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Viernes, 30 de abril de 2010

VIDEO › ASALTO AL CAMION BLINDADO, DE NIMROD ANTAL, CON MATT DILLON

El robo es cosa de hombres

Inspirado en las películas de clase B, el film es sencillamente de género: un atraco, intriga, tiros. Lo bueno es que el director norteamericano lo cuenta con los dientes apretados y directo al hueso, con la tensión casi como tema.

 Por Horacio Bernades

En un tiempo, allá por los años ’50, ciertas películas se estrenaban de a dos. La película de cabecera solía ser una producción clase A, en colores y con actores conocidos. La otra, la cara B, era una producción más breve y económica hecha por el mismo estudio, en blanco y negro y sin una sola estrella en el elenco. La paradoja era que muchas veces el complemento terminaba resultando mejor que el número principal: más concisa y compacta, sin un plano o escena de más, y brindando la posibilidad de descubrir actores más “terrenales” que las olímpicas superestrellas. Con el tiempo esas películas pequeñas dejaron de hacerse, y hasta las mayores berretadas adquirieron ínfulas clase A. A aquella clase de cine remite Armored, “una de robos” que en Estados Unidos se estrenó a fines del año pasado y que Sony Pictures acaba de editar aquí en DVD, con el título Asalto al camión blindado.

Como aquellas clase B, el argumento de Asalto... es mínimo. Un novato se incorpora a un equipo de guardias de seguridad y a las bromas más pesadas que sirven como derecho de piso pronto les sucede otra, que resulta no ser broma: le ofrecen participar de un asalto multimillonario. Cuarenta y dos millones de dólares. El atraco no sale del todo bien, hay que ejecutar a un inocente, surgen tensiones en el grupo, un policía mete las narices y, más temprano que tarde, todos los participantes del robo –que no son nenes de pecho– andan apuntándose entre sí. Llegan los tiros, algunos mueren, otros sobreviven. The End. ¿Y dónde está la gracia? En contarlo con los dientes apretados y directo al hueso, haciendo de la tensión casi más un tema que un clima y con unos personajes que no se parecen a ladrones “de cine”, sino a gente común. Parece tenerlo bastante claro el realizador Nimród Antal, nacido en Los Angeles de familia húngara y autor, en tierra de sus padres, de una ópera prima (Kontroll, 2003) que le valió el Premio de la Juventud en Cannes.

Sí, es verdad: la primera que Antal filmó para Hollywood (Hotel sin salida, 2007) fue una de esas que no son ni chicha ni limonada. Sí, es verdad, hay una cara famosa en Asalto... Se perdona, porque Matt Dillon está como nunca: duro, poco confiable, con una voz tan raspada como la de Tom Waits. A su lado se celebran dos grandes regresos: Laurence Fishburne, como gatillo fácil de la banda, y Fred Ward, como el jefe de seguridad que no sospecha de ellos. Sí, es verdad: hay una subtrama con “novato responsable a cargo de hermano menor callejero”, que termina inclinando las cosas para el lado del moralismo. El crimen no paga, la familia es lo que vale, esas cosas. Nada grave para una película de género. Sí, es verdad: Asalto al camión blindado no segrega otra hormona que no sea testosterona. En 88 minutos de película no aparece ni una mujer. Qué se le va a hacer, a veces es así: hay cosas que los hombres prefieren hacer solos. Robar un camión blindado, por ejemplo.

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En Asalto al camión blindado, Matt Dillon está como nunca: duro y poco confiable.
 
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