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Jueves, 9 de julio de 2015

TELEVISION › FELIPE PIGNA CONDUCIRA VER LA HISTORIA, POR CANAL 7

Un disparador televisivo

El historiador contará lo que sucedió en los últimos dos siglos en la Argentina con un formato master class, corriéndose de los grandes nombres para centrarse en el pueblo. “Con la TV ofrecemos un aperitivo para que la gente siga informándose”, afirma.

 Por Emanuel Respighi

El proyecto suena tan ambicioso como complejo: contar 200 años de historia argentina en tan sólo 13 episodios por TV no parece ser una tarea sencilla. ¿Es posible repasar dos siglos de entreverados acontecimientos sociales y políticos sin caer en una reducción demasiado simplista de lo ocurrido? El historiador Felipe Pigna no equiva el desafío en Ver la historia, el ciclo con el que revisitará el pasado del país en formato televisivo, todos los sábados a las 23.30 por Canal 7. A tono con el día patrio, la serie histórica, sin embargo, tendrá un preestreno esta noche, a las 23.20 (Encuentro también se sumará al adelanto, a las 22), con la proyección de “El pueblo en armas”, el episodio que recrea la gestación de la patria, en el caliente período que va de 1806 a 1820. “Un programa de tele no pretende agotar una temática histórica-social, sino simplemente servir como disparador para que luego los televidentes puedan profundizar sus conocimiento a través de otros formatos, medios y trabajos”, le cuenta el historiador a Página/12.

Principal divulgador de la historia a través de los medios, Pigna perdura en su afán de seguir popularizando el pasado desde una mirada siempre simple pero novedosa. En Ver la historia, los últimos doscientos años del país toman el formato de una clase, en la que el historiador narra hechos y procesos sociales con la ayuda de recreaciones ficcionales, animaciones y material de archivo. A diferencia de las tres temporadas que hizo como presentador de Algo habrán hecho, el recordado ciclo producido por Cuatro Cabezas, en Ver la historia no habrá diálogos ni viajes.

Será una suerte de master class acompañada por material documental y ficcional, que dinamiza el relato. “La gente se va a sorprender con la estética del programa. Si bien no rompe del todo con lo clásico, hay elementos que vuelven interesante al formato: una clase en la que el público se va haciendo la idea de los personajes y hechos que voy nombrando, que se materializan en recreaciones, animaciones y material de archivo”, subraya Pigna, el conductor del ciclo realizado por Mulata Films, con producción de RTA y Educ.ar.

Lejos de posar su mirada sobre los hechos sociopolíticos más impactantes de la historia, como en Algo..., en este nuevo proyecto el abordaje es repasar cronológica y sintéticamente los últimos dos siglos. Una idea descomunal para un formato televisivo. “Uno parte de la base de que cuando utiliza a la TV como medio no busca agotar un tema histórico sino ofrecer un aperitivo para que la gente siga informándose”, señala el autor de los cinco tomos de Los mitos de la historia argentina. “Esa es la idea de la divulgación televisiva de la historia. No me obnubila esa preocupación. No tiene otra pretensión que la de funcionar como un disparador, dar una idea general sobre hechos y procesos sociales y políticos. Para profundizar sobre acontecimientos históricos están los libros. No entro en esa absurda discusión de TV o libros. Es TV y libros. Leer o ver, como posibilidades excluyentes, es una discusión absurda en el siglo XXI.”

En efecto, Ver la historia se corre de los “grandes nombres” para revisitar el pasado a partir de lo que le ocurrió al pueblo en estos doscientos años de lucha. El eje del relato está puesto en el protagonismo popular que acompañó cada proceso sociopolítico, más que en los personajes emblemáticos de la historia. ¿Cuál fue el rol del pueblo en los años de la Revolución de Mayo? ¿Hasta qué punto las dictaduras fueron acompañadas por la sociedad civil? La participación popular en la historia será analizada con equilibrio pero sin neutralidad, asumiendo una posición.

“El primer militante de la historia –afirma– fue Bartolomé Mitre, que mientras la escribía era presidente, jefe de partido y director de un diario que mantenía su candidatura. La historia militante, entonces, fue creada por los liberales en este país. No existe un historiador en el mundo que no tenga una idea política. En la misma praxis, el historiador la expone. Hay que desconfiar de los historiadores que gritan su imparcialidad. Si los jueces no pueden sostener la imparcialidad, qué nos queda a los historiadores. Lo interesante es mantener el equilibro. Sería absurdo y poco serio analizar el peronismo sólo desde la justicia social, sin hablar de la censura a la prensa o el encarcelamiento a opositores en aquellos años.”

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“Hay que desconfiar de los historiadores que gritan su imparcialidad”, asegura Pigna.
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