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Sábado, 8 de marzo de 2008

TELEVISION › UNA CRóNICA DESDE LA TRASTIENDA DEL PROGRAMA TVR

A la caza del doble discurso

El ciclo ideado por Diego Gvirtz, que comienza una nueva temporada esta noche por Canal 13, implica un extenuante trabajo de archivo que involucra a decenas de productores en busca de furcios, lapsus y duelos entre famosos.

 Por Emanuel Respighi

El eslogan con el que las diferentes duplas de conductores abren cada una de las emisiones del ciclo desde hace casi nueve años no falta a la verdad. Basta ver el funcionamiento interno puesto en marcha detrás de TVR para corroborar que efectivamente el programa es el “primer y único noticiero sobre la televisión argentina”. No porque no haya otros programas del género al aire (más bien sobran las copias mal hechas), sino que su carácter de noticiero se hace evidente en la enorme cantidad de recursos humanos y técnicos que el ciclo conducido por Sebastián Wainraich y Gabriel Schultz moviliza detrás de cámaras y que explica, en parte, la fórmula de la vigencia. Con motivo del comienzo de la novena temporada de Televisión registrada (desde esta noche, a las 22, por Canal 13), Página/12 pasó toda una tarde en la casona de Belgrano de Pensado Para Televisión, la productora de Diego Gvirtz, para ver cómo es que el programa de humor periodístico se transformó en el más profundo ciclo periodístico de la TV argentina.

Al correr el velo que impone la pantalla, entrando en la cocina de TVR antes de su debut en esta temporada, la primera percepción que se tiene es que se está ante una mesa de noticias; sólo que para las más de 60 personas que trabajan fuera de cámara, la realidad que miran con filosos ojos críticos es la de ese particular mundo que entrega el aparato de televisión, un universo en el que la división entre lo real y la fantasía se vuelve cada vez más difusa. Apenas se ingresa a la productora, la TV florece por todos lados. Y la expresión es literal: VHS desparramados por el piso, una docena de televisores encendidos a toda hora con su correspondiente videocasetera y auriculares, pizarras con anotaciones de gente parecida y declaraciones televisivas y gente, mucha gente, que va y viene por los pasillos y escaleras.

“La productora no paró durante el verano, se trabajó como si el ciclo estuviera al aire”, explica Vanina Jibert, productora periodística. “Cuando comenzó el ciclo todo era muy casero, mucho más artesanal. TVR era sólo una idea y un grupo de gente detrás que hacía de todo. Todos visualizábamos, todos editábamos, todos pensábamos qué informes armar y cómo hacerlos...” Atrás quedaron los tiempos en los que PPT tenía su sede en un pequeño departamento con dos habitaciones, una de las cuales era el lugar destinado al archivo. “Ahora el archivo nos desbordó: tenemos decenas de miles de horas registradas”, puntualiza Sergio Yankelevich, productor ejecutivo encargado de la edición. En la actualidad, PPT cuenta con treinta visualizadores, que dividen su tarea de encontrar furcios, contradicciones y ver aquello que por lo general no se ve en tres turnos (mañana, tarde y noche). “Ahora los visualizadores están muy informados de lo que pasa, tanto a nivel político como del mundo del espectáculo. Sería imposible, de lo contrario, encontrar las contradicciones que vuelven único al ciclo”, comenta Jibert.

Aunque el observador externo puede creer que reina el caos, en realidad la producción de TVR tiene un funcionamiento de trabajo bastante claro. Cada martes previo al programa se realiza la primera reunión entre los productores y editores, en la que se van delineando los temas que pueden llegar a formar parte de los informes, como para que cada uno en su propia cabeza vaya preproduciéndolos, agudizando la memoria para encontrar contradicciones y referencias en el pasado. “Pero depende de la temática del informe: ¿qué ideología puede tener la pelea entre Nazarena y Sofovich?”, aclara Federico Kon, productor periodístico.

Recién el viernes a la noche, 24 horas antes de la salida del ciclo, se termina de definir en la última reunión qué informes van, cuáles quedan afuera y qué retoques hay que hacer. “La realidad es que en cada envío queda afuera mucho material e informes. Pero nuestra política es que es preferible que sobre a que falte buen material”, confiesa Kon. Incluso, la máquina TVR funciona tan aceitadamente que hasta hubo un informe el año pasado que se editó en vivo, en pleno programa. “Teníamos un tape sobre Charly García y sus excesos y sabíamos que Luis Majul lo iba a entrevistar el mismo día en que salía el programa, por lo que tuvimos que armar una logística para poder incluir alguna de las declaraciones que dio a La Cornisa”, recuerda Yankelevich, sobre el hecho por el que el periodista de América mostró públicamente su enojo con TVR por la utilización casi inmediata de las imágenes de su programa. Más allá de todas esas virtudes que caracterizan al ciclo, esta temporada no será una más para TVR. Es que Telefé les puso como competencia a Zapping, el ciclo de Cuatro Cabezas claramente creado como respuesta al programa de PPT, pero de contenido mucho más light. “Tenemos como cierta alianza que busca desplazarnos, formada por (Mario) Pergolini, (Jorge) Rial, (Claudio) Villarruel y en menor medida (Gastón) Portal y (Luis) Majul. Pero TVR no compite contra ellos. Ni siquiera competimos contra Zapping: cuando se toma una postura político-ideológica como la que tiene TVR se excluye a muchísima gente. No vamos a traicionarnos por un punto más de rating.”

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El equipo de TVR recopiló material de todos los canales durante el verano.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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