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Jueves, 10 de junio de 2010

TELEVISION › SPACE ESTRENA LA SERIE SOUTHLAND, HOY A LAS 21

Vivir y morir en Los Angeles

El actor Michael Cudlitz encarna a John Cooper, uno de los protagonistas del policial creado por Ann Biderman. El programa retrata con tono oscuro y realista el accionar de oficiales y detectives en el lado más peligroso de la ciudad estadounidense.

 Por Roque Casciero

A Michael Cudlitz le van bien los papeles de policía o militar: ha interpretado varios personajes secundarios con esas profesiones en series como 24 o Band of Brothers. El physique-u-rol lo ayuda: es grandote, fornido y tiene pinta de duro. Pero él se desmarca rápido: “Ojalá eso me funcionara con mis hijos”. “En realidad, he hecho toda clase de papeles, pero mis trabajos con perfil más alto han sido como policía o militar, es algo que está más allá de mi control.” El rol que interpreta en la actualidad es, por fin, un protagónico: en Southland, la serie que Space estrena hoy a las 21, es John Cooper, un oficial de policía que tiene a cargo entrenar a los novatos en las difíciles calles de Los Angeles. El que cae en sus manos en el primer episodio es Ben Sherman, interpretado por Benjamin McKenzie (The O. C.), quien en más de una ocasión se muere de ganas de acogotar a su compañero de patrulla. “Como su entrenador, John tiene que hacer todo lo posible para ver si puede quebrar a Ben, porque si lo logra, el principiante no va a llegar a integrar la policía”, explica el actor. “Así que John es duro con él por razones muy específicas: primero, que no quiere tener una relación personal con él, porque puede que ya no esté en la fuerza al final del día; y también para estar seguro de que él puede manejar lo que enfrentan los policías todos los días, que no lo maten ni que otro resulte muerto.”

Las cosas, se verá, no resultan del todo así en el primer episodio. Pero, además, más adelante el durísimo Cooper será una caja de sorpresas: “Cuando todos crean que conocen a John, será precisamente cuando él revele otros aspectos de su personalidad. Y eso sucede con todos los personajes del programa. Ann Biderman ha creado un grupo de personajes maravillosos, porque uno cree que los conoce, que ya vio otros así y que caen en un patrón determinado. Pero eso es sólo la superficie: para el final de cada episodio se descubre que, por más que tengan ciertas características arquetípicas, no son unidimensionales”.

En Southland se cruzan las historias de varios oficiales y detectives de un modo crudo y sombrío, más realista que en la mayoría de las series policiales (aunque eso se diluya un poco con el doblaje al español que presenta Space). “Odio la palabra ‘reinventar’, pero me parece que en este caso encaja: el programa reinventa los programas policiales, del mismo modo que E. R. lo hizo con los dramas médicos”, afirma Cudlitz. “Lo que sucedió en Estados Unidos, con programas como Cops y otros realities que seguían el accionar de las fuerzas policiales, es que la gente ya sabe cómo son los procedimientos policíacos reales, entonces quiere ver esa realidad reflejada en el entretenimiento. El público se da cuenta cuando es falso. Lo que tratamos de hacer es presentar los procedimientos de un modo realista, pero que a la vez sea entretenido y que permita mostrar las historias de estos personajes. No nos importa tanto resolver los crímenes al final del programa; de hecho, a veces no sucede. Lo que hacemos es seguir la labor de estos oficiales, ver cómo sus historias personales afectan el modo en que lidian con el crimen y también cómo estar en contacto como el crimen todo el tiempo afecta sus vidas.”

El contenido y el lenguaje de la serie fueron demasiado para la cadena NBC, que a poco de haber encargado una segunda temporada se volvió atrás. Southland estuvo en el limbo durante algún tiempo, pero TNT decidió que encajaba bien en su grilla, por eso el programa tendrá un nuevo año. “Supongo que habrá algunas restricciones de presupuesto, pero no será tan grave. Por otra parte, el programa está cada vez más enfocado”, afirma Cudlitz. El actor hizo campaña a través de su Twitter para salvar la serie, en la que tiene el papel más importante de su carrera. De todos modos, él asegura que no se de- sesperó por un protagónico: “Siento que he tenido mucha suerte en mi carrera y he hecho papeles de los que estoy muy orgulloso. Siempre estuve contento de tener trabajo para sostener económicamente a mi familia. Esta carrera es muy difícil, muy poca gente llega y se sostiene sólo con este trabajo. Por otra parte, hay gente que la pega apenas empieza y después se pasa el resto de su carrera tratando de mantener ese éxito. Prefiero mi trayectoria, que es de cocción lenta: me involucré con muchos proyectos, conocí mucha gente y seguí siempre hacia adelante. Y después de Southland, ¿quién sabe qué podrá suceder? Sólo espero seguir trabajando bien. Llegué hasta aquí haciendo mi trabajo con honestidad y eso debería ser suficiente para sostener lo que venga”.

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La serie cruza el trabajo policíaco con las vidas privadas de oficiales y detectives.
 
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