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Sábado, 8 de marzo de 2014

VIDEO › EL LUGAR DONDE TODO TERMINA, DE DEREK CIANFRANCE

Ejercicio del libre albedrío

Más allá de sus indecisiones estéticas, el elenco de la nueva película del director de Blue Valentine es de los fuertes, con Ryan Gosling, Bradley Cooper y Eva Mendes en los protagónicos y Ray Liotta entre los secundarios.

 Por Horacio Bernades

No es raro que una sociedad obsesionada con el ejercicio de la violencia haya reflexionado, en más de una ocasión, sobre el modo en que ésta se transmite, de padres a hijos, como legado o como herencia. En el cine, el tema echa raíces en el western –género lleno de clanes familiares– y reaparece cada tanto, sobre todo en dramas rurales. El caso más reciente es el de The Place Beyond the Pines, ambicioso film de Derek Cianfrance, presentado en la edición 2012 del Festival de Toronto. Gracias a la repercusión de su ópera prima (Blue Valentine, 2010), el nombre de Cianfrance genera expectativas, dentro de lo que podría catalogarse como cine indie-de autor. Y el elenco de The Place Beyond the Pines es de los fuertes, con Ryan Gosling, Bradley Cooper y Eva Mendes en los protagónicos, y un elenco que incluye los nombres de Ray Liotta, Rose Byrne, Bruce Greenwood y el veterano Harris Yulin. A pesar de eso, el opus 2 de Cianfrance no llegó a cines argentinos. Acaba de lanzarla en DVD el sello Transeuropa, con el título El lugar donde todo termina.

La historia no es precisamente original y en más de un punto exhibe la clase de forzamientos que antes se llamaban “de biógrafo”. Un as al volante, Luke (Ryan Gosling, platinado y con el cuerpo lleno de inscripciones) se gana el dólar en un parque de atracciones. Hasta allí llega una noche Romina (Eva Mendes, haciendo un claro intento de correrse de su imagen de sexy), una chica con la que Luke curtió una noche y ahora tiene... un hijo, producto de ese encuentro. Aunque mil vagabundos como él saldrían corriendo ante la novedad, él reacciona al revés: anhela asumir el lugar de padre, llevando consigo a Romina y el nene. Hay dos problemas: 1) Romina tiene pareja y 2) A Luke acaban de echarlo de la feria. El primer tema, el muchacho intentará resolverlo a los palazos. El segundo, robando bancos con un socio.

Ahora bien, la mencionada es sólo la primera parte de una película que dura 2 horas 20. A Cianfrance le gustan los cortes y yuxtaposiciones, como mostraba ya Blue Valentine, donde narraba en paralelo el presente y pasado de una pareja. A esa primera parte sucede una segunda, protagonizada por un oficial de policía (Bradley Cooper), que por un lado no puede sacarse de encima la culpa por cierta ejecución en la que pecó de gatillo fácil y, por otro, no puede sacarse de encima a un compañero de repartición (Ray Liotta, en un papel que le sale solo), que lo fuerza a solidaridades mafiosas. Esos dos primeros movimientos de The Place Beyond the Pines dan paso a una coda, en la que si se acepta una casualidad mayúscula habrá que reconocer que Cianfrance logra oponer, al discurso tradicional de “la violencia engendra la violencia”, la posibilidad de elección, el ejercicio de un libre albedrío in extremis, que permite cortar la espiral de venganzas.

En términos estéticos, la película pasa de la pose y amaneramiento de neón que dominan la primera parte (Gosling hace todo lo posible por clonar a su lacónico corredor de Driver) a una clave más realista, más acorde con lo que se está contando.

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Ryan Gosling hace todo lo posible por clonar a su lacónico corredor de Driver.
 
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