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Viernes, 10 de junio de 2011

TELEVISION › EL EFECTO TINELLI EN LAS CIFRAS DE RATING

Con “Showmatch”, Suar sonríe

Bastó que el animador volviera a poner en el aire su acostumbrado desfile de bailes y escandaletes para que la emisora de Constitución superara a Telefe por primera vez en el año. El fenómeno del programa, claro, condiciona la grilla de Telefe.

 Por Emanuel Respighi

El fenómeno se apoya también en los satélites Este es el show, La cocina del show y Sábado show.

La TV actual se mueve al pulso de Showmatch. Desde hace años, pero mucho más desde su arribo en 2006 a la pantalla de El Trece, el programa de Marcelo Tinelli es una suerte de termómetro del ritmo televisivo. Si hasta hace poco se acordaba que Showmatch condicionaba al medio, hoy puede decirse que el programa de los bailes y el griterío determina al resto de los contenidos televisivos. Basta ver la cantidad de ciclos que se mueven analizando lo que en cada envío ocurre, o que hicieron de la lógica del escándalo la razón de ser de su existencia, para comprobar que Showmatch es a la pantalla chica lo que la energía eléctrica a la vida moderna. Pero su poder de penetración no se limita a la TV: a lo largo de sus 22 años ininterrumpidos en el aire, el programa más visto y repetido de la TV local puede que sea –por masividad, perdurabilidad y elección voluntaria– la “institución” que más incidió en la cultura nacional en las últimas dos décadas.

El lugar que ocupa Showmatch en la pantalla chica es indiscutible: la TV argentina debe ser la única industria en el mundo que gira alrededor de un mismo programa. Prueba de ello es el hecho de que la audiencia televisiva –según los datos suministrados por Ibope– se mueve en función de si Tinelli está o no al aire. Los datos son elocuentes: mientras Tinelli estuvo afuera de la pantalla, Telefe se impuso en los primeros cuatro meses del año con comodidad; recién cuando Showmatch volvió, el 16 de mayo, El Trece pudo torcer la tendencia y ganar el mes en términos de rating. El programa de Tinelli no sólo ayudó a que El Trece se impusiera el mes pasado con sus altísimas cifras de rating, sino que además mejoró ostensiblemente la audiencia global del canal, que pasó a ganar en los tres bloques horarios que conforman el espacio de 12 a 24 en el cual se mide el rating. Y no sólo eso: más allá de que tiene influencia el factor estacional, en mayo el encendido televisivo subió 1,8 punto en relación con el mes anterior.

Si bien esta temporada no cuenta con el apoyo de aliados en el resto de los canales –como hasta el año pasado, cuando los ciclos de chimentos y los de archivo de América y el 9 no hacían otra cosa que reflejar en sus contenidos lo que en Showmatch ocurría–, el programa de Tinelli sigue acaparando el mayor rating de la TV argentina. Aunque también hay que señalar que, desde su estreno, la audiencia de Showmatch bajó de los 37 puntos del debut a los 25 del último envío. En El Trece, que el año pasado logró quedarse por un par de décimas con la general de 2010 tras incluir en su programación tres programas que giran en torno de su nave insignia (Este es el show, La cocina del show y Sábado show), ya no dudan en ir tras sus pasos con tal de subirse a lo más alto del podio: desde este fin de semana La cocina del show suma una hora más (ahora va el sábado de 14 a 20) y Sábado show otra media hora (de 20 a 22).

En contraposición al empuje que Showmatch le dio a la programación de El Trece para alcanzar el liderazgo, Telefe fue el canal que más sintió el comienzo de la nueva temporada del programa más visto de la TV argentina. En efecto, mientras en mayo El Trece incrementó su promedio general en 1,6 punto (de 9,4 pasó a 11) respecto de abril, el canal manejado artísticamente por Tomás Yankelevich perdió 8 décimas entre un mes y otro (de 10,8 a 10). Donde más sufrió la embestida el canal de las pelotas fue en el prime time, franja horaria en la que Showmatch compite cuatro veces por semana, donde El Trece le saca casi cinco puntos de ventaja: 17,5 puntos frente a los 12,8 de Telefe. Obviamente, las ficciones de Telefe que compiten directamente con Showmatch fueron los ciclos que más padecieron a Tinelli. Así, Un año para recordar, la comedia protagonizada por Carla Peterson, fue relanzada semanas atrás por Underground y ni así puede superar los 10 puntos diarios de promedio. Por su parte, pese a su interesante trama y mejores actuaciones, El elegido bajó a los 12 puntos desde hace tres semanas. No son producto de la casualidad, entonces, los cambios que Telefe pondrá en marcha desde la próxima semana (ver aparte).

Una de las causas que pueden esgrimirse en relación con la sensible baja de la audiencia de las ficciones de Telefe es que no sólo son víctimas de la competencia directa con Showmatch, sino que además padecen un mal que es consecuencia de estas dos décadas de tinellización de la televisión. Es que Showmatch y sus ciclos y periodistas propagadores han moldeado en todo este tiempo una audiencia masiva que se acostumbró al golpe de efecto permanente, al dramatismo express, al circo en el que cualquiera es capaz de mostrar sus peores miserias con tal de darle continuidad a un show perverso. En la actualidad, ya casi no existe distinción entre Showmatch y cualquiera de los programas de chimentos. ¿Acaso no son del mismo tenor las peleas entre los participantes y jurados de Showmatch con las que impuso en pantalla ZapTV, aquel patético experimento de mediáticos de baja monta que conducía Marcelo Polino en Canal 9, allá por 2002?

En ese contexto, los televidentes dispuestos y preparados para poder seguir una ficción diaria –cualquiera sea su género, temática, calidad actoral y horario de emisión– son cada vez menos. Y los estereotipos y giros argumentales que guían a muchas ficciones locales hacen que también muchos opten por la TV por cable a la hora de sentarse frente al televisor a dejarse llevar por historias atrapantes y de calidad. Un círculo vicioso difícil de escapar para los televidentes, que por elección voluntaria, acostumbramiento o morbo siguen sintonizando a diario un programa que ni el status de clásico le hace plantear a su creador la idea de elevar la calidad televisiva argentina, que no sólo se traduce en una superproducción, sino también en los sentidos que pone en circulación. Lo que vale es el éxito: ese es el mensaje que Tinelli reafirma cada noche desde Showmatch.

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