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Sábado, 31 de diciembre de 2005

VIDEO › PANORAMA EN EL VIDEO

Con la atracción del juguete nuevo

La aparición del DVD provocó un furor consumista como el de hace 20 años.

 Por H. B.

Del 15 al 25 por ciento del total. Ese es el aumento que el parque de lectoras de DVD registró desde el año pasado en el país, en relación con la cantidad total de hogares. Y ése es también el dato clave para entender la realidad actual del video en la Argentina. Una realidad marcada por un nuevo furor de consumo, sólo comparable con el experimentado veinte años atrás, cuando los casetes de video eran una nueva y adictiva rareza. Como sucediera en ese entonces con las videocaseteras (cuando todavía se cargaban por arriba), todo el mundo quiere tener su DVD-player ahora. Al menos en las zonas urbanas y de mediano poder adquisitivo para arriba, porque en ambientes rurales y pobres otro gallo es el que canta. Una vez que tiene la máquina mágica, lo siguiente que quiere hacer el feliz beneficiario es probarla, sacarle el jugo, baquetearla a fondo. ¿Cómo? Con cuanto devedé ande dando vueltas por ahí, desde el videoclub hasta la casa de discos y el supermercado, sin olvidarse del kiosquito de la esquina. Resultado: furor de consumo, locura, contagio. Argentina post 2001.
Consolidando la tendencia puesta en evidencia hacia fines del año pasado, el mercado del DVD representa ya, en la Argentina, la mitad del movimiento total del rubro. Y sin dudas crecerá, hasta terminar desplazando del todo al abuelito magnético, que en otros mercados ya quedó prácticamente borrado del mapa. Sin embargo, las estimaciones de la gente del negocio apuntan a que ese relevo llevará, en la Argentina, más tiempo que en Estados Unidos, donde por una suma de capacidad adquisitiva y bulimia tecnológica el VHS pasó a ser ya una reliquia. Es así que los empresarios locales del video se relajan y gozan, fogoneando la imparable ascensión del devedé con una notoria rebaja de los precios, combinada con la expansión y diversidad de la oferta. Hoy en día se puede conseguir en cualquier kiosco de revistas, por poco más de $30, el supertanque que acaba de bajar de la cartelera cinematográfica. Y esto para hablar sólo del mercado legal, porque en el cada vez más saludable ámbito de la piratería los tanques se consiguen ya al mismo tiempo que se estrenan.
La expansión y profundización del DVD trajo una consecuencia más alentadora para cinéfilos y coleccionistas, que es la de la multiplicación de inéditos, ediciones especiales y ediciones-homenaje, que ponen ahora al alcance del bolsillo clásicos reeditados, series completas y títulos de colección, con un grado de accesibilidad que desde hace mucho no se veía. Unos pocos botones de muestra son, por ejemplo, la salida en DVD de No Direction Home, el extraordinario documental de Martin Scorsese sobre los primeros años de la carrera de Bob Dylan (lanzado aquí pocos meses después de exhibirse en la TV de EE.UU.), la edición 25º aniversario de Toro Salvaje, la edición especial de Lo que el viento se llevó (cuatro discos, incluyendo material de colección antes reservado a la Biblioteca del Congreso de EE.UU.) o la imparable edición de varias de las series televisivas fundamentales de los últimos años, desde Seinfeld hasta Lost, pasando por Friends, Los Soprano, Six Feet Under y demás.
El otro plus verificable a lo largo del año fue la posibilidad de acceder a cinematografías y géneros que muy esporádicamente llegan a los cines. En particular el cine asiático, representado sobre todo por varios de los grandes títulos de terror que aún quedaban por conocer aquí, desde Dark Water hasta El ojo, pasando por ambas Ju-On. Pero la ola oriental no se detuvo en el terror. Se editaron un Tsai Ming-liang inédito (¿Y allí qué hora es?), la primera parte de la arrasadora trilogía policial Asuntos infernales, el super animé Steamboy/La máquina de vapor y la increíble comedia de artes marciales Fútbol Kung Fu, consagración occidental de ese Jackie Chan-con-efectos-especiales que es Stephen Chow, el mismo de Kung Fusión.
Pero no todo fue descubrir Asia para el videófilo argentino. Hubo también altas dosis de cine de autor occidental (Las 5 obstrucciones de Lars Von Trier, lo nuevo de Spike Lee, Coffee and Cigarettes de Jim Jarmusch), de nueva comedia norteamericana (la provocativa Team America; Pelotas en juego, con Ben Stiller; El reportero, con Will Ferrell) y de rockumentales (el de Metallica, uno dedicado a Hendrix, el mencionado Dylan x Scorsese). Y además, clásicos y más clásicos (con títulos de Jerry Lewis, Preston Sturges y Sam Fuller a la cabeza), rarezas como la Santa sangre de Alejandro Jodorowsky, esperadas reediciones-Disney como Dumbo, La Cenicienta, Mary Poppins, Alicia en el País de las maravillas ... En fin, que el 2005 fue otro año sin paz para el voraz cinéfilo criollo. Por suerte.

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Ju-On fue parte de la avalancha de terror asiático.
 
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