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Martes, 21 de enero de 2014

MUSICA › EN EL ANFITEATRO COCOMAROLA

El gran sapukay

 Por Cristian Vitale

Ayer, bien entrada la madrugada, llegó a su fin la vigesimocuarta edición de la Fiesta Nacional del Chamamé, que tiñó de payé, baile y música a la provincia que parió el género. El fin de fiesta, que coincide con el comienzo de los carnavales, fue con Los de Imaguaré, uno de los grupos más representativos de la región, que mantuvo en vilo a las casi diez mil personas que poblaron el anfiteatro Cocomarola, con un estalle especial a través del “hit” regional “Los sueños y las distancias” y una visita instrumental a “Kilómetro 11”. La última noche estuvo teñida también de los ritmos fiesteros y tropicales de La Nueva Luna, que subieron a escena invitados por Tony Rojas. La jornada anterior –noche de sábado, madrugada del domingo– había llegado, junto a la del lunes 13, a un tope que besó las quince mil personas, atraídas por un imán popular de la región (el también senador provincial Mario Bofill), que desató uno de los momentos más festejados y esperados del festival. La penúltima noche también fue el turno de Raly Barrionuevo que, invitado por Gabriel Cocomarola –descendiente del prócer–, se le animó a “Kilómetro 11”, pero jugó más cómodo, claro, con “Chacarera del exilio”.

La jornada del viernes, en tanto, estuvo teñida por los colores guaraníticos de Polqueños, uno de los números paraguayos invitados especialmente, que recreó una sólida versión de “A mi Corrientes Porá”; la delegación oficial del Chaco; el tenor Sergio Casco, que le trepanó el oído a más de uno, y otro icono popular con fuerte arraigo en el corazón colectivo de la región: Ofelia Leiva. La cantante, que cumplió cincuenta años de idilio con el chamamé ofreció, entre otras, una bellísima versión de “Todo el mundo a cantar” y lanzó al público un sincero estado del alma: “Me hicieron temblar las manos”. La décima luna, también contó con una colorida actuación de otras leyendas de la región: Mateo Villalba y el Bocha Sheridan, que subió a escena con Leiva y provocó uno de los momentos más emotivos de la fiesta. La novena noche, en tanto, tuvo en las actuaciones de Antonio Tarragó Ros, Franco Luciani –que tocó por primera vez en este festival– y Las Hermanas Vera, con Roxana Carabajal de invitada, a los principales números de una luna que no alcanzó la cantidad de público de las posteriores.

Con un promedio aproximado de diez mil personas por noche, el festival tuvo otro de sus picos el lunes 13, cuando cinco mil asistentes por sobre el promedio bailaron al compás de La Nueva Luna, se deleitaron con las búsquedas sonoras e introspectivas del Chango Spasiuk –que esta vez fueron por el lado de “Mi última flor” y “A Villa Guillermina”, en honor a Salvador Miqueri, por caso–, la exquisitez de Rudi y Nini Flores, y la enorme voz de Gisela Méndez Ribeiro. El festival, que para su 250 aniversario –el año que viene– extenderá las noches a 14, también contó con los toques de Teresa Parodi, otra embajadora de la región, que en esta ocasión llevó al grupo Tonolec como invitado; el gran Ramón Ayala; Marcelo Dellamea y Raúl Barboza; y vivió su peor momento el sábado 11, cuando un temporal de intensas proporciones impidió que la celebración de esa noche encendiera su luna.

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Teresa Parodi, uno de los nombres fundamentales de la música litoraleña.
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