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Sábado, 8 de noviembre de 2008

TELEVISION › EL ARRANQUE DE LOS EXITOSOS PELL$

Delante y detrás de cámara

Con una realización impecable y buen nivel de actuaciones, la nueva serie de Telefé arrancó cumpliendo con parte de la expectativa: si bien ofrece una atractiva pintura del mundo televisivo, todavía le falta dar rienda suelta a la ironía.

 Por Emanuel Respighi

Con ciertas reminiscencias de films como El dice, ella dice y Presidente por un día, por citar sólo los más obvios, el miércoles debutó por la pantalla de Telefé Los exitosos Pell$ (martes a viernes, a las 22.30). La nueva comedia del equipo creativo de Lalola hereda de aquél los recursos que el año pasado y principios de 2008 convirtieron al ciclo de América en un extraño suceso: una puesta en escena impecable, un nivel de producción acorde con las exigencias del globalizado mercado actual, buen ritmo narrativo, logradas actuaciones y una musicalización que aporta a los distintos momentos que la historia exige. Sin embargo, la producción de Underground, Endemol Argentina y Telefé Contenidos careció en su debut en la pantalla de un guión que dé rienda suelta a las dosis de sátira e ironía que se esbozaron tímidamente. Como para que el combo televisivo que propone Los exitosos Pell$ termine de imprimirle la picardía necesaria para no desperdiciar sus logros técnicos y estéticos.

Si en 2007 Lalola se destacó por haber renovado visualmente la ficción televisiva local –y no mucho más que eso–, Los exitosos Pell$ profundiza ese concepto con una realización sofisticada, que no descuida detalle alguno. Los recursos tecnológicos de hoy en día son aprovechados al máximo por la producción del programa, como no suele pasar en las telecomedias, haciéndose visibles fundamentalmente en los momentos en que se recrea de manera fiel el funcionamiento de un noticiero, con videograph en pantalla símil al que utilizan las cadenas informativas internacionales. Del mismo modo, las transiciones y la escenografía que “viste” a la trama fueron diseñadas en función de que los puntos de fuga de los planos no sean fijos, sino que, a través de vidrios o pronunciadas perspectivas, adquieran una mayor profundidad visual, que termina volviendo más dinámica la imagen.

Sin correrse del cuadro de relaciones típico de las telecomedias del horario, Los exitosos Pell$ cuenta la vida de Martín Pells (Mike Amigorena), un exitoso y engreído periodista que conduce el noticiero más visto de la TV argentina junto a su mujer, Sol (Carla Peterson). Cerrando cada emisión del informativo con un beso en cámara, a los ojos del gran público ellos representan el matrimonio perfecto, la pareja ideal. Lo que el público no sabe es que detrás de esa fachada de felicidad se esconden dos seres que se odian, un matrimonio por conveniencia ideado por Franco Aranda (Hugo Arana), el perverso e inescrupuloso dueño del canal de noticias Mega News, que sabe mejor que nadie que el rating del noticiero descansa más en la idealizada pareja de conductores que en otra cosa.

Pero la continuidad de ese negocio redondo basado en el engaño al público comenzará a verse amenazada cuando Pells le anuncia a Aranda que no soporta más la situación y que se muda a la competencia, el canal M Noticias, propiedad de la ex esposa del dueño de Mega News (Mirtha Busnelli). En ese instante del primer capítulo, el director se enfurece y en una maniobra poco feliz empuja a Pells a través de un vidrio, con tanta mala suerte que la estrella golpea su cabeza contra una piedra y queda en coma. Los desesperados intentos para que la noticia no trascienda y la incertidumbre sobre los pasos a seguir encuentran una solución cuando esa misma noche –las forzadas casualidades televisivas– Aranda atropella a Gonzalo (también interpretado por Amigorena), un actor hippón de increíble parecido a Pells. Ni lento ni perezoso, el dueño del canal le ofrece cientos de miles de dólares para que reemplace en la pantalla y fuera de ella a su conductor estrella. Claro que la tarea no será nada sencilla pues, no se descubre nada, el parecido físico entre dos personas no es proporcional a la personalidad.

En un tono de comedia que se aleja del registro costumbrista pero también de la sucesión de gags de las comedias estadounidenses, Los exitosos Pell$ puede leerse como una simple telecomedia apta para todo público, que satisface las necesidades de quien pretenda entretenerse. Pero a la vez, el programa posee otra capa de lectura para aquellos televidentes que observen más allá de la trama de acción y asimilen a Los exitosos... como un alegato satírico del funcionamiento del mundo televisivo. En ese terreno, los primeros envíos dejaron entrever varias ideas sobre el universo catódico, entre ellas que lo que se ve en cámara de las personas públicas suele diferir de la realidad íntima, que por el rating los programadores son capaces de cualquier cosa –incluso de ocultar una muerte– y que el show siempre continúa. Pase lo que pase.

Haciéndose lugar para realizar ciertos guiños al mundo que recrea (“Hice una copia del contrato de Gran Hermano: tiene que estar muy desesperado para firmarlo”, explica Amanda, la directora de programación del canal, sobre el contrato leonino que firmará el doble de Pells), recreando con gracia espacios televisivos como E! True Hollywood story o los increíbles infomerciales del cable (con los Pells como protagonistas), Los exitosos... plantó las banderas de un programa del que tras los dos episodios iniciales deja la sensación que, ajustando el tono del guión, posee material de sobra como para emular el éxito del noticiero de ficción de la trama.

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Los primeros dos programas superaron los 20 puntos de rating.
 
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