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Lunes, 19 de febrero de 2007

TELEVISION › ENTREVISTA A CHANDRA WILSON, DE “GREY’S ANATHOMY”

Una doctora de armas llevar

La actriz terminó a cargo de un papel escrito para una rubia, una médica a la que sus compañeros llaman “la Nazi”.

 Por Emanuel Respighi
Desde Ixtapan de la Sal, Mexico

Aunque la TV parece haberse globalizado como ninguna otra rama de la cultura, TV por cable y free download en Internet mediante, los gustos aún siguen siendo heterogéneos. Al menos ésa es la conclusión a la que se arriba si se compara el andar de Grey’s Anathomy en Estados Unidos y el que posee en América latina. Mientras en la TV de origen, donde se transmite por ABC, la serie que trata la vida cotidiana de un grupo de residentes con ganas de aprender y enamorarse es uno de los ciclos más vistos y respetados de la TV estadounidense (este año ganó el Globo de Oro como serie dramática), en este lado del continente Grey’s Anathomy se pierde entre las series de investigación forense, suspenso paranormal y acción. Sin embargo, bien vale la pena ver la serie que emite Sony los lunes, a las 23, al menos para disfrutar de la exquisita interpretación de Chandra Wilson de Miranda Bailey, la jefa de residentes que detrás de su estampa fría y disciplinada esconde una fina sensibilidad. “Creo que ahora muestro que Bailey encontró su lado más humano, escapando al estereotipo de que toda doctora debe ser firme y renegada”, cuenta en la entrevista con Página/12.

Aunque Wilson se había destacado en varias puestas musicales en Broadway, la actriz afroamericana reconoce durante el reportaje que se hizo reconocida a los ojos de la industria y el público a partir de su interpretación de la doctora a la que los residentes de la serie, que va por la tercera temporada, llamaban inicialmente “la Nazi” por su fuerte personalidad. De hecho, hace menos de un mes Wilson vivió su noche de gloria cuando en los SAG Awards, los premios que entrega el sindicato de actores norteamericanos, fue elegida como mejor actriz en serie dramática. Una velada en donde, además, se reconoció a Grey’s Anathomy como mejor serie dramática, y a su elenco como el más destacado del género.

“Yo sigo siendo y haciendo las mismas cosas que antes de todos estos reconocimientos”, dice. “Continúo yendo a buscar a mis hijos al colegio, sigo haciendo las compras, por ahora nada cambió. Puede que sólo haya más gente que me conoce, pero fuera de la TV mis cosas siguen siendo iguales”, admite.

Evidentemente, a la luz de la manera en que consiguió ser parte del elenco de Grey’s Anathomy, el personaje de Bailey estaba destinado para ser interpretado por Wilson. Es que el personaje de la doctora estaba concebido inicialmente por los productores para una actriz de tez blanca y rubia, para dar con el physique du rôle del personaje apodado “la Nazi”. “Es verdad que, al comienzo, los productores buscaban para el personaje a una mujer blanca, para dar mejor con el perfil de Miranda. Era el único papel que tenía una especificación en cuanto a la raza. Pensé que no iba a conseguirlo. Pero cuando me presenté en la audición, fui con la idea de que no tenía nada que perder, así que en ese momento decidí añadirle algo más, algo mío, al personaje para mostrar otra faceta diferente”, confiesa la actriz.

–¿Y ya en el casting le agregó al personaje ese lado humano que inicialmente no se había pensado, y que hoy la llevó a que la prensa estadounidense la denomine “la roba escena de la serie”?

–Sí, era mi manera de mostrarme como actriz, mostrar un lado menos esquemático de la doctora. Pero no soy una “roba escena”, como dicen. Creo que cada uno de los actores, a través de los conflictos de sus personajes, tuvo en su momento la oportunidad de destacarse. Lo que pasa es que ahora es mi turno, así como mañana puede ser el de otro.

–Grey’s Anathomy intercala en su trama suspenso, mucho drama, toques de comedia y hasta ciertos conflictos típicos de culebrón. ¿Cree que ese cóctel fue lo que logró que el público vea en el ciclo una historia muy diferente a la de ER, pese a transcurrir ambas series en el seno de un hospital?

–ER trataba de personas imperfectas, con sensibilidad, pero cuyas historias giraban en torno de lo que sucedía en el seno mismo de una sala de emergencias. El nudo dramático de la serie se centraba sobre esa parte del hospital. En Grey’s Anathomy, en cambio, la historia excede el ámbito del hospital. El programa se centra fundamentalmente en los problemas que se dan entre los personajes y con sus vínculos más cercanos, y de cómo reacciona la gente que tiene trabajos complicados como éste. Hablamos sobre estas personas y no sobre el hospital como institución.

–Grey’s Anathomy parece estar en sintonía con la tendencia actual de que las series tengan elencos numerosos, como forma de garantizar mayores posibilidades narrativas. ¿Es eso una ventaja?

–Creo que el hecho de que el reparto sea muy grande ayuda siempre. Son personalidades que hay que conocer y comenzar a querer. La serie tiene los condimentos de una telenovela, con amor, sexo e historias muy dramáticas que surgen de los casos que ocurren en un hospital. Un elenco numeroso hace imposible que uno se aburra. Siempre pasan cosas. Pero eso solo no explica la buena recepción del programa: creo que la estructura narrativa con la que se cuentan las historias, que las hace reales, genera la identificación de la gente.

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“Muestro un costado menos esquemático”, dice Wilson.
 
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