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Jueves, 5 de marzo de 2015

CINE › JOVEN Y BELLA, DE FRANçOIS OZON, CON MARINE VACTH

Contra la normalización del goce sexual

Siempre lúdico y prolífico como pocos en el cine francés de su generación, el director de La piscina plantea ahora la historia de una estudiante de clase acomodada que, como la recordada Belle de jour, se dedica a prostituirse de día.

 Por Diego Brodersen

Prolífico como pocos compañeros de generación, el francés François Ozon continúa entregando un nuevo largometraje por año. Joven & bella pertenece a la cosecha 2013 (el realizador ya estrenó una nueva película, Une nouvelle amie, hace algunos meses en el Festival de Toronto) y es, como muchos de sus últimos esfuerzos, un film que puede tomarse de muchas maneras, con una notable excepción: su historia no es ni intenta ser una denuncia sobre los mecanismos sociales que pueden llevar a una adolescente a la prostitución. Aunque si tal fuera el caso –y como ocurre en casi toda la filmografía de Ozon–, se trata de una acusación recubierta por varias capas de barniz irónico y con fileteado de referencias cinematográficas y literarias varias. Ultimamente, el cine parece ser para el director de La piscina y Ocho mujeres una suerte de pasatiempo de salón para adultos. Y no está mal que así sea, aunque en determinadas ocasiones esa liviandad pueda ser confundida con superficialidad lisa y llana.

Si en su anterior film, En la casa, se jugaba el juego de las cajas chinas narrativas, en el cual los límites entre ficción y realidad se borroneaban hasta desaparecer por completo, en Jeune & jolie la cosa es un tanto más clásica. Dividida en tres grandes bloques, el primero de ellos se centra en la iniciación sentimental de la protagonista, la bellísima Isabelle (la actriz y modelo Marine Vacth), una adolescente que el día anterior a su cumpleaños número diecisiete debuta sexualmente con un noviecito durante unas vacaciones en la playa.

Más de una escena de ese primer tramo podría perfectamente pertenecer a un film de Eric Rohmer, con su atención al detalle en las relaciones amorosas, filiales y amistosas, de no ser por un par de cuestiones ajenas por completo al universo del gran cineasta nuevaolero, indicios de lo que aún está por venir: entre otras, la particular relación entre Isabelle y su hermano menor, que por momentos parece rozar el incesto, o la absoluta falta de interés de la protagonista en lo que está ocurriendo durante esa “primera vez”.

Luego de una elipsis y ya de vuelta en París (el film está atravesado por las cuatro estaciones del año), el film reencuentra a Isabelle como estudiante y prostituta, siempre de día, como en la famosa película de Buñuel, y bajo el alias de Lea. Integrante de una típica familia de clase media francesa, las razones por las cuales la muchacha, que parece tenerlo casi todo, comienza a ofrecer servicios sexuales por Internet a cambio de un puñado de billetes de cien euros permanecerán en secreto y no serán nunca develadas.

Ni siquiera cuando un psicólogo le tire en terapia un par de puntas posibles, en un diálogo que revela como pocos el costado perversamente burlesco de la película. Que Isabelle/Lea termine disfrutando del sexo –según dan a entender en algunos momentos– en compañía de esos clientes anónimos, en particular junto a un hombre que fácilmente cuadruplica su edad, es otro de los aspectos no tanto llamados a escandalizar como a generar cierta incomodidad en el espectador atento, sea éste hombre o mujer.

Ozon coquetea con los aspectos menos políticamente correctos que plantea la situación, ubicando en el centro del relato –aunque siempre de manera indirecta– juicios y prejuicios sobre la sexualidad femenina. Es a partir de allí que Joven & bella vuelve a transformarse: digna descendiente del universo “chabroliano”, Isabelle soporta estoicamente los cordiales intentos por “normalizarla”, de borrar su reciente pasado de puta, hasta que el encuentro cerca del final con un personaje hasta ese momento oculto (Charlotte Rampling en un brevísimo pero significativo rol) abre nuevas posibilidades en su vida privada y pública.

Es posible que el sedimento luego de la proyección se disipe más o menos rápidamente, pero algo es indiscutible: superando apenas por algunos minutos la hora y media de metraje, Joven & bella toma al espectador de la mano y lo lleva a un veloz recorrido lleno de curvas, sobresaltos y sacudones, aunque siempre atado a un arnés que impide un verdadero golpe. Si el destino final no es el deseado, al menos el paseo valió la pena.

7-JOVEN & BELLA

(Jeune & jolie)

Francia, 2013

Dirección y guión: François Ozon.

Fotografía: Pascal Marti.

Montaje: Laure Gardette.

Música: Philippe Rombi.

Duración: 95 minutos.

Intérpretes: Marine Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Johan Leysen, Charlotte Rampling.

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Digna descendiente del universo “chabroliano”, Isabelle (Marine Vacth) se resiste a ser “normalizada”.
 
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