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Sábado, 13 de agosto de 2005

TEATRO

Los taimados de Bertolt Brecht

Una frase de Brecht, “los principios se mantienen vivos porque son trasgredidos” (tomada de sus Notas autobiográficas: 1920-1954), es quizá la que defina de modo contundente su producción, vista por algunos como una tribuna política. Sin embargo, Brecht, en una dialéctica consigo mismo, elaboró teorías que luego puso en duda, convencido de que “la práctica supera a la teoría”. Ni sus contrincantes y enemigos pudieron negarle calidad dramática, imaginación y poesía. En sus obras se descubren matices difíciles de traducir a otro idioma. En parte porque, además de hacer suya una gran variedad formal, se comunicaba a muy diversos niveles estéticos. En teatro hizo lo que en poesía: estudió las manifestaciones tradicionales de su país, la de otros, y en diferentes épocas. De ahí que adoptara en sus obras formas populares y cultas, modernas y antiguas, y que sus textos fueran entendibles y sus canciones pegadizas. Como en La resistible ascensión de Arturo Ui, retrató de modo transparente a los taimados y viles que nunca reciben castigo. Un ejemplo bien conocido de ello es el Mackie Cuchillo de La ópera de dos centavos, donde se dice en una copla: “Y el tiburón tiene dientes/ y a la cara los enseña/ y Mackie tiene un cuchillo/ pero no hay quien lo vea”.

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