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Lunes, 12 de enero de 2015

CINE › RADICAL EVIL, REVULSIVO DOCUMENTAL DE STEFAN RUZOWITZKY

El film que nadie quiere ver

El realizador austríaco puso el dedo en la llaga con una película que examina a los soldados que formaron parte de los escuadrones de la muerte nazis. Y sus conclusiones son demasiado intranquilizadoras: en ellos no hubo rastro de locura o monstruosidad.

 Por Geoffrey Macnab *

Generalmente, cuando el director Stefan Ruzowitzky hace una película, todos quieren verla. Su película de 2007 The Counterfeiters (sobre un plan secreto de los nazis para desestabilizar a Inglaterra inundándola de billetes falsos) ganó un Oscar. Su película para niños Lily the Witch: the Dragon and the Magic Book (2009) rompió records de taquilla en Alemania. Está a punto de filmar un thriller de acción hablado en inglés llamado Patient Zero, que protagonizará Matt Smith (Dr. Who) y que tiene todo el aspecto de alcanzar también la popularidad. De todos modos, hay una película que el genial austríaco dirigió recientemente y que, al parecer, nadie quiere ver. Radical Evil es un documental que se pregunta cómo fue que personas comunes y corrientes se volvieron asesinos en masa. Su particular foco está puesto en los soldados nazis que asesinaron a civiles judíos con pistolas y rifles en el período que va de 1941 a 1943: se estima que aproximadamente dos millones de civiles judíos murieron a manos de estos escuadrones de la muerte en Europa del Este.

El film está basado en declaraciones de los perpetradores y presenta entrevistas con psiquiatras, historiadores y expertos en genocidio, así como con Benjamin Ferencz, uno de los fiscales jefe de los juicios de Nuremberg, que aún aparece lúcido y articulado a sus 93 años. La conclusión es triste, una de las razones para que la película sea tan difícil de vender. Ruzowitzky sugiere que no hay nada único sobre los asesinos nazi, y que todos hubiéramos hecho lo mismo en su lugar. En los juicios de Nuremberg, algunos de los asesinos fueron sometidos al test de Rorschach. Los psiquiatras que analizaron sus personalidades sobre la base de sus respuestas a los tests de manchas concluyeron que eran “psicológicamente estables” y “hombres completamente normales”. “Los asesinos en masa son personas como usted y yo, haciendo lo que creen que es necesario para el bienestar general”, le dice Ferencz al director.

¿Por qué Ruzowitzky hizo Radical Evil? El director recuerda que cuando estaba haciendo la investigación para The Counterfeiters se encontró con Ordinary Men (1992), libro de Christopher Browning que presentó el argumento de que los miembros de un batallón de reserva de la policía nazi cometieron crímenes de guerra no porque fueran monstruos salvajes, sino por la presión de sus pares y el deseo de no de-safiar a la autoridad. “Eso me intrigó, porque como director y guionista hacer una película siempre tiene que ver con la motivación y por qué la gente hace lo que hace”, dice el realizador. “Amo verme a mí mismo como el tipo que dice no”, señala Ruzowitzky cuando se le pregunta si se ve a sí mismo comportándose como los miembros de los escuadrones de la muerte nazis. “Por supuesto, no podemos estar seguros. El conformismo es parte de nuestro maquillaje. Somos seres sociales, Por siglos, por cientos de años, aprendimos a mantenernos dentro del grupo... por eso es muy difícil identificar esos momentos de tu vida cuando, para variar, no vas con el grupo sino que hacés algo diferente, atendés a tus propias creencias y moralidad.”

El director nació a fines de 1961. Como estudiante, en los ‘70 sintió –como muchos de su generación en Austria y Alemania– que “nadie que estuviera en sus sesenta era sospechoso”, en lo que hacía a su conducta durante la guerra. Los padres de Ruzowitzky eran niños al final de la guerra, pero su abuelo materno era un ferviente partidario nazi y su abuelo paterno también estaba afiliado al partido. El director cree que no hubiera sido posible rodar Radical Evil treinta años atrás, cuando los perpetradores aún vivían. “Ahora esa generación ya no está. Están muertos, muertos o dementes. Ahora hay una nueva generación, y tenemos una chance de lidiar con estos crímenes de otra manera.”

Al analizar la conducta de los escuadrones de la muerte nazis, Ruzowitzky espera dar una alerta a los espectadores actuales de cuán fácilmente la gente “normal” puede perder sus límites morales. “Esto no tiene que ver con la historia. Esto tiene que ver con la psicología, la política, la sociología. Estas cosas suceden ahora: ahora también hay jóvenes ordinarios, comunes y corrientes, que de pronto se vuelven luchadores de la Jihad y aparecen en Facebook sosteniendo una cabeza cortada. Creo que, de muchas maneras, hay mecanismos similares que están funcionando.” Y agrega que tratar de entender la conducta de los asesinos “no significa excusarlos”.

Tal como entiende el director, el mensaje subyacente en el documental es muy perturbador: no siempre se necesita demasiado para convertir a personas comunes en asesinos en masa. “Aparentemente, estamos listos para olvidarlo todo sobre los estándares morales y éticos, si aparece alguien que nos dice de manera convincente ‘andá y matá a tu vecino”. Ese pesimismo sobre la naturaleza humana es quizá la razón por la que los distribuidores internacionales se muestran tan reticentes a adquirir la película a pesar de los elogios que ha recibido, incluyendo un premio en el Festival de cine de Jerusalén. “Lo más shockeante de la película no es el alcance que tuvo el crimen en el momento, sino darse cuenta de que nosotros no estamos tan lejos de los perpetradores como nos gusta pensar”, dice el director. “Todas estas películas sobre el triunfo del espíritu humano..., eso es lo que queremos ver en la pantalla, y lo que presenta el documental es una contradicción con eso. Es el triunfo del mal en última instancia, y el espíritu humano desapareciendo. Aparentemente, los distribuidores piensan que eso no es lo que la gente quiere ver o escuchar.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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“Ahora también hay jóvenes comunes que de pronto se vuelven luchadores de la Jihad”, dice Ruzowitzky.
 
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