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Domingo, 21 de octubre de 2012

PLASTICA › DANIEL SANTORO PRESENTA REALIDAD, SUEÑO Y ELEGIA EN LA SEMANA ARGENTINA EN CADIZ

“Es interesante hacer oír nuestra voz”

En una serie de actividades que incluye a Daniel Burman, Leonor Benedetto y 34 Puñaladas, el artista muestra en la ciudad española su serie de obras relacionadas con el peronismo. “Es un honor que me hayan invitado a representar a la Argentina”, señala.

 Por María Daniela Yaccar

Daniel Santoro, quien siempre ha exaltado la identidad latinoamericana, se encuentra en España exhibiendo sus obras por primera vez. “Cádiz es un lugar interesante para romper con ciertos paradigmas del mundo del arte”, se entusiasma en la conversación telefónica con Página/12, al reflexionar acerca de la mirada europea sobre lo latinoamericano. Junto al curador Raúl Santana, Santoro trasladó su retrospectiva peronista Realidad, sueño y elegía, compuesta por pinturas, tintas, dibujos, objetos, libros de artista y una película. La muestra inauguró el viernes por la noche; el cine de Daniel Burman, el teatro de Leonor Benedetto y los tangos de 34 Puñaladas también integran la Semana Argentina en Cádiz, ciudad que ha sido definida como la capital cultural iberoamericana.

Lo primero que cuenta Santoro es lo que ve desde la ventana del hotel. “Cádiz es una ciudad de puro goce. Tiene mucho que ver con Latinoamérica. Uno ve calles y monumentos que se han hecho en Colombia o en Cuba. Todos son espacios muy conocidos por nosotros, porque heredamos la arquitectura colonial directamente del puerto de Cádiz”, describe. El autor de Mundo peronista estaba ansioso por toparse con “la España sufriente”. “Voy a pasar unos días en Madrid para ver los problemas sociales. Cádiz es un lugar que les da la espalda bastante. Es como si uno estuviera en Pinamar”, desliza. Quien tuvo la iniciativa para que exhibiera su megamuestra en España fue el consejero cultural de la embajada argentina en España, Jorge Alemán. Luego intercedió la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace. En la organización de la Semana Argentina en Cádiz participan también el Ayuntamiento de Cádiz, la Secretaría de Cultura de la Nación y el Incaa.

Realidad, sueño y elegía es una retrospectiva de 40 obras que evoca al peronismo como el gran relato nacional. Reúne catorce años de trabajo de Santoro. La primera vez que se exhibió en la Argentina fue en 2001. La antología está compuesta por pinturas, tintas, dibujos, objetos, libros de artista y la película Pulqui II, que Santoro realizó junto a Alejandro Fernández Mouján. “Montar la retrospectiva acá fue arduo. Llegamos con el tiempo justo. La gente en Cádiz se mostró muy predispuesta, se mató trabajando. Las obras están en el Espacio de Creación Contemporánea (ECCO), en el que por primera vez exhiben pinturas. Es nuevo, inauguró a principios de año. Hasta el momento venían enfocándose en instalaciones”, cuenta Santoro.

Ayer, antes de la inauguración de Realidad, sueño y elegía, el secretario de Cultura, Jorge Coscia, brindó una conferencia sobre el impacto de la Constitución de Cádiz de 1812 –se está celebrando su centenario– y sus repercusiones en la sociedad iberoamericana. La Semana Argentina en la ciudad española, que comenzó el 15 y culmina hoy, tiene un trasfondo político: el 16 y el 17 de noviembre tendrá lugar en la capital gaditana la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. “Por eso muchos países latinoamericanos están presentando su arte”, explica Santoro. En representación de la Argentina, Burman llevó cuatro películas, entre ellas El abrazo partido y La suerte en tus manos. El jueves Benedetto puso en escena la obra Atentamente para doña Josefa. El quinteto 34 Puñaladas mostró ayer en el Gran Teatro Falla su espectáculo De la bolsa al ruedo. “Hay otros países haciendo lo mismo. Costa Rica trae colecciones del Museo del Oro, y México, una gran muestra de arte y artesanía popular. Los presidentes vendrán a inaugurar o, mejor dicho, a reinaugurar estas muestras”, anticipa Santoro. “Cada país muestra su identidad. Mi obra viene a dar a conocer un poco qué es el peronismo, esa invención política que tanto nos marcó. Ha despertado mucho interés. Por suerte el centro de arte está al lado de la Facultad de Filosofía y Letras, entonces hay muchos chicos que empiezan a circular. Eso me gusta mucho.”

