy judío en la película”

El director asegura que el film es “una tragedia con elementos cómicos” y no al revés, aunque en Cannes se lo haya definido como una comedia. Mal no le fue: ganó el premio al Mejor Guión en ese festival y fue nominado al Oscar.

 Por Oscar Ranzani

Uno de los nombres más importantes del cine israelí actual es Joseph Cedar. Este director nació en Nueva York, pero a los 6 años se mudó junto a su familia al epicentro de la cultura judía. Cedar estudió teatro e historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Pero su pasión es el cine. Y por eso viajó, ya de adulto, a Estados Unidos para estudiar el mundo del séptimo arte en la Universidad de Nueva York. Luego regresó a Israel, donde dirigió cuatro largometrajes, con una característica que marca una estadística poco frecuente: tres de ellos fueron nominados al Oscar a la Mejor Película Extranjera en diferentes ediciones de entrega de los galardones que otorga la Academia de Hollywood. Estos son: Time of Favor (2001), Campfire (2004) y Footnote (Pie de página). Un poco en serio y otro tanto en broma o con ironía, Cedar –que vino a la Argentina a presentar Pie de página, cuyo estreno local será mañana– señala que ante estas decisiones de Hollywood “todas las puertas se abren”. “Todas. Cualquier productor que yo quiera estará dispuesto a escucharme. El problema es que la puerta se abre pero, a veces, no tengo nada que decir”, explica en diálogo con Página/12.

Ganadora del Premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes 2011, Pie de página presenta la disputa que tienen Eliezer y su hijo Uriel, dos académicos que se han quemado sus pestañas estudiando el Talmud. La diferencia es que Eliezer nunca fue reconocido, mientras que su hijo es prácticamente una estrella en franco ascenso del mundo universitario. Esa vieja rivalidad se convierte en el motor de la trama inicial de Pie de página. Hasta que un día, por una equivocación, a Eliezer le informan que va a recibir el Premio Israel, el máximo galardón que se entrega en ese país. Y Uriel, entonces, pronto se enfrenta a un dilema ético, cuando ve amenazado su futuro ante el reconocimiento de su padre. “Algo que descubrí en el proceso de la película es que las cosas buenas nacen cuando se permite revelar equivocaciones”, comenta Cedar. Y completa el concepto: “Porque, para el padre, el peor enemigo es la equivocación. El hijo es lo contrario. Su ideología es que de los errores surgen cosas buenas”.

–¿Pie de página es una comedia con elementos trágicos?

–Al revés: es una tragedia con elementos cómicos. El conflicto queda desgarrado al final de la película. Y eso es trágico. El director del Festival de Cannes la definió como una comedia y, desde entonces, tengo que explicar por qué no causa más risa. Pero es culpa del director del festival y no mía.

–¿Es una película con mirada masculina sobre una historia de hombres?

–En esta historia las mujeres tienen un rol muy importante, sobre todo la madre, pero el punto de vista, sí, es masculino.

–¿Por qué cree que se da esa rivalidad entre padre e hijo?

–Porque si no, el mundo no se mueve. Eso, a grandes rasgos, y no sólo respecto de esa familia. Si la generación de los hijos es igual a la de los padres, no hay conflicto y cada uno está satisfecho de lo que hace el otro, los padres con los hijos y los hijos con los padres, nada cambia. Hace falta el conflicto intergeneracional para que el mundo se mueva.

–O sea que para usted el conflicto es un motor para la vida...

–El Talmud está construido y basado en la idea de que la discusión es obligatoria, justo lo contrario de aquellas teorías del conocimiento que buscan soluciones o compromisos. El Talmud aspira a agudizar las diferencias y las discusiones. Y para el que se ocupa del drama es muy cómodo, porque es lo mismo.

–¿Cómo buscó reflejar la cultura judía en la historia que se propuso contar?

–A veces, cuando, por ejemplo, veo una película china, tengo la sensación de que la película toca una tradición china antigua simplemente por el ritmo, los colores, el ambiente. Y creo que hay algo en los genes de Pie de página que toca sensibilidades judías. Pero no puedo señalar qué con el dedo. Hay algo en el encadenamiento, en la combinación del deseo de saber, en la obsesión por el honor, que es muy muy judío, según mi punto de vista.

–¿Cómo trabajó la reconstrucción del mundo universitario?

–Específicamente, investigué el mundo de la investigación del Talmud. Ese departamento de la Universidad Hebrea es sorprendente, espectacular. Es muy pequeño, con rivalidades épicas. Está poblado por personas que se ocupan toda su vida de algo muy esotérico.

–¿Podría ampliarlo?

–Es interesante, pero es largo. El Departamento de Talmud es el primero de la Universidad Hebrea. Esta casa de estudios se creó en 1925, siguiendo el modelo de las universidades alemanas. Y las ciencias judaicas eran un área muy nueva. Hasta ese entonces, no había una aproximación científica a los textos judíos. Luego se creó un área nueva de estudios. Y las personas que llegaron a la Universidad Hebrea en 1925 eran gigantes intelectuales. Algunos se conocen y otros no: Martin Buber y Gershon Scholem eran gigantes. Lo que pasa es que eran tan grandes que no había lugar para todos, con todo el ego que tenían. Eso creó una tradición de rivalidades que sigue hasta hoy. Y eso es tal cual en todos los departamentos en toda la universidad.

–¿Cómo es en la actualidad la industria cinematográfica israelí?

–Muy buena. Se hacen unas veinte películas de ficción por año y por lo menos un cuarto de ellas son excelentes. Es un porcentaje muy alto. Es una época de mucha ebullición. La pregunta es cuándo se va a terminar, pero por ahora está muy bien.

–¿Hay una temática que prevalezca por sobre otras?

–Una de las cosas lindas de la industria cinematográfica israelí es que no hay mucho en común entre las películas exitosas.

–¿Nota alguna influencia de Occidente en los cineastas israelíes, con el paso del tiempo, o hay una identidad muy definida también en el ámbito cinematográfico?

–Hay tantas diferencias y matices que es difícil contestar esa pregunta. Hay tantos estilos hoy en día... En el último tiempo, se hacen muchas película de terror. ¿Por qué? No es que en Israel falte el miedo. No tienen éxito, pero hay cineastas que quieren mostrar de forma agresiva que en Israel se pueden hacer películas de género.

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“Hace falta el conflicto intergeneracional para que el mundo se mueva”, asegura Cedar.
Imagen: Pablo Piovano
 
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