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Domingo, 2 de septiembre de 2012

TELEVISION › LOS PROGRAMAS SOBRE ARTES MARCIALES MIXTAS SE MULTIPLICAN EN EL CABLE

El rodillazo en la cara como espectáculo

Bellator, que llega a truTV este mes, se sumará a UFC (Fox Sports), Strikeforce (Space) y satélites como Tapout y Ultimate Fighter. “Como show deportivo, no tiene ni punto de comparación con ninguna otra disciplina”, defienden sus cultores. Y no les hablen de “vale todo”...

 Por Javier Aguirre

Cualquier zappingnauta conoce perfectamente la escena: una jaula octogonal y dos luchadores semidesnudos, descalzos, ensangrentados, dándose con (casi) todo lo que tienen; trompadas, patadas voladoras, zancadillas, codazos en el rostro, rodillazos en la frente, talonazos, llaves asfixiantes, llaves luxadoras... Un género de combate cuerpo a cuerpo que crece, y rápido, en la oferta televisiva: su inminente desembarco en truTV –Bellator debuta viernes por la noche, desde el 14 de septiembre– implicará una plaza fija en la grilla de tres señales distintas, ya que desde hace tiempo tiene su espacio en la programación de Fox Sports (UFC, sábados a las 21) y Space (Strikeforce, miércoles a medianoche). El combo del fenómeno viene acompañado de programas satélite como Tapout y Ultimate Fighter, que proponen previas y castings para futuros luchadores. ¿Por qué esta disciplina sin nombre parece crecer con la velocidad de un hematoma en la oferta televisiva? Bueno, sí tiene nombre, y no, no es “vale todo”, sino AMM, sigla en inglés de Artes Marciales Mixtas, sólo que su estructura, en base a franquicias comerciales que contratan a los peleadores, lleva a que las “marcas” como UFC o Bellator resulten más conocidas que el nombre de la actividad.

“AMM es el deporte más apasionante del mundo”, asegura a Página/12 Paloma Fabrykant, periodista y conductora en los envíos de Fox Sports y Space, quien también lleva adelante su propia carrera como luchadora. “No tiene nada que ver con otros deportes de combate que se hayan televisado: son peleas mucho más cortas y dinámicas que en boxeo, mucho más crudas y reales que en karate. Es un formato que se adapta mucho mejor al ritmo acelerado de la vida actual, es el sistema de combate más completo y abarcativo que existe, lo más parecido posible a una pelea real, pero enmarcada en un reglamento que protege la integridad física de los atletas, a la vez que garantiza el entretenimiento del público”, defiende Fabrykant. Y contraataca, enfatizando la alta dosis de show que hay en juego: “Como espectáculo, no tiene punto de comparación con ninguna otra disciplina”.

La supuesta transparencia organizativa es una categoría en la que, en términos de show televisivo, las AMM parecen aventajar al boxeo, cuyas federaciones “arman” peleas según la bolsa que consigan los Don Kings de turno. Aquí la estructura de los campeonatos puede semejar la de un reality y los peleadores van quedando en el camino por eliminación. “Creo que para desbancar al boxeo, a las AMM aún les falta mucho”, se permite dudar Mariano Vera Moreira, responsable de la revista especializada brasileña Tatame. “Uno pudo ver a Jorge ‘Acero’ Cali en Fox Sports, pero eso no es AMM de verdad, sino un show televisivo, donde no estaban los verdaderos exponentes”, señala Vera Moreira, y destaca que en los eventos organizados en la Argentina “los patrocinadores son sólo pequeñas marcas relacionadas con el ambiente, que no pueden pagar sumas altas, y hasta el momento ninguna empresa importante quiso poner plata”.

Pero a nivel internacional la realidad es otra, y el show parece estar en una etapa de sintonía fina, según observa Emiliano Cándido –redactor de UFC.com y comentarista de Bellator por truTV–, quien ve un enriquecimiento en el lenguaje televisivo que rodea esta forma de lucha: “El cambio se está advirtiendo principalmente en mostrar lo que es todo lo previo al día del combate, con diferentes programas para dar a conocer a los peleadores, mostrar sus entrenamientos y su forma de vida, algo en lo que antes las transmisiones no se focalizaban tanto”. Acaso esta idea de backstage, dado a resaltar el sacrificio que precede a las patadas en la tráquea, apunte a “limpiar” parte de la connotación sanguinaria que rodea las AMM. “El nombre ‘vale todo’ nos mortificó por muchos años”, reconoce Cándido. “Por suerte, ahora el público sabe que las Artes Marciales Mixtas no son ‘vale todo’, que hay reglas, que los peleadores son profesionales y que se entrenan para un determinado fin.”

Aclarado lo de “vale todo”, es innegable que, cualquiera sea el nombre que lleve eso que pasa dentro de la jaula, su combinación de morbo deportivo y acción real da como resultado en pantalla una forma de lucha con picos de adrenalina que impresionará a más de un espectador. Pruritos –atendibles– que el televidente no violento probablemente también extenderá al boxeo, al taekwondo olímpico, al rugby y hasta al accionar de cada domingo del Flaco Schiavi.

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En las AMM, los competidores quedan en el camino por eliminación.
 
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