–Debe ser difícil para un europeo comprender el peronismo, ¿no?

–Me la paso explicando cosas (risas). La pintura tiene que hablar por ella misma. No hay que sobresemantizar ni explicar demasiado, pero a veces hay que darle un contexto. Lo hago con gusto porque me gusta el intercambio. Recién estuvo el director de la Bienal de Cuenca de Ecuador y hablamos de llevar la muestra a ese país. Hay una gran circulación. Cádiz tiene un contexto latinoamericanista.

–Su presencia allí seguramente tenga que ver con el énfasis que usted pone tanto en lo latinoamericano como en lo argentino. ¿Se siente a gusto con esa etiqueta?

–No me molesta para nada, de hecho, lo asumo. Eso sí, quisiera que no fuera una cuestión solamente localista y que se incorpore a la universalidad. Con el tiempo tal vez se dé. Es interesante que asumamos nuestra identidad y que tengamos y hagamos oír una voz propia en medio de la globalización.

–En varias oportunidades habló de cómo en Estados Unidos se desprestigia al arte latinoamericano. ¿Cómo lo mira Europa?

–Siempre el contraste es con los centros de poder, que son los que manipulan, determinan y homologan lo que es arte y lo que no. Lo latinoamericano siempre se posterga por la imposición de los poderes constituidos que actúan sobre todo en Estados Unidos y Europa. Pero está esta suerte de cabeza de playa que se constituye en Cádiz: es un lugar muy interesante para empezar a romper con ciertos paradigmas establecidos en el mundo del arte.

–¿Ayuda el actual contexto político regional?

–En ese sentido hay un proceso. A partir de la década del ’50 se empieza a pensar en la posibilidad de una voz propia. No hay que negar que grandes artistas nuestros, como Borges, están hechos de retazos y apropiaciones muy inteligentemente elaboradas. Lo que hace el arte latinoamericano es construir una especie de barroco estético a partir de revaloraciones de algo demasiado conocido, que de repente aparece como nuevo porque es dicho de otra manera. No hay una invención en el arte: siempre se viene de algún lugar. Nosotros venimos de una herencia europea fuertísima. El tema es saber qué hacer con ella para no convertirnos en simples citas. Se trata de reelaborarla. Es lo que han hecho todos los pueblos para constituir su identidad.

–¿Qué reflexión le merece el hecho de que la muestra sea presentada como antesala del encuentro de presidentes iberoamericanos?

–Es un honor que me hayan invitado a representar a la Argentina. Lo vivo con mucha alegría. Con Santana tratamos de mostrar algo que impacte y creo que algo de eso hemos logrado.

–¿Qué es lo que esta obra le dice a Europa sobre el peronismo?

–En realidad, el peronismo va reformulándose. Sufre los cambios de los tiempos, se va acomodando a distintas posibilidades de subsistencia. Es lo que estructura nuestro núcleo libertario, siempre está en el eje de nuestra identidad y de nuestra lucha por la independencia. Lo podemos tomar con una continuidad histórica. La expresión del peronismo ahora es sin duda nuestro gobierno: el kirchnerismo asume esa cuestión emancipatoria que está en el núcleo del peronismo y la lleva adelante de la manera en que hay que hacerlo en este momento, que no es igual que hace 50 años. Esta capacidad de adaptación es lo que le da vigencia al peronismo. Y también a mi obra.

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