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Viernes, 20 de febrero de 2015

CINE › MAS ALLA DEL OLVIDO Y FOTOGRAMAS DE LA MEMORIA, CON LOS RECUERDOS DEL CINE ARGENTINO CLASICO

Los libros de la buena memoria cinéfila

Guillermo Russo y Andrés Insaurralde recopilan en dos tomos las miradas de casi un centenar de protagonistas de la época de los estudios, mientras que Rafael Valles realiza una larga entrevista de más de trescientas páginas a José Martínez Suárez.

 Por Horacio Bernades

El cine argentino recupera la memoria. El cine argentino clásico, más exactamente. Eso hacen pensar las recientes ediciones de sendos libros de entrevistas con representantes de ese período, que se conviene en fechar entre comienzos de los años ’30 y mediados de los ’50. En un caso, la memoria se tiende más atrás, hasta casi los comienzos de la época muda. En otro hace el movimiento contrario, llegando hasta los años ’60 y más acá. Publicado por Amerian Ediciones, producido con coordinación general de la Fundación Aldea de las Luces y escrito por los especialistas Guillermo Russo y Andrés Insaurralde, Más allá del olvido recopila, en dos tomos y cerca de mil páginas, entrevistas con casi un centenar de protagonistas de la época de los estudios. Editado por el Incaa y la escuela que de esa institución depende, la Enerc, Fotogramas de la memoria es, en cambio, una larga entrevista de más de trescientas páginas con José Martínez Suárez, que empezó haciendo de “pibe de los mandados” en los legendarios estudios Lumiton, hace la friolera de setenta y cuatro años. Al día de hoy, pisando los 90 y tras una apreciada carrera como realizador, el hermano mayor de Mirtha Legrand y ex cuñado del gran Daniel Tinayre preside el Festival de Cine de Mar del Plata.

El proyecto de Russo e Insaurralde comenzó a fines de los ’70, cuando ambos se conocieron trabajando en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken: se propusieron documentar mediante una cabalgata de entrevistas la historia entera del cine argentino de los estudios. El entrevistado más veterano de Más allá del olvido es el español Julián de Ajuria, que en 1909 produjo La Revolución de Mayo, primer largo de ficción del cine argentino. La más mocita, la maquilladora Blanca Olavego, que nació en 1928, debutó veinte años más tarde y trabajó por última vez en La historia oficial. “Entrevistamos a todos los que pudimos localizar”, recuerdan Russo e Insaurralde. “No excluimos a nadie. Los que no están es porque ya no estaban, o no estaban bien de salud, o eran inhallables. Alguno que otro se negó, por los motivos que fueran. Fue un trabajo arduo, no sólo de búsqueda de los entrevistados sino de archivo. En esa época no existía el VHS y la única forma de revisar las películas era a través de las copias fílmicas que circularan, muchas de las cuales obviamente no estaban en las mejores condiciones. Algunas formaban parte del catálogo del propio Museo, muchas otras hubo que rastrearlas entre coleccionistas privados.”

En Más allá del olvido se dejan oír las voces de Delia Garcés, Angel Magaña, Francisco Petrone, Raúl Thorry, Olga Zubarry, Elena Lucena, Eva Franco y Roberto Escalada, entre los actores; el propio Del Carril, Lucas Demare, Carlos Hugo Christensen, Daniel Tinayre, Hugo Fregonese, Luis Saslavsky, entre los realizadores; el productor Atilio Mentasti y técnicos tan notables como los directores de fotografía Américo Hoss o Antonio Merayo, los escenógrafos Raúl Soldi o Saulo Benavente, los músicos Sebastián Piana y Tito Ribero, el montajista Raúl Garate y, faltaba más, el vestuarista Paco Jamandreu.

Muchos de esos nombres reaparecen, claro, en Fotogramas de la memoria, cuyas entrevistas están curiosamente a cargo de un especialista brasileño. Se trata de Rafael Valles, que llegó a Buenos Aires una década atrás con la intención de estudiar cine. “En esa circunstancia di con un taller que me parecía muy insólito por sus métodos y del que tenía excelentes referencias, como que allí había estudiado gente como Lucrecia Martel, Juan José Campanella o Pablo Trapero”, recuerda Valles. “Era el Taller MS, que dirigía Martínez Suárez y donde se trabajaba en forma individual la elaboración de un corto, desde la etapa de guión y con la guía de José. Fue un verdadero descubrimiento para mí.” Veterano de aquel cine argentino de la industria, miembro de la generación del ’60 (con películas como El crack y Dar la cara), maestro de varias generaciones, cinéfilo de vasta erudición y memoria elefantiásica, presidente del Festival de Mar del Plata desde hace un lustro, el múltiple Martínez Suárez es, como no ignora quien lo haya tratado, un magnético narrador oral, dueño de un infrecuente y sofisticado sentido del humor.

¿El entrevistado perfecto? Fotogramas de la memoria permite salir de dudas. “En 2011, José aceptó la propuesta con dos condiciones”, afirma Valles. “Una era que yo tenía que saber más de él que él mismo, y otra que tratase de entrevistar también a quienes lo discutían o cuestionaban, para que el resultado no fuera una celebración de su personalidad.” Esta última es, sin duda, una diferencia con Más allá del olvido. En Fotogramas de la memoria, Martínez Suárez habla de sus primeras experiencias con el sonoro en el cine de Villa Cañás, provincia de Santa Fe, cuando esperaban la llegada de la camioneta que traía los rollos; de los estudios Lumiton, donde el gran Manuel Romero daba el último corte subido a su auto, de apurado que estaba siempre; de cuando fue asistente de Torre Nilsson (El protegido, 1956); de los tiempos en que se colaba en cineclub pionero Gente de Cine, para ver y rever películas como El ciudadano o Ladrones de bicicletas; de su amistad con Fernando Birri, Rodolfo Kuhn y David José Kohon, entre otros miembros de la generación del ’60. Y llega hasta épocas más recientes, por supuesto.

“Su convicción de cinéfilo entusiasta se instala en todos los interlocutores como un deseo impostergable”, señala en el prólogo de Fotogramas de la memoria David Oubiña, reconocido estudioso y ensayista, ex alumno también del Taller MS. “No sólo películas: también libros, personas, obras de teatro, lugares. Como un mecenas impenitente que nunca se cansa de hacer donaciones, Martínez Suárez no puede aguantarse y en seguida se pone a repartir su patrimonio afectivo.” Eso es Fotogramas de la memoria: el patrimonio afectivo y existencial de José Martínez Suárez, repartido a lo largo de 352 páginas.

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