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Jueves, 3 de agosto de 2006

TELEVISION › “DESPERATE HOUSEWIVES”

Mujeres que no ganan para sustos

El doble capítulo final de la segunda temporada no economiza recursos ni audacia. En dos horas se cometen tres asesinatos y se produce un regreso del más allá.

 Por Emanuel Respighi

Acorde con los modos, hábitos y costumbres de ese extraño barrio llamado Wisteria Lane, en el que no sólo nada es lo que parece sino que las más variadas situaciones suceden a cada instante (pese al esfuerzo de sus residentes por ocultarlas), el capítulo final de la segunda temporada de “Desperate housewives” (que Sony emite esta noche, a las 21) no economiza ni recursos ni audacia. Sin adelantar la resolución de cada uno de los conflictos que involucran a estas cuatro estereotipadas amas de casa, basta con dar algunos datos para incrementar la expectativa: se trata de un capítulo doble de dos horas de duración, tiempo en el cual se cometen tres asesinatos, un intento de homicidio del que se desconoce su eficacia y una activa reaparición desde el más allá de Mary Alice, la amiga que se suicidó y destapó la olla. Un envío en el que las dosis de humor negro, intriga, sátira y drama que caracteriza a la serie se equilibran en su punto justo.

Concebida como una ácida y crítica mirada del idílico american way of life, tantas veces ponderado desde la pantalla chica, “Desperate housewives” se convirtió en uno de los programas que más audiencia acaparó en todo el mundo en 2005. Cruza de culebrón y policial, no sin guiños humorísticos, el dramedy (combinación de comedia y drama) de Sony atrae no sólo por las actuaciones de sus protagonistas sino fundamentalmente por la estructura de la narración. Aun cuando la serie peca de esquemática en el cuadro de relaciones (los latinos son los adúlteros, la pelirroja es la desequilibrada, la ejecutiva de carrera ascendente es la rubia, una sirvienta oriental es la causa de la ruptura matrimonial), “Desperate housewives” soluciona esa supuesta limitación con una narración impecable, que la hace no sólo entretenida sino también simple a los ojos del televidente, pese a la ramificaciones que evidencia su intrincada trama.

De alguna manera, el episodio final de temporada (ya está confirmada una tercera, pese a los rumores de pelea entre sus protagonistas) combina como ningún otro lo mejor de sus recursos. Estrategia mediante, el capítulo titulado Remember intercala dos hilos conductores para potenciar la expectativa que ya produce la próxima temporada entre sus seguidores. Por un lado, a lo largo del capítulo se resuelve cada uno de los problemas que involucran a sus protagonistas: Lynette (Felicity Huffman) deberá tomar una decisión respecto de su matrimonio, luego de que su esposo Tom le confiese quién es la bailarina de Atlantic City con la que se ve dos veces por semana; Gabrielle (Eva Longoria) se topará con una sorpresa que marcará un antes y un después en su casi extinto matrimonio con Carlos; Susan (Teri Hatcher) verá cómo en el dilema sentimental que le presentan su ex esposo y el plomero Mike la violencia dirimirá la partida; mientras el perfeccionismo de Bree (Marcia Cross) claudicará ante las tragedias familiares y decidirá por propia voluntad internarse en un neuropsiquiátrico para no perder el control. A su vez, la trama policial que envuelve a la nueva vecina Betty y a sus dos hijos tomará una vuelta de tuerca que sacará a la luz la verdad oculta en esa misteriosa familia.

Pero no todo termina en la ¿resolución? de los conflictos centrales y las nuevas intrigas que los autores dejan vislumbrar para el próximo año. En un golpe de efecto sorpresivo, la omnipresente Mary Alice se sale de sus conclusiones celestiales para contar en pantalla, en presente y con lujo de detalle, la manera en que conoció, el mismo día de sus arribos al barrio, a cada una de las protagonistas. A través de varios flashbacks impecablemente montados con el andar actual de la trama, la amiga que volvió de la muerte narra cómo conoció a sus vecinas/amigas. Una serie de desopilantes encuentros que, además de revelar el orden de llegada de cada una de las vecinas y enmarcar desde el primer tropiezo sus personalidades, amenizan con fino humor un capítulo en el que la violencia no deja de salpicar a ninguna de las excéntricas amas de casa.

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En el episodio final, que se verá hoy a las 21 por Sony, la rubia Lynette deberá tomar una decisión sobre su matrimonio.
 
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