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Miércoles, 30 de abril de 2008

CINE › CRIMEN Y LUJURIA, LA úLTIMA PELíCULA DEL TAIWANéS ANG LEE

Espionaje al ritmo del melodrama

El film se apoya en la obra de la narradora china Eileen Chang para contar la historia de una muchacha devenida espía.

 Por Diego Brodersen

La obra literaria de Eileen Chang no ha tenido demasiada suerte en su traslado a la pantalla grande. Esta escritora nacida en Shanghai, China, en el año 1920, y fallecida en 1995, es dueña de una extensa bibliografía escrita en gran medida en el exilio, primero en Hong Kong y luego en los Estados Unidos. Y si bien no deja de ser cierto que durante su breve carrera como guionista –bajo sueldo del estudio hongkonés Cathay, a comienzos de los años ’60– su pluma por encargo generó más de un logro cinematográfico, no puede afirmarse lo mismo respecto de las adaptaciones de sus cuentos y novelas, siempre realizadas por terceros. La cineasta Ann Hui intentó en dos ocasiones, con más desaciertos que logros, reinventar en imágenes y sonidos un par de sus novelas más famosas: Love in a Fallen City, en 1984, y Eighteen Springs, en 1997 (la primera de ellas pudo apreciarse en un ciclo de películas de Hong Kong en la Sala Leopoldo Lugones). Ahora le llega el turno a Crimen y lujuria, basada muy libremente en un cuento inédito de la autora, el punto de partida de un melodrama histórico donde el romance, la política y el espionaje conforman la columna vertebral del relato.

El taiwanés Ang Lee (El tigre y el dragón, Hulk, Secreto en la montaña), junto a su habitual colaborador en los guiones, James Schamus, aisló la anécdota básica del cuento original para proceder a una inflamación de todos y cada uno de sus componentes vitales. Lejos del feminismo practicante de Chang, el tono de Crimen y lujuria parece querer reinventar el women’s film clásico para una nueva audiencia globalizada. La historia es la de una bella muchacha y su metamorfosis en la más impensada de las espías, y detalla sus intentos por seducir al Sr. Yee, un alto funcionario del Estado chino encargado de localizar y aplastar a los rebeldes que luchan contra los invasores japoneses, poco tiempo antes de la explosión a pleno de la Segunda Guerra Mundial. Claramente dividido en dos segmentos, en el primero de ellos el film se centra en la transformación de la joven (interpretada con gran soltura por la debutante Wei Tang), de estudiante ingenua a informante profesional, en las momentáneamente plácidas calles de Hong Kong. Su objetivo: seducir al caballero colaboracionista (el gran Tony Leung, aquí un tanto deslucido) y preparar el terreno para que su grupo de amigos nacionalistas se encarguen de su eliminación.

El realizador recubre las vicisitudes de los personajes con un tono teñido de romanticismo clásico –no casualmente, varios fragmentos de películas norteamericanas de los años ’30 y ’40 aparecen duplicados en pantalla– inyectándole pequeñas vueltas de tuerca que no alcanzan a producir una novedad genuina. El primer encuentro sexual de la pareja, por caso, pretende simbolizar la relación basada en el poder (erótico, físico, emocional, político) que guiará la relación de allí en más, pero los resultados se acercan más a cierta idea de erotismo fílmico para fisgones sofisticados.

El problema fundamental de Crimen y lujuria –gran ironía teniendo en cuenta las extensas escenas de vigorosa cópula que la atraviesan– es la falta de sangre en sus venas narrativas. La tensión emocional, siempre latente, se ve amortiguada por excesivas capas de diseño de producción, la lustrosa fotografía –cortesía del mexicano Rodrigo Prieto– y un derrotero romántico que se siente superficial, prefabricado. El último Ang Lee sufre un superávit de corrección cinematográfica, o bien, parafraseando otro film del realizador, de demasiada sensatez y poco sentimiento. Difícil imaginar la aprobación de Eileen Chang, aunque ésa ya es otra historia.

6-CRIMEN Y LUJURIA

(Se, jie, Estados Unidos/ China/Taiwán/Hong Kong, 2007)

Dirección: Ang Lee.

Guión: James Schamus y Wang Hui-ling.

Fotografía: Rodrigo Prieto.

Montaje: Tim Squyres.

Música: Alexandre Desplat.

Intérpretes: Tony Leung Chiu Wai, Wei Tang, Joan Chen, Wang Lee-hom, Tou Chung Hua, Chu Chih-ying.

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Las escenas de sexo de Crimen y lujuria no se traducen en tensión narrativa.
 
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