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Lunes, 2 de noviembre de 2015

CINE › COMPETENCIA INTERNACIONAL DEL FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA

El peso de la historia y las pasiones

Se lucieron Eva no duerme, película argentina de Pablo Agüero que aborda el secuestro, ocultamiento y profanación del cadáver de Eva Perón, y la brasileña O futebol, docuficción de Sergio Oksman en la que el Mundial 2014 adquiere un marco fantasmal.

 Por Horacio Bernades

Desde Mar del Plata

Un magnífico film argentino y otro brasileño dan realce a las primeras jornadas de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata. La película argentina es Eva no duerme, del realizador Pablo Agüero, que aborda, de modo muy poco convencional, el secuestro, ocultamiento y profanación del cadáver de Eva Perón, desde poco después del derrocamiento de Juan Domingo Perón hasta tiempos de la última dictadura militar. La brasileña es O futebol, docuficción en la que el Mundial de Fútbol 2014 se convierte, en la ciudad de San Pablo, en un marco insospechadamente fantasmal para el reencuentro entre un padre y su hijo. En otras secciones pudieron verse una feliz experiencia de realización a cargo de los alumnos de un taller de cine realizado en Córdoba (El Deportivo), así como la más reciente y extraordinaria docuficción del catalán José Luis Guerin, recordado sobre todo por En construcción (2001).

“Esa yegua...”, susurra una voz pegajosa, y a partir de ese momento Eva no duerme queda instalada en un tiempo que puede leerse a la vez como histórico y presente. Proyecto largamente acariciado por su realizador y concretado con aportes de capitales franceses y españoles, Agüero tomó dos decisiones básicas a la hora de encarar la alucinante, infame odisea atravesada durante dos décadas por el cuerpo de Eva Perón. La primera decisión consistió en no transcribir al pie de la letra los hechos históricos, tomándose, aquí y allá, algunas libertades que serán objeto de discusión en el momento de su estreno, el jueves próximo. La segunda fue la de no dejarse esclavizar por ninguna forma de vetustez representativa, dando pie a un objeto artístico deliberadamente artificial, de asumida modernidad y alta potencia expresiva. Eva no duerme condensa toda su acción en un puñado de escenas que tienen lugar en decorados cerrados, adquiriendo el carácter de una encerrona al borde mismo de la abstracción.

El que habla de la “yegua” es el almirante Massera, a quien Gael García Bernal convierte en una suerte de dandy patriótico, de uniforme, cigarrillo con boquilla y andar de rat-pack. El episodio Massera abre y cierra la película, cuyos otros protagonistas son el médico encargado de embalsamar el cadáver (el doctor Ara en la realidad, Imanol Arias aquí), el coronel a cargo del operativo secuestro (Eduardo Moori-Koenig según la Historia, un veterano de la guerra de Indochina en la piel de Denis Lavant) y un joven cabo, y finalmente el general Aramburu (Daniel Fanego, notable como siempre), que fue quien ideó el operativo y a quien los Montoneros exigieron, durante su secuestro, que diera datos sobre el destino del cuerpo. De máximo despojamiento dramático y decorativo, concentrada en sofocantes primeros planos e iluminada de tal modo (notable trabajo de Iván Gierasienchuk) que parecería transcurrir en una única y larga noche de pesadilla, Eva no duerme transpira el agobiante clima de perversidad que la historia reclamaba.

Sergio Oksman, realizador de O futebol, vive en España desde hace dos décadas. En todo ese tiempo no tuvo contacto con su padre. Vuelve para el Mundial y le propone verlo juntos. Simâo Oksman acepta, pero a la hora de concretar se muestra demasiado pendiente de las desfallecientes finanzas de su negocito de reparación de transistores. Por lo cual terminarán por no ver ni un solo partido, ni en un mísero televisor al paso. Pero además pasará algo más, que de ninguna manera debe develarse y que obliga a preguntarse dónde termina el documental y empieza la ficción de O futebol. La película entera de Oksman se basa en una serie de inversiones: los protagonistas se juramentan a ver juntos el Mundial y si algo no hacen es eso; Simâo dice sabérselas todas en términos futbolísticos, pero no ve los partidos; los estadios como calderos superpoblados son remplazados por avenidas desoladas; la “torcida” se reduce a una barrita en una esquina, más propia de un clubcito de barrio que del pentacampeón del mundo. Pero desde afuera llegan ecos, y desde ya que son imperdibles los del 0-7 ante Alemania, tanto como los festejos del gol alemán en la final. Decime que se siente: la sensación de estar frente a una película inteligente, eficaz, absolutamente redonda.

Un clubcito de barrio es el marco de El Deportivo. Del barrio Alberdi, de la capital cordobesa, para más datos. Rosendo Ruiz, director de De caravana, se propuso en 2013 dirigir un taller de realización para alumnos sin experiencia previa, cuya práctica consistiera en la escritura y concreción de un largometraje, filmado a lo largo de un año con costos mínimos, pero acabado profesional. Dictó el taller junto al crítico Alejandro Cozza, y el resultado es El deportivo, film escrito, producido y realizado por ambos junto a los alumnos, con actores amateurs seleccionados en sucesivos castings. Suerte de ecología fílmica barrial, protagonizada por gente que recrea su propia cotidianidad, tanto el planteo como la espontaneidad de las actuaciones hacen pensar en las primeras películas de José Campusano (ver nota aquí al lado), pero en esta ocasión sobre un guión lo suficientemente pulido como para que el dinero (su circulación, su carencia, su necesidad) y una gallina robada sean dos protagonistas claves. Se trata, seguramente, de la primera ocasión en que alumnos de un taller cinematográfico intensivo logran concretar un largometraje, y que éste encima sea bueno.

Como O futebol, en La academia de las musas José Luis Guerin fusiona documental y ficción, haciendo de ellas una materia única e indiscernible. Curiosamente, el ámbito es también el de un taller. Pero no de cine sino de poesía, en un posgrado de la carrera de Filología de la Universidad de Barcelona. La película de Guerin comienza con una serie de discusiones de alto nivel entre el profesor y los alumnos, todos de sólida formación, alrededor de cuestiones como el sentido de la poesía clásica, su pertinencia para tiempos modernos y el rol de la mujer como musa del hombre, que el profesor defiende y más de una alumna cuestiona con razón. Pero allá por la media hora hay un corte a casa del profesor, a quien la esposa derriba, con dos o tres epigramas memorables, del estrado en que parece vivir. A partir de ese momento La academia de las musas se convierte en una materia mutante, por lo tanto fascinante, capaz de parafrasear Escenas de la vida conyugal al mismo tiempo que mejora todo el cine de los últimos veinte o treinta años de Woody Allen, sin un solo cimbronazo de tono o de forma.

O futebol se proyecta hoy a las 14.30 en el Teatro Auditorium. El Deportivo, hoy a las 16.40 en Del Paseo 4. La academia de las musas, el domingo 8 a las 19.40, en el Ambassador 4.

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Eva no duerme tiene alta potencia expresiva. O futebol, un film inteligente y eficaz.
 
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