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Sábado, 9 de agosto de 2008

VIDEO › JUGANDO SUCIO, DIRIGIDA Y PROTAGONIZADA POR GEORGE CLOONEY

Vuelve la comedia lunática

En la tercera incursión de Clooney como director abundan las referencias a clásicos de la screwball comedy, como La comedia de la vida o Sucedió aquella noche, aunque no faltan cruces genéricos con el film de época y la película de deportes.

 Por Horacio Bernades

El término leatherheads, “cabezas de cuero”, hace referencia a los protectores que los jugadores de fútbol americano usaban en los viejos tiempos, antes de cortar por lo sano y adoptar esos cascos casi bélicos con los que actualmente marchan al combate. Leatherheads es el título de la tercera película dirigida por George Clooney, luego de Confesiones de una mente peligrosa y Buenas noches... y buena suerte. Combinando dosis parejas de drama deportivo, película de época y comedia screwball (al estilo de los clásicos de los años ’30 y ’40), Leatherheads –que AVH acaba de editar en DVD, con el título Jugando sucio– confirma a Clooney como realizador poco respetuoso de las ortodoxias de la corrección política.

“Las reglas van a matar al fútbol”, profetiza el veterano Dodge Connelly (Clooney) al comienzo de Jugando sucio. El referí acaba de dar el partido por perdido a los Bulldogs de Duluth, porque es lo que el reglamento indica, ante la falta de pelotas de repuesto. Eso no es nada: el dueño de un molino harinero les quita su apoyo y los pone en riesgo de desaparición. Pero el astuto Dodge, capitán de los Bulldogs, descubre un método de resucitación. Mil dólares por partido le promete a Carter “La Bala” Rutherford, joven astro de la liga universitaria (John Krasinski, de la versión estadounidense de The Office). Como es amateur, Carter duda. Su manager no. Todo un tiburón, por una jugosa tajada C. C. Frazier (Jonathan Pryce) abrocha a Carter para los Bulldogs y permite que éstos vuelvan al ruedo.

Eso, siempre y cuando Lexie Littleton, reportera tan veloz como “La Bala” (Renée Zellweger), no logre demostrar que Carter Rutherford no es el héroe de guerra que dice ser. Si publica la noticia, Lexie lo tirará abajo a él, a los Bulldogs y a C. C. Frazier. Haciendo transcurrir la acción en 1925, Clooney recupera el aire de los años locos, con charleston, foxtrot y rags aportados por Randy Newman, a quien en una escena se ve sentado al piano. Por su parte, la melenita de oro de Lexie es tan propia de la época como su conflicto entre el amor y la ambición. Ubicada en el Oeste Medio, la película evoca con pertinencia los tiempos en que el amateurismo daba paso al fútbol (americano) profesional, y éste debía sacarse de encima el desprestigio de jugar por plata.

Si el tema del falso héroe de guerra parece arrancado a la clásica Hail the Conquering Hero (Preston Sturges, 1944), el modelo de la screwball comedy campea de modo más o menos literal, a lo largo y a lo ancho de Jugando sucio. La desafiante Lexie Littleton es una doble del personaje de Rosalind Russell en Ayuno de amor. Su relación de perro y gato con Dodge tiene la tensión sexual propia de las parejas de Howard Hawks, y abundan las referencias a clásicos como La comedia de la vida o Sucedió aquella noche. ¿Pura mimesia arqueológica? Tal vez, si no fuera que los cruces genéricos (con el film de época, con la película de deportes) generan un organismo cuya hibridez no parece tan lejana de la de Confesiones de una mente peligrosa.

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Renée Zellweger pone en aprietos al personaje de Clooney.
 
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